
frank guevara /Archivo EF
Normas técnicas llegan a las PYME
Costa Rica eligió sectores para implementar esos requisitos internacionales de calidad
Edición 730Hay algo que tienen claro los pequeños y medianos productores costarricenses interesados en exportar: superar las barreras técnicas lleva tiempo y es caro.
Un exportador de flores, plantas o follajes, por ejemplo, debe cumplir con requisitos de calidad en cuanto a tamaño, variedad, colores o frescura de la planta.
Además, debe garantizar que cumple con condiciones ambientales y sociales; ser riguroso con el empaque, la presentación y cuidar que el proceso de transporte, manejo y desalmacenaje no dañe el producto.
A todo esto se deben sumar los requisitos particulares que exigen algunos importadores, como las tiendas o supermercados.
Para las empresas grandes esto resulta fácil porque tienen capital y experiencia, pero las pequeñas y medianas empresas (PYME) tienen dificultades materiales y técnicas para lograrlo, dijo Carlos Rodríguez, director del Instituto de Normas Técnicas de Costa Rica (Inteco).
La situación podría cambiar a partir del próximo año, cuando finalice un proyecto financiado por el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID-Fomin), llamado Nor+.
Se trata de un programa regional para Centroamérica y República Dominicana cuyo objetivo es asesorar a las PYME para que apliquen las normas técnicas y puedan exportar.
En Costa Rica, elegida como oficina ejecutora regional, la labor ha estado a cargo de Inteco. El programa empezó hace cuatro años y finalizará en marzo del próximo año.
Ya está en su tercera etapa: la de implementación y evaluación.
“Las PYME pueden tener asesoría y recursos disponibles pero si sus productos no son de calidad tienen pocas posibilidades de ingresar al mercado internacional”, destacó Rodríguez.
Por eso, se parte de la tesis de que las normas técnicas les permite ser más competitivas.
Con esta posición coincide Juan María González, presidente de la Cámara de Industrias.
Él reconoce que el uso de normas técnicas en la región es aún reducido y un proyecto como el que lidera Inteco facilita la difusión de sus beneficios.
La posición de los industriales es que las normas facilitan el comercio y a la vez tecnifican a las empresas y los mercados; además elevan el contenido tecnológico de las PYME.
Los primeros candidatos
Superada la etapa de diagnóstico, ya fueron elegidos varios sectores con los cuales se trabajará.
Estos son: café, jaleas y mermeladas; jugos y concentrados; plantas ornamentales, flores y follajes; lácteos y tomate.
A pesar de que ninguna empresa está aplicando normas, pues esto será la siguiente etapa, ya fueron presentados los resultados a dos sectores: embutidos y lácteos (quesos).
Para Mario Montero, director ejecutivo de la Cámara de la Industria Alimentaria (Cacia), hay tres objetivos detrás de la normalización.
Primero, incorporar estándares básicos que garanticen excelente calidad de los productos. Segundo, son herramientas y ventajas competitivas para la industria local para que compita en un entorno difícil. Finalmente, otorga elementos diferenciadores a los exportadores.
Montero contó que en materia de normalización ya han sido elaboradas y publicadas algunas normas de productos como embutidos, harinas, panificación, galletería y pastas alimenticias. Además, hay propuestas para otros como bebidas, cervezas y hielo.
Obstáculos técnicos
Si conocer al consumidor es importante más lo es saber cuáles son los obstáculos técnicos.
Se trata de barreras universalmente restrictivas impuestas generalmente por los importadores y relacionadas con estándares de calidad.
Si tomamos como ejemplo a Estados Unidos, algunas barreras técnicas provienen de al menos siete organizaciones gubernamentales; se definen en cinco documentos obligatorios y en una serie de leyes como son las de bioterrorismo y etiquetado.
Para Emmanuel Hess, gerente general de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer), es importante para las PYME homologar criterios técnicos validados a escala internacional porque operan como una guía que ayudan a descubrir hacia dónde debe dirigir sus esfuerzos en la adaptación de su producto.
“Al amparar sus productos a una determinada normativa técnica, adquieren la capacidad de competir con empresas internacionales que manufacturan el mismo producto”, dijo Hess.
¿A qué se enfrentan?
Para cada uno de los sectores elegidos en el programa Nor+ se realizó un diagnóstico del comportamiento del producto en términos de exportaciones, importaciones, tendencias del mercado y del consumidor.
En café, por ejemplo, se sabe que una de las limitantes de los cafetaleros para penetrar en Estados Unidos es el hecho de que el 80% del mercado es manejado por cinco tostadores: Kraft Foods, Nestlé, Procter & Gamble, Sara Lee y Starbucks.
El 20% restante lo comparten pequeños y medianos tostadores.
Para el caso de jugos y mermeladas, se tiene claro que el consumo muestra un mayor crecimiento en el número de personas mayores de edad, que su consumo está asociado con la salud y el bienestar y que los hábitos de consumo se desarrollan en los primeros años de vida.
Los estudios de Inteco han identificado necesidades de normalización para los diferentes sectores.
En el grano la atención deberá centrarse en normas para café verde (oro), tostado, soluble, descafeinado y orgánico.
Políticas similares deberán aplicarse para establecer límites máximos de plaguicidas, métodos de muestreo y contenidos máximos de contaminantes.
En tomate, el llamado es hacia normas para el producto fresco y procesado, requisitos para la industrialización, para los purés o pastas y la necesidad de un protocolo de producción en invernadero.
Como todo esto es caro, el programa Nor+ prevé un apoyo financiero para la empresa que finalice con éxito el proceso de implementación de la norma.
BID/Fomin paga por cada implementación de una norma técnica $1.500; además del 60% de los costos del especialista encargado de guiar a la empresa en la aplicación de la norma (el resto corre por cuenta de esta).
También financiará la etapa de validar que la norma se haya aplicado correctamente. Cada PYME tendrá derecho a recibir hasta $300 para los servicios de evaluación.
Un proceso posterior será el de conducir a las empresas a certificar su producto: una garantía adicional de competitividad.
Hay varias fuentes de certificación. Algunas de ellas son las normas ISO, el sello orgánico, comercio justo o el que otorgan las organizaciones Rainforest Alliance y GlobalGap.
El programa BID/Fomin está prevista para concluir en marzo.
1
Nombre: El programa de competitividad PYME a través de la normalización técnica en Centroamérica y R. Dominicana.
2
Elegidos: Se escogen sectores según desempeño de exportaciones, número de empresas y empleo generado.
3
Criterios: Estos son relativos a inocuidad, etiquetado, calidad, trazabilidad, embalaje y producción.
4
Presencia: Según estudio de la UNED, el 97% de empresas formales del país son PYME; generan 48% de empleos.
5
Por sector: El mismo estudio indica que 51% de PYME se ubica en servicios, 24% en comercio y 12% en agricultura.
Fuente Inteco.


