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Entrevista # 686

Una familia con mucho estilo

Guadalupe Briceño, junto con su esposo e hijos, son los propietarios de las tiendas de ropa Garper

El Financiero
Guadalupe Briceño comenzó diseñando ropa a pequeña escala y hoy es la dueña de los once locales de Garper.

Garrett Britton /Para EF

Leticia Vindas Quirós

Dicen que no hay nada peor que hacer negocios con la familia. Pero, pese a que los hijos de Guadalupe Briceño se criaron entre los dichos de su madre, este en particular no lo apoyan.

“Cuando el negocio es familiar, se le tiene más apego, se siente más propio”, mencionó Eugenia Pérez (hija de Guadalupe Briceño), encargada de mercadeo y compras de las tiendas de ropa femenina Garper.

Ella, junto con sus otros tres hermanos y sus padres, son los propietarios de esta cadena deboutiques que cuenta ya con 11 locales distribuidos en el Gran Área Metropolitana.

“Aunque la idea, el equilibrio y el balance del negocio siempre es mi mamá”, agregó Eugenia.

De maquila a marca

Las prendas importadas de Estados Unidos que se exhiben en las vitrinas de Garper, son distintas a las que una vez creó a pequeña escala una máquina de coser a inicios de la década de los 60.

Guadalupe Briceño García dejó Nicaragua cuando era adolescente y pisó suelo costarricense de la mano de su madre.

Con estudios heredados y prácticas en “la universidad de la vida”, como ella misma afirmó, comenzó a confeccionar sus propias piezas, que vendía a tiendas como El Globo o La Gloria bajo la marca Creaciones Lupita.

“Siempre quise ser independiente, por eso pasó poco tiempo para cuando abrí mi propia tienda”, contó.

Así nació el local Creaciones Vanessa, que se inauguró con 40 vestidos de niña que debían ser suficientes para pagar el alquiler de ¢1.500.

Sin embargo, la pequeña maquila ya requería de cambio, así que Guadalupe decidió lanzarse con una experiencia más ambiciosa y comenzó a importar la mercadería, ya no solo ropa, sino zapatos, bolsos y joyería.

Tienda Chicas abrió sus puertas en 1978 y un año después le tocó el turno a Bri Per. Pisos alfombrados y rojos, espejos y alhajas brillantes, pretendían mantener viva la década de los 70 que estaba por acabar.

Sin embargo, la coyuntura centroamericana de los diez años que seguían hizo que Guadalupe quitara el pie del pedal.

“Todo lo de la guerra en Nicaragua nos tenía muy tensos, aunque viviéramos en Costa Rica”. Por tal motivo, ella y su esposo, Eugenio, se fueron a Estados Unidos con sus cuatro hijos y abrieron allá la primera tienda Garper (Gar/cía + Pér/ez).

Cuando las aguas se calmaron, “pero más que todo porque yo extrañaba mucho a Costa Rica”, comentó Guadalupe, esta familia regresó a suelo costarricense y desde entonces se ha propuesto fortalecer la marca en el país.

Una madre hecha a la medida

“Con el ejemplo de madre que tengo, no sé como me voy a casar”, afirmó entre risas Alfonso Pérez, el hijo menor de Guadalupe.

Tanto él, como Vanessa, Manuel y Eugenia, afirmaron que Garper ha sido la escuela de sus vidas y su mamá la maestra del proceso.

“Arrieros somos y en el camino andamos”, dice Guadalupe a sus hijos con frecuencia. Vanessa recaló que el refrán lo aplican con los clientes y para todas las personas en general, “no se saben las vueltas de la vida, todo se le puede devolver a uno”.

Por su parte, mientras que ella es el hilo conductor para sus hijos, Guadalupe consideró que su esposo y Dios son quienes le dan la fuerza de cada día. Mantener un negocio entre familia tiene sus dimes y diretes.

