
Jorge Arce EF
Sueños claros, chocolate espeso
La firma Sibú aspira a posicionar a Costa Rica en el mercado internacional de los chocolatesgourmet
Edición 741Estos chocolates tienen tres sabores básicos: uno predecible, cacao, y dos que no figuran en la lista de ingredientes de las etiquetas, historia precolombina de Costa Rica y conciencia ecológica.
La primera de estas materias primas proviene de una finca de Guápiles, propiedad del holandés Hugo Hemerlink.
En tanto, los otros dos insumos son cosecha de las ideas empresariales de un historiador, Julio Fernández, y un lingüista y periodista, George Soriano.
Ambos empezaron a soñar, hace seis años, con fabricar bombones y tabletas capaces de posicionar a Costa Rica en el mercado internacional de los chocolatesgourmet .
Fue así como definieron dos características importantes que debían tener los dulces que apenas saboreaban en sus mentes.
La primera de ellas, el rescate de un producto agrícola que desempeñó un papel importante entre las culturas indígenas costarricenses: el cacao.
En segundo lugar, velar por una relación empresarial en armonía con el ambiente.
El nacimiento de Sibú
Esa fue la fase de gestación de una idea comercial entre un costarricense, Fernández, y un estadounidense, Soriano, que hasta entonces tenían cero millas en los vuelos del mundo de los negocios.
Luego siguió una fase de investigación y formación, durante la cual estos viejos amigos viajaban y traían chocolates de muchos países para analizar sus sabores e ingredientes.
Asimismo, en el 2007 estudiaron en una casa chocolatera de Francia, la Ecole du Grand Chocolat .
Con tanto conocimiento acumulado el siguiente paso tuvo lugar en diciembre de ese mismo año: el nacimiento de Chocolates Sibú, ubicada en San Isidro de Heredia.
El nombre de esta fábrica de chocolates hechos a mano va en línea con los sueños de ambos propietarios. Sibú es, según los indígenas bribris y cabécares, el Dios creador, quien sembró las semillas de la vida en el mundo y nos regaló el cacao.
De acuerdo con Fernández, la palabra chocolate es herencia de la lengua indígena nahua: Xoco (amargo) y atl (agua); agua amarga.
Además, da cuenta del nombre científico de la materia prima de este producto: Theobroma cacao , en donde Theo significa Dios y broma alimento. Alimento de Dios.
Los empaques de los bombones Sibú también honran la historia precolombina de nuestro país, debido a que reproducen los diseños con que los indígenas pintaban sus cuerpos.
En cuanto a las cajas, estas son fabricadas con papel reciclado y no incluyen forros o divisiones de plástico para evitar daños al ambiente.
A partir de diciembre próximo, estos recipientes serán de papel de cacao y tendrán un diseño que permitirá su reutilización; por ejemplo, como marco para fotografías. La idea es que las personas generen menos basura.
Los bombones y las tabletas elaborados por esta empresa son exhibidos en pequeños muebles hechos con madera cultivada, melina. Fernández se encarga de tallarlos. “El mensaje que queremos dar es que las cosas no valen solo por la materia prima, sino por el trabajo y la pasión con que se hacen”, dice el historiador.
Soriano agrega: “Como ven, aquí hacemos de todo; somos Soyla”. Aparte de ellos dos, en la fábrica trabajan tres empleados, todos habitantes de la zona.
La misma filosofía prima a la hora de elaborar los chocolates. Ambos empresarios aseguran que emplean manteca pura, de cacao orgánico, sin grasas, preservantes ni ingredientes artificiales.
“Eso se nota porque a la hora de comer uno de nuestros chocolates, este se derrite y no queda en la boca una película mantecosa ni una sensación de azúcar excesiva”, manifiesta Fernández.
Además, la finca de donde proviene el cacao está certificada por la organización Rainforest Alliance, lo cual es garantía de prácticas agrícolas que protegen los bosques, ríos, suelos y la vida silvestre.
Eso no es todo. Dicha certificación se le concede a compañías catalogadas como buenos vecinos en las comunidades donde operan, y que pagan salarios justos.
“El cacaotal es bosque y el cacao no se puede polinizar si no están presentes las mosquitas de agua que crecen dentro de las heliconias”, explica el historiador de Chocolates Sibú.
Fernández da cuenta también de que las semillas de cacao utilizadas en la finca de Hugo Hemerlink son una especie desarrollada por el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie), en Turrialba, para que sea más resistente a las plagas y produzcan un fruto con mejor sabor.
Con jengibre y pasión
A propósito de sabor, estos son algunos de los que brinda la marca Sibú: jengibre y coco, limón con semilla de culantro, vainilla orgánica, mora silvestre, menta, cardamomo, canela y nuez moscada.
Estos productos se ofrecen, por ahora, en tiendas de artesanías finas, tiendas de hoteles y algunos locales de Librería Internacional.
Hoy día, esta empresa se prepara para hacer su primera exportación: 1.000 tabletas de chocolate a los Estados Unidos.
“Necesitamos triplicar nuestras ventas, pero no queremos volvernos tan masivos que sacrifiquemos nuestra filosofía, esencia y la calidad de un producto hecho a mano”, confiesa Soriano.
Esa es una de las razones por las que de momento no tienen interés en incursionar en supermercados.
Es, adémás, uno de los motivos por el que no han aceptado nuevos inversionistas ni han echado mano a créditos que podrían hacerlos perder el norte de sus sueños originales.
Soriano lo resume con estas palabras: “Un negocio se hace con pasión. Uno tiene que creer en lo que hace”.
Ese es el cuarto sabor de estos chocolates; además de cacao, historia precolombina de Costa Rica y conciencia ecológica.
Chocolates Sibú: La idea de fundar esta fábrica de chocolates surgió hace seis años, pero se concretó en diciembre del 2007.
Hechos a mano: Así se elabora este producto en un pequeña taller ubicado en San Isidro de Heredia, vecino del bosque lluvioso del Parque Nacional Braulio Carrillo.
Primera venta: Esta microempresa se inauguró en el mundo de los negocios con la venta de 60 cajas de bombones (de nueve unidades cada una) para la boda de un amigo de los propietarios: Gustavo Abarca.
Producto estrella: Las barras de chocolate son la “vaca lechera” de esta compañía.
Fuente Entrevista a los dos propietarios.



