Alejandro Mora tenía el bar y restaurante Lib en el centro de Liberia, pero desde hace cuatro meses el negocio reportaba pérdidas y por eso tuvo que cerrarlo el pasado 28 de febrero.
En ese local laboraban 13 personas y tenía 17 meses de funcionar. Según Mora, el local era exitoso y atraía a una buena cantidad de clientes, sin embargo, empezaron a reducir el consumo. “Seguía igual de lleno, pero la gente llegaba con menos dinero en la bolsa”.
Mora aseguró que recurrió a diferentes estrategias para atraer a más consumidores e incrementar la facturación, pero fueron inútiles. Promociones de happy hour , música en vivo y publicidad poco tradicional fueron insuficientes para sostener el negocio.
Otros participantes en este sector están haciendo uso de su tamaño para poder mantenerse en la preferencia de los consumidores. La firma KFC Costa Rica, que maneja las marcas KFC, Quiznos y Teriyaki, optó por hacer promociones y manejar el precio como el atractivo.
Su gerente de marca y ventas, Daniel Valverde, detalló que en KFC han agregado más productos a la promoción “mitad y mitad”, que consiste en un paquete de almuerzo orientado a dos personas y con un precio menor en comparación con algo similar en paquetes personales. Esto les ha permitido generar un mayor tráfico de personas.
Para la marca Quiznos, Valverde agregó que han optado por introducir productos o cambios de recetas de manera temporal en el menú, pero manteniendo el precio, para darle elementos de novedad al restaurante.
La característica común de los locales de comida rápida es hacer promociones agresivas con los precios y con eso tratar de atraer a quienes deciden dejar de acudir a los restaurantes un poco más formales. McDonald’s y Taco Bell son dos de las franquicias que ofrecen algunos de sus productos a ¢1.000 o incluso a menos de este monto.