ENTREVISTA
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El Financiero

Frank Guevara /para ef

Qué hacer cuando pase la crisis

Para Rafael Díaz, el debate debería centrarse en apuntalar la educación y la competitividad

El economista Rafael Díaz prefiere reenfocar la discusión sobre la crisis y pasar de cómo resolver el tema macroeconómico a cómo aprovechar las oportunidades que surjan cuando arranque la reactivación.

Como director del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (Cinpe), puede ver a mediano y largo plazo; por eso considera que hay temas estructurales que el país debería replantearse hoy mismo.

Potenciar la educación técnica, los encadenamientos productivos y la producción amigable con el ambiente, deberían estar –en su criterio– en la discusión actualmente y en la agenda de los precandidatos presidenciales.

Con esta entrevista, EF cierra una serie de siete entregas en las que consultó a especialistas sobre la coyuntura económica actual y las posibles soluciones.

¿Será esta recesión tan severa como la de 1981?

La severidad depende de dos cosas: una fundamental para nosotros será cómo la economía mundial o los países avanzados reaccionen a la crisis, principalmente Estados Unidos y Europa.

“La otra es la capacidad que pueda tener la economía nacional para responder en estos momentos porque tenemos una economía más flexible, a diferencia de los años ochenta.

“Hoy, estamos muy centrados en la discusión de cómo resolver la crisis en los aspectos macroeconómicos y se discute poco lo que podemos hacer para que a la vuelta de la crisis quedemos bien posicionados (...) si con los recursos que tenemos o hemos desarrollado (el país) se va a acoplar bien a los requerimientos de esa economía poscrisis”.

¿Qué ventajas y desventajas tenemos ahora?

Tenemos una diversificación de exportaciones que nos permite aprovechar diferentes oportunidades. No solo debemos concentrarnos en el tema del crecimiento, sino que en el proceso de desarrollo y flexibilidad de la economía se nos ha rezagado el tema de desarrollo social, que es la otra parte complicada.

“En el lapso previo a la crisis, tuvimos épocas de crecimiento muy importantes, pero el tema de la desigualdad en la distribución del ingreso no se resolvió. Ahí está una de las preocupaciones fundamentales, que no se aprovecharon las épocas de bonanza y en momentos de dificultades económicas estos son los temas más complicados de resolver”.

Entonces, ¿estamos bien posicionados para aprovechar la salida de la crisis o no?

Desde el punto de vista de diversificación productiva, sí. No obstante, hay que dar un paso adelante en ese proceso y ver cómo nos posicionamos mejor en las cadenas productivas en las cuales participamos.

“Es un tema interesante de retomar, pero yo soy un poco más dinámico en eso. Por ejemplo, en el tema de la educación, el cual no solo debemos resolverlo en términos de cobertura y mejoría a nivel de primaria y secundaria, hay que dar un paso adicional en la educación técnica y la educación universitaria.

“Si queremos dar el paso, hay que tener un capital humano o un desarrollo de las personas que nos permita participar en actividades productivas donde se utilice más el conocimiento y donde haya mayor capacidad de dejarnos valor agregado en nuestro territorio”.

¿Qué otra área se debe impulsar?

El tema de la vinculación de los procesos productivos con el medio ambiente. Está claro que en una época de crisis se podría echar por la borda el tema ambiental y eso hay que evitarlo a toda costa.

“Más bien, hay que profundizar en el hecho de que existen ventajas al desarrollar procesos productivos más amigables con el ambiente, ventajas en productividad, competitividad, y en algo muy importante, la posibilidad de mejorar el ingreso y la calidad de vida de los habitantes”.

¿Siente usted que el Gobierno ha hecho lo necesario para enfrentar esta crisis?

Ha hecho lo que era posible hacer inmediatamente porque, al fin y al cabo, el Plan Escudo no tiene cosas nuevas.

“El elemento positivo fue que retomó elementos que tenía el Plan Nacional de Desarrollo y les levantó la prioridad a aspectos que en meses anteriores no la tenían; por ejemplo, me pareció importante volver los ojos al tema de cómo manejar ciertos aspectos de seguridad alimentaria con producción básica nuestra y luego el aspecto de combate a la pobreza y de apoyo a los sectores menos favorecidos.

“Sin embargo, más allá de los aspectos macroeconómicos hay una serie de temas institucionales que nos quedaron claros con la crisis y nos dicen que hay mucho que hacer. Hay una discusión interesante acerca de si el Banco Central actuó bien o mal en las épocas previas a la crisis, al dejar que las tasas de interés bajaran, lo que generó un proceso de endeudamiento de la gente, pero es una discusión complicada.

“Quiero fijar la atención en un aspecto institucional. ¿Hasta qué punto nuestra banca está emulando a la gran banca y se puso innovadora al ofrecer financiamiento a la gente en cosas no fundamentales? Ahí, hay una responsabilidad y un aspecto institucional por considerar.

“Las tarjetas de crédito las regalaban y caímos en la misma trampa: el ejercicio no era prestarle a alguien que pudiera pagar, sino prestarle a alguien para tenerlo endeudado el resto de su vida y esas son las trampas que debemos mejorar más allá de resolver los problemas macro”.

Sobre esa discusión acerca de si el Banco Central actuó bien o mal, algunos creen que la entidad ahora debería ayudar en la reactivación de la demanda interna. ¿Usted qué piensa?

El Banco Central tiene que manejar cierta flexibilidad ante las diferentes coyunturas. Por ejemplo, fijarse demasiado en la inflación cuando las importaciones están bajando significa que estamos siendo más papistas que el Papa.

“Pienso que se necesita cierto grado de pragmatismo. Está bien que no pueda abandonar nunca el tema inflacionario, pero en estos momentos me parece que podría ser más laxo a favor de propiciar el desarrollo de inversiones que, quizá, es la parte fundamental que se requiere ahora”.

Entonces, ¿hay que bajar el encaje y las tasas de interés?

Sí, teniendo claro que hay que orientarlas hacia la inversión. La inversión pública debe jugar un papel fundamental, pero ahí vuelve otro detalle y es cómo hacer para que la inversión pública se ejecute.

El Gobierno se ha abocado a negociar empréstitos externos para impulsar la inversión. ¿Es una vía saludable actualmente?

Sí. Hasta ahora no tenemos signos fuertes de restricción en las reservas y actualmente una política proactiva importante es generar actividad por medio de la inversión.

“La clave está en cómo gastar esos recursos precisamente para quedar bien posicionados cuando venga la fase de recuperación. No es gastar por gastar”.

Nombre: Rafael Antonio Díaz Porras. Edad: 55 años. Formación: Doctor en economía de la Universidad de Tilburg, en Holanda. Estado civil: Casado (2 hijos). Trayectoria: Ha sido director del Cinpe en los últimos cuatro años y se retirará este mes.

La agenda electoral

Rafael Díaz enlistó los temas económicos que no deben faltar en la agenda del próximo presidente de la República.

Capital humano: Fortalecer la educación universitaria y la educación técnica.

Producción: Apoyo a los procesos productivos y a la capacidad de generar encadenamientos.

Inversión: Lograr que la inversión pública se ejecute de forma más inmediata, de tal forma que realmente se convierta en un apoyo a la reactivación en el corto y mediano plazo.

Fuente Entrevista con Rafael Díaz.

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Rafael Díaz: valorar la actuación del Banco Central en la crisis.
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