Con el crujir de las economías más desarrolladas comenzaron a encenderse luces de alerta en países con alta dependencia de los mercados internacionales. Sin embargo, las réplicas del temblor pueden acomodar algunas cosas de manera favorable en este lado del mundo.
Hace solo unos meses era impensable un barril de petróleo a $40, algo que ya aconteció a mitad de diciembre. En Costa Rica los combustibles ya comenzaron a moverse detrás de la caída del crudo, así como el pan bajó debido al retroceso en los precios de la harina de trigo.
La tregua de los precios externos le está permitiendo al Banco Central mantener las proyecciones de inflación para el 2009 cercanas al 9%, pues se espera que las reducciones de algunos productos se sientan con mayor fuerza durante el próximo año.
Otra variable que ha despertado preocupación entre especialistas es el crecimiento en el déficit de la cuenta corriente, que se ha ensanchado debido, en parte, a los altos precios del petróleo y el aumento de las importaciones.
Actualmente, el déficit ronda el 8% del Producto Interno Bruto, cuando lo norma era que se ubicara por debajo del 5%. En el Central esperan que la desaceleración de la economía reste dinamismo a la compra de productos en el extranjero, y que este dato recobre su nivel anterior.
Sin embargo, la última fotografía del 2008 deja en evidencia que el desempeño de la economía del año que está por nacer, vendrá con un fuerte sabor a la recesión en la que cayeron los países más desarrollados.
La tasa de crecimiento de las economías más fuertes del mundo apenas será de un 1,5% este año, y organismos como el Fondo Monetario Internacional proyectan que ese dato podría reducirse a la tercera parte, el año que viene.
Llave externa
Para un país acostumbrado a exportar, además de recibir inversión y turistas de Estados Unidos y Europa, la noticia debería ser una alerta de que variables como las exportaciones, la Inversión Extranjera Directa y el ingreso de divisas van a mermar.
A principios de la administración del presidente Óscar Arias, la meta del Gobierno era que las exportaciones crecieran un 21% anual hasta el 2010. Este porcentaje fue modificado en agosto pasado y se redujo a un crecimiento entre 6 y 7% anual.
El cambio era inevitable. Para este año el ministro de Comercio Exterior, Marco Vinicio Ruiz, estimó que las exportaciones crecerán entre un 5 y un 6%, cuando en el 2007, la cartera reportó un incremento del 17%.
La meta de Inversión Extranjera Directa (IED) también se replanteó, al pasar de $1.500 millones a $1.800 millones en promedio cada año para el periodo 2008-2010. Este aumento podría estar sentado en medio de una falla tectónica.
Se estima que la IED del 2008 terminará en $2.000 millones, un aumento del 5% en comparación con el año pasado. La compra de la empresa Atlas Eléctrica por parte de Mabe y de la finca Caribana, en la primera mitad del año, catapultaron los resultados.
En la segunda mitad del año, y en los meses venideros, podría pesar sobre la IED la desaceleración de los proyectos inmobiliarios costeros y la eventual ausencia de operaciones de adquisición, que en otro momento contribuyeron con el indicador.
Con el 2008 se termina el año pero no los problemas. La crisis financiera se mantiene viva en un proceso de caída de precios de activos, depreciación de materias primas y retiro de inversionistas.
Al cerrar el año se tomaron medidas agresivas en el exterior, como la reducción de la tasa de los fondos federales de los Estados Unidos, quedando casi en el 0%, una medida con la cual se planea reactivar la economía de ese país.
Con todo y este recorte, y los planes de rescate financiero para las empresas, el Fondo Monetario Internacional considera que la actividad económica mundial está cada vez más anclada por la falta de confianza de los consumidores y las empresas.
Tanto en Estados Unidos como en la Zona Euro, los índices de confianza del consumidor llegaron a sus mínimos históricos. Con las tasas sin posibilidad de bajar más, estímulos fiscales a empresa y personas podrían ser el siguiente paso para intentar levantar esas economías.