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El Financiero

Rescate a economía, tarea del Gobierno

Solo el crédito externo dará músculo a autoridades económicas para evitar una mayor contracción este año

Ante la recesión internacional, el Gobierno deberá recurrir al endeudamiento externo para evitar una mayor desaceleración interna y corregir (en parte) el desequilibrio externo que sufre nuestra economía.

Al obtener recursos de esta manera, el Gobierno podrá ejecutar obra pública (o darla en concesión) y reactivar algunos sectores productivos deprimidos, además de generar empleo.

Aunque decirlo es sencillo, hacerlo no será fácil: los empréstitos internacionales negociados deberán ser aprobados por la Asamblea Legislativa, donde serán revisados con lupa por parte de los diputados.

Aun así, el endeudamiento externo pinta como la opción más saludable para evitar que la crisis internacional nos ahogue, más si se toma en cuenta que las otras vías que podrían impulsar el crecimiento (la monetaria, la cambiaria y la fiscal) están cerradas.

Apostar por el crecimiento y recurrir al endeudamiento son dos de las principales recomendaciones que arrojó la cuarta encuesta a economistas que realiza EF como parte de su proyecto de Inteligencia Financiera, coordinado por el economista Ronulfo Jiménez.

En el sondeo –que se efectuó entre el 28 de noviembre y el 12 deciembre pasados– participaron 37 economistas.

En su mayoría, pronostican un 2009 con un menor crecimiento, una menor inflación, tasas de interés levemente más altas, pero un tipo de cambio impredecible.

A pedir prestado

Ya el Gobierno ha dicho que apostará por impulsar el crecimiento más que a controlar la inflación en el 2009. Casi siete de cada diez economistas opinan que este es el camino correcto.

Empero, impulsar el crecimiento no es fácil en momentos en que las fuentes de recursos externas están secas, nuestras exportaciones vienen cayendo, cada vez llegan menos turistas y la inversión extranjera directa ha mermado.

Por eso, es mejor aprovechar las líneas de crédito que algunos organismos financieros han otorgado al país en los últimos meses. Un 35% de los encuestados cree que el Gobierno debe aumentar el endeudamiento.

Actualmente, en el Congreso hay cinco empréstitos internacionales por $1.124 millones que requieren aprobación, tres con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y dos con el Banco Mundial.

De ellos, el más importante es el de $850 millones para infraestructura del BID.

Ese es el crédito al cual el Gobierno le apuesta para reactivar la economía en el 2009 y por eso ha pedido su rápida aprobación a los diputados.

A estos hay que sumarle otro que ya fue aprobado por $500 millones (también con el BID), que le permitirá al Banco Central girarle fondos a los bancos comerciales y reactivar de esa forma el crédito interno.

“Es importante avanzar (en el 2009) en algunas acciones, sobre todo que conlleven al acceso a recursos externos porque parte del ajuste (internacional) es una restricción de recursos externos”, afirmó en una entrevista con EF, Francisco de Paula Gutiérrez, presidente del Banco Central.

No obstante, es sabido que las cosas tienen su ritmo en el Congreso.

Al menos los jefes de fracción de los partidos Acción Ciudadana y Movimiento Libertario, Francisco Molina y Luis Barrantes, aseguraron a EF que estudiarán con lupa estos créditos, principalmente el del BID, aunque en principio no se oponen a su aprobación.

Ambos pedirán al Gobierno una lista de las obras que se financiarán y revisarán cada tilde en los textos para evitar que hayan pagos por consultorías escondidos.

“Nuestra posición es a favor de los créditos porque se juntan varias cosas: se beneficia al país en temas de competitividad ya que tenemos infraestructura atrasada y se beneficia el empleo, pues dinamiza la construcción”, afirmó Molina.

Es bueno saber, además, que pedir prestado al exterior llega en un buen momento para el país, pues en los últimos cuatro años el peso de la deuda pública total respecto al Producto Interno Bruto (PIB) ha caído 22 puntos y hoy solo representa el 38%.

