La necesidad de diferenciarse
Hoy más que nunca, las empresas e instituciones deben salir del anonimato
Edición 751Muchos coinciden en que el futuro de las empresas radica en el conocimiento de la presente conformación del nuevo entorno nacional e internacional, así también como en la comunicación con todos los segmentos de posibles consumidores internos y externos.
Por eso, puede decirse que las compañías dedicadas a la creación de imagen para dar solución a esta coyuntura empresarial nacen como respuesta a una crisis de identidad generalizada.
Hoy más que nunca, las empresas e instituciones necesitan diferenciarse, proyectar su propia personalidad y comunicar sus valores para tener una buena imagen general expuesta en todo lugar donde estén presentes.
Aunque suena sencillo no lo es. Se requiere de expertos con excelentes estudios y experiencia práctica en la materia que garanticen el éxito de un proceso por demás arduo y costoso.
Estos especialistas se ocupan de que una empresa o institución encuentre su lugar en el mercado. No se trata de poner un poco de color aquí y un tipo de letra allá, a veces se trata de hacer cambios profundos, que empiezan con el nombre adecuado de la compañía misma y del producto e incluyen hasta modificaciones de objetivos adoptados en otras épocas.
Hay muchos desafíos en este tipo de auditoría visual o de la personalidad de la marca, pues es necesario que las empresas y sus productos salgan del anonimato.
En una parte particular de este proceso de diseño es común encontrar muchos casos en lo concerniente al empaque.
Esta industria no cesa de crecer en todo el mundo por razones lógicas. Lo que ocurre es que los envases sirven a múltiples propósitos, como la extensión de la vida de los productos y lo protección de factores externos, ayudan a reducir costos de transporte y, diseñados con inteligencia y profesionalismo, son los mejores vendedores silenciosos.
Para entender mejor esta última cualidad, hay que decir que apenas la mitad de los productos que se aprietan en las estanterías de los supermercados pueden llegar a publicitarse de forma constante y conveniente por diversos problemas. Los restantes deben valerse por sí mismos, con la ayuda de un buen diseño de empaque.
¿Cómo se logra?
“A veces se trata de hacer cambios profundos, que empiezan con elegir el nombre adecuado de la empresa y del producto”.
Publicista
Presidente HWP Centroamerica
También hay que entender como principio, que la imagen de una empresa o producto, como su personalidad e identidad, no se venden, más bien se reflejan, se transmiten y ello es una tarea de persuasión muy sofisticada.
En el presupuesto de este tipo de trabajos de consultoría se incluyen los honorarios de los especialistas en diseño de productos, estrategas, costos de investigación y producción. En ocasiones intervienen profesionales en comunicación y hasta una rama específica de la psicología.
Vale destacar que en estas asesorías no incluye las campañas de publicidad y la compra de medios. Tarea que luego se le encomienda a una agencia de publicidad que interpreta y analiza lo ya elaborado.
Esta actividad aún no es comprendida y valorada en su verdadera magnitud, porque las empresas creen haber llegado al final del proceso cuando tienen un logotipo para exhibir.
Walter Landor, un maestro legendario de este quehacer, dijo una vez que el logotipo es solo la propina de la imagen de empresa. Para él, la imagen total de una empresa o institución se debe integrar a todo lo que imprime, todas las palabras que usa y todo lo que muestra, desde el producto hasta los uniformes de su personal y el aspecto particular de los detalles arquitectónicos de sus instalaciones físicas.
Los que saben dicen que cada empresa o producto es único y requiere un estudio especial de este tipo.
El trabajo se inicia, generalmente, con entrevistas a clientes y miembros de la empresa, sigue con investigaciones de campo sobre el mercadeo y las comunicaciones, luego se analiza el empaque, el logo existente y demás signos de identificación propios o naturales de la empresa o institución.
Esto lleva a un documento básico que marcará el resto de una labor ardua de planeamiento estratégico y, aunque se mueve en un terreno mucho más amplio, finalmente el diseño gráfico plasma con su contenido la forma de la orientación deseada.
Así se puede variar el nombre y la posición en el mercado para trascender más allá de los limites preestablecidos de manera conciente o inconciente.
Se pueden hacer nuevas divisiones o derivados de un mismo producto, trasformar o dar a una empresa nacional una nueva imagen y proyección de magnitud internacional, o cambiar la personalidad basados en otros objetivos o perfeccionar los existentes. Esto nos lleva a pensar, sin dilaciones, que en el mundo en que vivimos la imagen e identidad tienen mucho valor.
