Economía y Política
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El Financiero
Pulso estéril. El anterior gobierno perdió la lucha por su reforma fiscal luego de tres años. Alberto Dent y Mario Redondo no lograron evitar que Federico Malavassi lograra el rechazo del proyecto en la Sala IV.
david vargas Archivo GN Para EF

Alianzas no lograron empujar ajustes fiscales

Una cuesta más empinada

Impulsar reformas fiscales nunca ha sido fácil, pero en Costa Rica es cada vez más difícil.

En 1995, el gobierno de José María Figueres requirió de intensas negociaciones con diputados minoritarios para impulsar un paquete.

Miguel Ángel Rodríguez requirió sufrir con Simplificación Tributaria de 1999 al 2001, tuvo que superar el archivo del proyecto y objeciones de la Sala Constitucional.

Abel Pacheco tuvo que recorrer una cuesta más empinada, al concentrarse tres años en una reforma fiscal que absorbió su gestión y al final quedó con las manos vacías: en marzo del 2006 la Sala IV declaró inconstitucional el proyecto.

¿Aprender del pasado?

La alianza del PUSC con el PAC en el 2002-2006 no fue suficiente, y tampoco la sintonía fiscal del PAC con el PLN en el actual gobierno.

Mario Redondo, expresidente legislativo, destacó que se depende tanto de la viabilidad del proyecto, como de evitar que haya sabotaje en la Asamblea. “Sigo creyendo en la necesidad de una reforma al reglamento de la Asamblea, para permitir que los diputados resuelvan temas en plazos racionales”, dijo.

Sin embargo, no son los únicos factores. Alan Saborío, de la firma Deloitte, comentó que el país requiere de una reforma que se plantee en términos racionales. “No hay que incrementar la renta, y hay que buscar una reforma que no sea complicada”, afirmó.

El carácter técnico de los últimos proyectos generaron mayor nivel de desconfianza.

A ello se deben agregar los aspectos técnicos del trámite legislativo al procurar trámites más rápidos.

Así, casi se requieren niveles de consenso, como lo demostró el proyecto para gravar las viviendas de lujo.

Esto fue el factor para que al final, la administración Arias haya preferido relegar la reforma fiscal que anunció, a diferencia de los dos gobiernos anteriores, que emprendieron reformas que no anunciaron.

Lo cual obligará al siguiente inquilino de Zapote a replantear su estrategia. No se trata solo de lo anunciado, y de atar alguna alianza: la cuesta es cada vez más empinada.

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