Eso significa que aunque el Gobierno se endeude más la estabilidad económica no correrá peligro.

No toda deuda es mala

Empero, también hay otras razones por las cuales estos créditos pueden convertirse en un vaso de agua en el desierto, además de dinamizar algunos sectores económico deprimidos como la construcción.

Primero, como las fuentes de financiamiento del exterior están cerradas es bueno no desaprovechar esas opciones, pues no se sabe si se presentarán a futuro.

Segundo, le abrirá una llave al país para obtener divisas y así compensar en parte los menores ingresos de dólares por la caída en las exportaciones y de la inversión extranjera.

¿Bajarán mucho estos rubros? Un 56% de los encuestados afirman que las ventas al exterior caerán levemente, pero un 77% opina que la inversión extranjera bajará entre leve y severamente.

Por esa razón, garantizar cierto ingreso de divisas sería un punto clave si se toma en cuenta que el país cerró el 2008 con un déficit de la cuenta corriente (entrada y salida de divisas) del 9% del PIB, algo que un 72% de los economistas consultados consideran “preocupante”.

Algunos expertos han planteado en los últimos meses que la única forma de enfrentar ese desequilibrio es devaluando más la moneda, pero el Banco Central ha hecho oídos sordos al llamado.

Sin embargo, si se observa que, por un lado, las importaciones van a desacelerarse por la caída en la demanda y la baja en el precio del petróleo y, por otro lado, llegarán divisas con estos créditos externos, eso permitiría que cerrar la brecha no se haga de forma brusca.

Eso sí, casi siete de cada diez analistas insisten en que el tipo de cambio debe devaluarse más.

¿Habrá otros caminos?

Las demás llaves para que el Gobierno pueda impulsar el crecimiento está un poco o del todo trabadas.

Más de la mitad de los economistas ven con bueno ojos aumentar el gasto público. Sin embargo, el Gobierno ya ha dicho en reiteradas oportunidades que el 45% del presupuesto para el 2009 está destinado a obra social y que no hay más plata.

La otra vía sería buscar el endeudamiento interno (emisión de bonos en el mercado bursátil), pero eso presionaría las tasas de interés y podría contraer más la demanda interna.

En todo caso, el Ministerio de Hacienda reconoció que está dispuesto a dejar que su superávit financiero se evapore con tal de garantizar el crecimiento. Incluso, habló de cerrar este año con un faltante del 2,5% del PIB cuando estaba previsto un 1%.

Incluso, del superávit del año pasado salió la capitalización de los bancos estatales, otra vía que impulsó el Ejecutivo para incrementar la colocación de crédito interno.

El otro camino sería a través de una política monetaria menos restrictiva.

No obstante, Francisco de Paula Gutiérrez ha dicho que esa no es una opción a nivel local y ni siquiera es relevante a nivel internacional, pues ahora los gobiernos de las naciones desarrollas buscan planes de estímulo de tipo fiscal.

Para el caso de Costa Rica, bajar las tasas de interés para permitir una mayor expansión de la liquidez y del crédito solo pondría más presión sobre la inflación y el desequilibrio externo, variables que más bien el Banco Central quiere controlar este año.

La encuesta de los economistas parece darle la razón a Gutiérrez, pues casi la mitad opina que la política monetaria debe ser neutra.

En resumen, utilizar las herramientas fiscal o monetaria para tratar de empujar la economía en el 2009 no parecen una opción viable en el corto plazo.

Por eso el crédito externo tiene cierto brillo en estos momentos.

Si la Asamblea Legislativa llegara a aprobar los cinco empréstitos que están en la agenda de proyectos el monto de la deuda pública aumentaría solo cuatro puntos porcentuales respecto al PIB, monto que no le quita el sueño a las autoridades por ahora.

Sin embargo, la decisión ya no es económica, ahora es política: todo dependerá del nivel de análisis que los diputados apliquen a cada plan y de la habilidad negociadora y de comunicación del Gobierno.

De momento, las empresas y familias deben prepararse para un 2009 más difícil.

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