Vía crucis que no deben postergarse
Edición 744Manuel Zúñiga G.
Hoy en nuestro país hay temas que reventaron: infraestructura vial y educativa, inseguridad ciudadana, desigualdad distributiva y la trabazón en la toma de decisiones. Para el gobierno venidero, se busca un perfil ejecutivo, que se enrolle las mangas para resolver vicisitudes cotidianas.
Ciertamente, lo ejecutivo táctico, servirá de plataforma a lo gerencial estratégico, propulsando la visión del estadista. El desborde de esos temas, condenó al gobierno entrante a no ser ni estadista, ni gerencial. ¿Por qué? Porque la operativa gubernamental postergó lo ejecutivo táctico. Por eso, quien ocupe la Presidencia requerirá visos de estadista y gerente, pero deberá predominar un perfil ejecutivo.
Para contribuir a la organicidad del país, o sea, a su mejor funcionamiento, las siguientes acciones son improrrogables:
I. Infraestructura vial. Un factor clave para la competitividad, es la fluidez de la movilización terrestre de todo. Eso dependerá de la calidad de la infraestructura.
Las presas, la caída de puentes, la falta de señalización y de pasos elevados para desahogar rotondas, entre otros, no favorecen esa fluidez. Esta tarea exige ejecutividad para resolver… ¡Ayer!
“El presidente requerirá visos de estadista y gerente, pero debe predominar un perfil ejecutivo”.
Profesor universitario
II. Inseguridad ciudadana. Si la economía crece, la desigualdad en la distribución del ingreso debería decrecer. La producción actual genera más riqueza, pero se reparte entre menos personas.
Hipotéticamente, ¿será este fenómeno, causa, en parte, de esa inseguridad ciudadana?
La receta ejecutiva sería algo así: identificar las familias menesterosas; amarrar financiamiento permanente; dosificar ayudas contra resultados y darles seguimiento para verificar su efectividad.
Los actuales programas de becas en primaria y secundaria pueden afinarse en el diseño y fortalecerse financieramente, minimizando las deserciones.
III. Reactivación económica. Para financiar infraestructura vial y educativa, se pueden aprovechar los recursos alojados en la industria de pensiones, casados mediante titularizaciones de mediano y largo plazos. ¿Por qué no se aprovechan estos fondos? Porque no hay un vehículo legal para darle seguridad a los financistas y porque no está el Estado como garante.
Los fideicomisos entre entidades públicas son insumo indispensable para la arquitectura de un proyecto de concesión de obra pública. Esto sería un balbuceo para el mercado de capitales.
IV. Organicidad del país. Observemos la locomoción de un ciempiés y su coordinación nanométrica entre patas y cuerpo. La gestión política debe emularla, para dotar de mayor organicidad al funcionamiento del país. Si la infraestructura vial continúa deteriorándose (modernizándose), toda la movilización será entorpecida (agilizada), aumentando (disminuyendo) los costos de transacción de las actividades cotidianas de la ciudadanía.
Así, por ejemplo, los estudiantes becados verán interrumpidos (facilitados) sus estudios porque la falta (existencia) de puentes, carreteras y transporte, les impedirá (permitirá) llegar a sus centros de enseñanza.
Entonces, aquí las becas empezarán a perder (lograr) su objetivo, la deserción (permanencia) se asomaría y la falta (disponibilidad) de educación pondría a estos estudiantes en situaciones de vulnerabilidad (escalamiento) social, económica y laboral.
De esta manera, se reproduciría el ciclo de la desigualdad (igualdad) distributiva, desembocando en síntomas de la inseguridad (seguridad) ciudadana. Volvamos a leer los párrafos anteriores pero con las palabras entre paréntesis: que diferente sería si la gestión política fuese orgánicamente más ejecutiva por parte del próximo gobierno.
Por el momento y hasta aquí, nuestra carta al niñito.