Alrededor del 98% de las empresas productivas de Costa Rica cuentan con menos de 100 empleados , lo que las define como micro, pequeñas y medianas empresas (PYME).
Este es uno de los hallazgos del estudio “Banca de desarrollo y pymes en Costa Rica”, del investigador Ricardo Monge, de la Cepal y GTZ .
Según el documento, existe evidencia de que el sistema financiero formal costarricense no es la principal fuente de financiamiento de las PYME de Costa Rica, sino el autofinanciamiento y los créditos de las empresas comerciales.
A pesar de los esfuerzos gubernamentales, la importancia relativa del crédito a las PYME dentro del crédito total en el sistema financiero formal costarricense es aún relativamente pequeña (menos del 16%).
Por otro lado, se identifican muy pocos proveedores formales de servicios financieros para este tipo de empresas, donde destaca el programa BN-Desarrollo.
Problemas de acceso a crédito
Entre los principales problemas para acceder al crédito existente en el país está la solicitud de garantías con las que las empresas no cuentan.
En segundo lugar, el sistema financiero carece de una verdadera central de deudores en Costa Rica, con información y acceso inmediato para todos los intermediarios financieros formales.
No obstante, Monge resalta que a pesar de que el sistema financiero formal costarricense todavía no logra satisfacer totalmente las necesidades de financiamiento para PYME, ha habido avances significativos en este sentido.
-Llevar a cabo una revisión de la regulación crediticia costarricense, sobre la base de las mejores prácticas a nivel internacional.
-Corregir los problemas de diseño e implementación del fondo de garantías para las pymes.
-Incluir dentro de la Ley 8.262, la creación de una central de deudores con información y acceso inmediato para todos los intermediarios financieros formales.
-Crear conciencia entre los intermediarios financieros formales sobre los beneficios económicos que pueden obtener de la proliferación masiva del uso de la banca electrónica.
