Economía y Política
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El Financiero
Lejos. Solo el 28% de la cartera de créditos para las PYME se entregó a mujeres en el 2008. El 65% llegó a los hombres.
Archivo GN Para EF

Ningún candidato ofrece una política enfocada en el género

Mujeres sin apoyo especial

En las iniciativas de los candidatos existe un completo vacío de políticas públicas específicas de banca de desarrollo para mujeres emprendedoras.

El Observatorio de Mipymes trabaja en un estudio –aún no publicado– en que se evidencia una correlación entre el género femenino, la pobreza y la informalidad empresarial.

La coordinadora del Observatorio, Lizette Brenes, opinó que la situación amerita atención específica por parte del Estado.

“Hay una relación entre las microempresas informales, el género, o sea, la mujer, las zonas deprimidas y el nivel educativo”, dijo Brenes.

Aunque los créditos, dados especialmente por el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) son parte de la situación, Brenes afirmó que es necesario atender estratégicamente el perfil de esta emprendedora.

Abandonadas

Tras la simple observación de los datos ligados a las Mipymes, se hace evidente una desventaja de las mujeres en relación con hombres; sin embargo, los partidos políticos ignoran tal situación en sus propuestas.

Por ejemplo, de la cartera crediticia para Mipymes colocada en el 2008, solo el 28% se entregó a mujeres, según la Dirección General de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa (Digemipyme), mientras que los hombres reciben el 65%.

Los fondos restantes llegan a personas jurídicas.

Digemipyme también reporta que en el 2008, del total de participantes en servicios de desarrollo empresarial ofrecidos a la PYME, el 40,8% eran mujeres.

Esto es grave por cuanto la lejanía de las mujeres en el acceso a preparación empresarial y al crédito para el emprendimiento las mantiene sometidas en la pobreza.

Datos del Estado de la Nación del 2008 evidencian la incidencia de pobreza según sexo de la jefatura. Si es femenina, la pobreza es del 21,4%, mientras que si es masculina, la cifra baja al 16,2%.

En pobreza extrema la incidencia de la jefatura femenina es peor. Esos hogares representan el 49,4% del total. Es decir, casi la mitad de los hogares que son pobres extremos tienen una mujer al frente.

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