A diferencia de sus padres, los cuatro hermanos cuentan con estudios profesionales en diferentes áreas, “ya saben más que uno, llevan mejor el negocio”, comentó Gualupe. “Ahora es mami la que trabaja para nosotros”, dijo Eugenia entre risas.

Manuel se encarga del área de importación, Vanessa de las finanzas, Eugenia del mercadeo y Alfonso de los inventarios.

Esta división de roles es lo que los cuatro consideraron ha sido la clave para evitar roces fuertes. “Pues entre hermanos siempre hay ciertas peleas, pero aquí cada uno trabaja en lo suyo”, agregó Alfonso.

Ellos rescatan que en una empresa familiar tienen más flexibilidad, pues hay más tolerancia para aprender, “solo el que no trabaja, no se equivoca”, dice Guadalupe con frecuencia.

“Cuando la empresa es propia uno sabe lo que ha costado, así que hasta una basurita tiene que ver con uno”, mencionó Alfonso.

Guadalupe afirmó que sus hijos pudieron elegir trabajar en otro sitio, pero los cuatro quisieron quedarse en Garper.

Por su parte, Eugenia consideró que la opción no existió, pues “nosotros nacimos aquí, esto es mi vida, no lo elegí, pero me apasiona”.

El botón de oro del negocio

Esta familia puede afirmar que el éxito que han tenido se obtuvo a punta del esfuerzo de cada uno de sus miembros.

Por esta razón, todos desean que continúe siendo un negocio familiar, pero con algunas cosas diferentes.

“Nosotros estamos realizando el sueño de mami, mañana nos toca hacer nuestros propios planes de expansión para la marca”, expresó Eugenia.

Cada hermano tiene sus objetivos y tejen ideas como internacionalización y ropa para hombres, para mujeres de alto peso y preadolescentes.

Garper ofrece mercadería para mujeres desde 14 hasta 45 años.

“A mí me gusta que la mujer se sienta y se vea joven”, explicó Guadalupe.

Ella considera que los productos que ofrecen buscan que la mujer se vea femenina ysexy , pero principalmente que, sin importar la edad, use la ropa que elija y sepa que fue hecha para ella, “que no parezca que anda con una blusa de la hija”.

Aseveró que la clave para trabajar con clientes es convertirse en asesora y no en vendedora, pues la gente valora cuando se le enseña a comprar y a decidir lo mejor para sí mismos.

Aunque ya las riendas no dependen enteramente de ella, Guadalupe aún tiene su lista de proyectos pendientes.

Destacó su deseo de impulsar el área de recursos humanos dentro de los locales. “Yo quiero que el personal de Garper se supere, que crezcan dentro de la misma empresa”.

Agregó que también desea incursionar en la Resposanbilidad Social Empresarial (RSE). “Cuando uno pertenece a una sociedad, tiene que darle más que solo una venta, tiene que recompensar de alguna manera lo que se recibe”.

Sus hijos sienten que apenas es el inicio de Garper, pues, aunque ellos andan entre vestidores desde sus meses de gestación, cuatro cabezas piensan mejor que las dos de sus padres.

Con la preparación académica, de vida y el ejemplo de sus padres, ellos se convierten en tijeras para cortar la tela que aún falta trabajar. “Los retos dan para muchísimo más”, afirmó Vanessa.


Once hechuras

Tiendas Garper cuentan con once locales:

1. Mall San Pedro

2. Multiplaza Escazú

3. Multiplaza del Este

4. Paseo de las Flores

5. Plaza Real Cariari

6. Terramall

7. Mall Internacional

8. Plaza del Sol

9. Novacentro

10. Dos en San José centro

Fuente Zona de Prensa.

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Los hijos de Guadalupe trabajan con ella en el negocio. Ellos son: Eugenia y Alfonso, los menores, (de pie), y Manuel y Vanessa (abajo), los dos mayores.
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Las prendas de Garper son importadas en su mayoría de Estados Unidos y son exclusivas para mujeres entre 14 y 45 años.
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Cada artículo procura resaltar el lado femenino ysexy de las mujeres, indicó Guadalupe.
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