ENTREVISTA
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El Financiero
Luis Diego Soto: “Somos una familia. Ellos saben que estamos por ellos y ellos están por nosotros. Es un capital humano muy importante”.

jorge arce /EF

“El personal primero”

Turrones de Costa Rica conserva a su personal, aunque ventas cayeron 10%

Reducir tamaño al turrón para ofrecer mejores precios, conquistar el mercado europeo y el latinoamericano en Estados Unidos, crear productos nuevos y concentrar el trabajo en menos horas son acciones que está aplicando Turrones de Costa Rica para mantener a sus empleados en medio de la crisis.

Esta pequeña empresa que opera en San Francisco de San Isidro de Heredia ha bajado su volumen de producción en un 10% de marzo a la fecha, pero aún así mantiene a sus 18 empleados.

Para el dueño y presidente de esta firma, Luis Diego Soto, los empleados son como una gran familia, por lo que él y su hermano Alberto hacen todos los esfuerzos para no despedir a ninguno y, por el contrario, hacerles aumentos salariales.

Con 22 años de existencia, Turrones de Costa Rica elabora 10 productos diferentes en 22 presentaciones distintas.

¿Por qué mantienen a los empleados a pesar de la baja?

La principal razón es porque son personas buenas, leales, afines a la empresa y los hemos ido seleccionando con los años.

“Somos una familia. Ellos saben que estamos por ellos y ellos están por nosotros. Muchos tienen 18 ó 22 años de trabajar aquí y es un capital humano muy importante. Saben muy bien las fórmulas para elaborar el turrón y de cómo cortarlo. Preferimos mantenerlos que perderlos.

“Ha habido días que los dejamos salir a las tres de la tarde, o sea una hora o una hora y media menos de trabajo. Si terminaron la tarea entonces que se vayan, sin problema. La empresa los sostiene en los tiempos difíciles y ellos se ponen las pilas en los tiempos de las vacas gordas porque nuestra temporada buena es de agosto a diciembre”.

¿En esa época las condiciones son mejores?

El 1° de agosto comenzamos los pedidos de exportación hacia República Dominicana y México para que salgan en setiembre y octubre y estén en el punto de venta en noviembre. Ahí sí trabajamos fuerte.

“Ahora estamos en la época floja, pero es un poco de solidaridad y valorando que es gente que sabe hacer el oficio.

“No los voy a despedir. La parte humana es muy importante. Acá la gente trabaja muy contenta. Nosotros ponemos la solidaridad y los valores humanos de primero, antes que las meras ganancias financieras”.

¿El 10% de caída en la producción dónde se ha reflejado?

El volumen de producción ha bajado en los últimos tres meses y no tenemos exportaciones en este momento porque las nuestras son en el segundo semestre del año. Los turrones son principalmente para Navidad. La baja la hemos sentido en el mercado local.

¿Qué otras medidas han tomado para compensar ese 10%?

Estamos desarrollando tres nuevos productos que vamos a lanzar en los próximos dos meses para diversificar la gama.

“La empresa los sostiene en los tiempos difíciles y ellos se ponen las pilas en los tiempos de las vacas gordas”.

“También hemos hecho promociones en los supermercados. Tenemos una en los Más x Menos de turroncitos de fresa y vainilla para fiestas. Este producto solo tiene un año en el mercado y está despegando en ventas.

“Son tamaños pequeñitos y por eso tienen mayor posibilidad de venta porque el precio es más accesible en tiempos de crisis”.

¿Tienen más salida?

Claro, cada turrón cuesta ¢50 y vienen en paquetes de 24 unidades que sale en menos de ¢1.000. Es más fácil comprarlo.

¿Cómo están distribuyendo el tiempo?

El jefe de producción tiene su cuota, sabe lo que tiene que producir y lo trata de completar en menos tiempo.

“Estamos con menos fórmulas diarias por esa caída en la producción. Hay una cuota por semana que hay que llenar y se distribuye en la semana. Si sale antes el trabajo, la gente se puede ir antes. Prefiero que soquen y trabajen bien y que así tengan tiempo para ellos.

“En marzo y abril, cuando comenzó a bajar la producción, el trabajo se hacía más despacio e igual salían a las cinco de la tarde. En una reunión que tuvimos, uno de los jefes de producción nos dijo que por qué no hacemos el trabajo más rápido y salimos antes.

“Acepté la idea. Así no me aflojan el ritmo de trabajo y tienen más tiempo para ellos. En menos tiempo hacen más producción y eleva la productividad”.

¿Tocaron salarios?

No, los salarios son los mismos. Se les hizo el aumento de enero y en julio también lo haremos.

¿Proyectan alguna baja en el segundo semestre del año?

No creo que la crisis se vaya a agudizar más. Esperamos tener las mismas solicitudes de compra del exterior que el año pasado.

“No tenemos números, pero estamos en un nicho de mercado y estoy supliendo el nicho de los turrones, del antojo. Ahí siempre hay espacio”.

¿Qué es lo que más exportan?

El turrón de maní y una caja de turrones surtidos.

¿Dónde exportan más?

A Centroamérica, República Dominicana, Puerto Rico y México. El año pasado hicimos pedido de prueba a Miami y se vendieron bien. El turrón es muy hispano, entonces ese mercado es importante para nosotros.

¿Qué respuesta da el personal por las medidas planteadas?

No hay incertidumbre. La comunicación es muy fluida y sincera. Ellos saben que estamos con ellos y ellos con nosotros. A diferencia de otras empresas que marcan diferencia entre patrones y empleados, acá no tienen miedo en ese sentido.

Nombre: Luis Diego Soto. Formación: Administrador de negocios. Edad: 51 años. Estado civil: Divorciado, dos hijos. Trayectoria profesional: Presidente y fundador hace 22 años de la empresa Turrones de Costa Rica.

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