Enfrentar la crisis en familia
Empresas familiares tienen diferencias sobre cómo superar los tiempos difíciles
Edición 709En Argentina, lo tenemos bien experimentado, que detrás de una crisis las empresas, cuando ven peligrar la rentabilidad, se van, vendiendo, cerrando o del mejor modo que consigan salir.
En cambio, las empresas familiares son una garantía de estabilidad para los países en que se encuentran. Pero, ¿cómo hacen para superar las crisis?
En estas compañías son los propios emprendedores, o la propia familia, la que arriesga y pone en juego su tiempo y su dinero y además, suelen sentirse más responsables por el futuro de sus empleados.
Los fundadores lucharán cueste lo que cueste por salvar la compañía.
Cuándo hay crisis
Sin embargo, en momentos de crisis es cuando padres e hijos suelen agudizar sus diferencias sobre las formas de superar los tiempos difíciles.
Es entonces, cuando la empresa necesita sumar las competencias de todos y alinearse hacia una estrategia que les genere un fuerte compromiso y entusiasmo por el logro de los objetivos.
Ese es el gran desafío del fundador, que padres e hijos aprendan a trabajar en equipo.
El problema es que no suelen hacerlo.
Entonces, ¿cómo salvar a las empresas familiares de su punto más débil: los conflictos?
La familia tiene que ser proactiva anticipándose a los potenciales conflictos de intereses, visiones y expectativas, generando los mecanismos para conseguir una sincera y efectiva comunicación.
Los obstáculos comunes a la comunicación suelen ser los temas tabú, es decir, aquellos de los que no se quiere hablar.
La mejor herramienta para superar las crisis internas y externas es la comunicación.
Esta es necesaria para regular la relación de la familia con la empresa y separar los temas laborales de los familiares. Esto es lo que llamamos protocolo familiar.
Este tipo de compañía funciona mejor cuando hay normas y reglas claras para trabajar. El desafío será conseguir trabajar en equipo, ser eficaces y felices superando la compleja crisis por la que la sociedad están atravesando.
El fundador es clave
“Ese es el gran desafío del fundador de la empresa, que padres e hijos aprendan a trabajar en equipo”.
Consultor y conferencista internacional
Director del Instituto de la Empresa Familiar de ADEN
El sueño del fundador se materializa a través de su visión, mucho esfuerzo y pasión por lo que hace. Así logran crecer, ganar dinero trabajando en lo que les gusta y en algo que tanto ellos como sus empleados más antiguos consideran muy propio.
A largo plazo sueñan con que sus hijos continúen con su proyecto y ahí no hay distinción en el tamaño de la empresa.
Los valores e ideales del fundador constituyen una enorme fortaleza y fuente de energía para que la compañía crezca y se desarrolle. Una familia visionaria, emprendedora y con valores, es quizá el mejor activo con que se cuenta.
Pero, lamentablemente, la realidad nos muestra que cuando los fundadores fallecen, la compañía en manos de los hijos desaparece en el 70% de los casos. La causa principal de fracaso radica en conflictos familiares más que por problemas empresariales.
La visión y los estilos de dirección del padre/fundador no suelen coincidir con los de sus hijos. Cuando ingresan a la empresa, lo hacen con la ilusión de poner en práctica muchas ideas y creen que por este motivo los padres se sentirán orgullosos de ellos.
Esto supone querer realizar cambios que no serán percibidos con agrado por el fundador.
Además, el fundador suele decirles: “¿quiénes son ustedes para criticarme cuando todo lo que hay en la empresa lo hice yo?”.
Aquí también es común escucharle decir: “miren, mientras yo esté en la empresa se va a hacer lo que yo diga, cuando yo ya no esté ustedes hagan lo que quieran; ¿entendieron?”
El primer paso para salir adelante corresponderá al fundador quien deberá esmerarse por comunicar su visión, su modelo de negocio, y animarlos para el desafío que supone enfrentar un nueva crisis.
Sin embargo, antes tendrá que consensuar con sus hijos las tareas y responsabilidades que mejor puedan realizar y lograr que cada uno se sienta comprometido por sacar la empresa adelante, cueste lo que cueste.
Luego deberá conseguir la difícil tarea de que sus hijos se entiendan trabajando juntos sin que él tenga que actuar de árbitro en sus peleas.
La mayoría de las personas que pertenecen a ese tipo de empresas pasan por los mismos problemas, pero el éxito depende de la propia familia, y en ella están los fundamentos para superar las crisis.
Lo importante es saber qué es lo mejor para la empresa y no solo para la familia, y que nuestros países necesitan que sus empresarios asuman con responsabilidad este desafío.


