Mientras que el Protocolo de Kyoto propone metas de reducción de un 30% de las emisiones de carbono, el Acuerdo de Copenhague negociado la semana pasada es de alcances mundiales.
Así defendió Pascal Lamy, director general de la Organización Mundial del Comercio ( OMC ), el acuerdo sobre cambio climático recién negociado y lo consideró como un buen avance.
Sin embargo, destacó que aún queda mucho trabajo por hacer para acelerar la reducción de emisiones y hacer vinculantes los compromisos asumidos en Copenhague.
“Algunos han criticado el proceso de esta reunión como engorroso. Pero las dificultades de procedimiento son inevitables cuando los líderes enfrentan problemas que son globales, sin dejar de ser responsables en gran medida a la política nacional”.
“Pero al final, es sólo a través de un proceso multilateral que podemos conseguir resultados que son legítimos y creíbles”, agregó Lamy.