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El Financiero

Foto /Jupiterimages.com

VINOS

El vino que bebió Obama

Ni caros ni tan famosos,un signo de austeridad que marca el inicio de su gestión

La histórica investidura de Barack Obama como presidente de Estados Unidos impregnó todos los aspectos de las ceremonias que acompañaron su llegada a la Casa Blanca.

Como no podía ser menos, también los vinos que se sirvieron y bebieron, los primeros que cató como mandatario dejaron huellas y provocaron más de algún comentario.

Todos las cepas servidas en la comida inaugural procedían de California, como era de esperarse, esa emblemática zona vitivinícola fue la anfitriona.

El Statuary Hall fue la sede del tradicional almuerzo de investidura, con el vicepresidente, miembros de su Gobierno y del Tribunal Supremo, los líderes del Congreso y sus familias.

Ni famosos ni tan caros

Para sorpresa de muchos, el vino elegido no fue ninguna de las famosas cepas de culto del valle de Napa, como Colgin, Araujo, Mondavi, Beringer o Phelps, u otras bodegas históricas; ni tampoco potentes cabernet souvignon o zinfandel , por aquello de usar algo que pueda definirse como lo más autóctono de California.

Tampoco vinos elegidos de varias bodegas distintas, ni vinos sin marca de los que solo se conocería la región. Ni siquiera fueron vinos caros, exclusivos o difíciles de encontrar en el mercado.

Los primeros vinos de mesa que probó el nuevo presidente procedían de Duckhorn Vineyards, prestigiosa pero bastante desconocida bodega que donó diez cajas para la ocasión.

Por su parte, el espumoso fue de la bodega Korbel, la proveedora tradicional de las burbujas que estallan en las investiduras presidenciales desde 1985.

Con el primer plato, un guiso de marisco y verduras, se sirvió un sauvignon blanc de Napa Valley del 2007 (que cuesta unos $20), mientras que un pinot noir de Anderson Valley del 2005 de la marca Goldeneye (con un precio que ronda los $30) acompañó el plato principal de faisán y pato.

Duckhorn Vineyards, aprovechando la ocasión, ya puso a la venta un estuche conmemorativo del histórico momento con una botella de cada cepa por un precio de $80.

Por último, el espumoso de Korbel del Russian River (de menos de $15), se destinó para acompañar el postre, un pastel de manzana y canela.

El austero y sencillo menú estuvo impregnado de los gustos de Abraham Lincoln, a quien Obama quiso rendir un homenaje, pues este año se celebra el bicentenario del nacimiento del famoso presidente.

Para la elección de la bodega, se consultó al Wine Institute, una asociación californiana.

Al parecer, el equipo de Obama ofreció pagar los vinos, sin embargo, en la bodega consideraron que era honor suficiente y los donaron.

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