Aún cuando este año el Centro Educativo San Diego, ubicado en Desamparados de Alajuela, experimentó una disminución en la matrícula, descarta sacrificar calidad para enfrentar la crisis.
Su directora, Silvia Cordero, reconoció que el número de estudiantes que generalmente matriculan año con año bajó por temores de los padres a la situación económica.
Cerca de los padres
En vista de ello, este centro, que está certificado con las normas internacionales de calidad ISO 9001, tomó una serie de medidas.
Entre ellas divulgar con mayor fuerza los servicios y programas educativos a los padres; realizar más seguido reuniones con ellos para atender inquietudes.
Igualmente optó por ahorros internos por ejemplo, manteniendo actualizada su página web para evitar imprimir la mayor cantidad de papel posible.
La búsqueda de eficiencia también tocó puertas en el Colegio Lincoln, situado en Barrio Socorro en Santo Domingo de Heredia.
Este centro privado busca formas de ser más eficiente, ahorrar y maneras creativas de conservar recursos, contó su director Jack Bimrose.
Lo anterior para que el monto cobrado por la colegiatura, refleje el costo del servicio y que los aumentos anuales representen un monto similar o menor a la inflación.
Bimrose comentó que la institución está siendo financieramente muy conservadora y ha revisado el presupuesto a lo largo de currículos y programas para cortar o posponer gastos o inversiones. En este proceso, padres y profesores han participado con ideas y campañas de ahorro y eficiencia.
En el San Diego también las medidas pretenden eficiencia sin sacrificar la calidad en el nivel de sus profesores, instalaciones físicas y programas de estudio.