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El Financiero
Reconocido como intelectual –su oficina personal es testigo–, e l presidente Arias quiere ser pragmático en las medidas económicas frente a la crisis.

Frank Guevara /Para EF

Gastos: En 2010 rondará entre 4 y 5% del PIB

Gobierno heredará un alto déficit fiscal

Dosis e ideología. Así ve el presidente Óscar Arias la definición de medidas económicas en esta coyuntura.

La ideología no cuenta. Economistas liberales y conservadores, aseguró, están de acuerdo en que el Gobierno debe gastar y esto implicará aumentar el déficit.

Allí entra a jugar la dosis. “Un déficit fiscal de 4 ó 5% es manejable”. Esa sería la herencia al próximo gobierno.

De llegarse a esa cifra se estaría en los niveles de faltante que hubo entre el 2002 y el 2004, lo que recibió esta administración y que logró revertir hasta mostrar superávit el año pasado.

Ante la pregunta sobre la estabilidad económica, insistió: “Eso es lo que hay que hacer”.

El ministro de Hacienda, Guillermo Zúñiga, adicionó otro ingrediente. “Me da terror pensar en financiar gasto corriente con crédito. No podemos crear problemas en la balanza de pagos ni problemas inflacionarios. Me imagino que en eso estoy alineado con otros colegas”.

En su visión, la ideología no cambia tanto.

Se trata de que el gasto público que se realice en inversión pública –carreteras y otros– esté sustentado en los préstamos que están en la Asamblea Legislativa; es decir, el gasto aumenta por las contrapartidas locales que conlleva el préstamo pero el fuerte de la inversión es vía crédito externo.

Esa es su recomendación frente al planteamiento presidencial.

Sumando déficits

El endeudamiento externo que se promueve se sustenta en la reducción de la carga lograda en este gobierno (bajó de casi 60% del PIB a 40%). Ese endeudamiento tiene el mayor peso en las propuestas frente a la crisis.

Considerando las últimas proyecciones de recaudación de impuestos, el Gobierno Central (ministerios) tendría este año un déficit del 1,7% del PIB. En el Presupuesto aprobado a finales del año pasado por el Congreso se estimó el faltante en 1%.

Si se suman a la ejecución del año los préstamos ya aprobados y otros en espera en el Congreso (entre ellos $850 millones del BID y $80 millones de Limón ciudad puerto), el déficit aumenta a 2,8% en el Gobierno Central.

“Si el Gobierno llega a esa cifra no se pone en entredicho la sostenibilidad fiscal”, dijo Zúñiga.

En las instituciones públicas, como el ICE y la Caja de Seguro Social, se tienen previstos endeudamientos para inversión. Eso hace llegar el déficit fiscal del 2009 a 3,5% del PIB.

Según Zúñiga todo el gasto en inversión pública que se proyecta solo debe ejecutarse cuando los créditos estén aprobados por la Asamblea. Sin embargo, eso es algo que no parece sencillo de lograr.

Habrá que esperar para saber si el presidente Arias, en línea a sus planteamientos de evitar una mayor contracción económica vía aumento del gasto público, piensa en otras acciones en caso de que haya problemas con los préstamos.

La historia muestra que el desequilibrio fiscal tiene un costo. “En la crisis de los 80 tomó cuatro años retomar la estabilidad fiscal”, comentó Fernando Carrera, economista y director del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales.

El costo, por tanto, se hereda. “Lo honesto –dijo– Carrera es decir que se va a tener un alto déficit y que, para enfrentarlo, habrá que subir en el futuro la carga tributaria al 20%, por ejemplo”.

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