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Quesos producidos en Costa Rica del tipo manchego, gouda, parmesano, edam y camembert, entre otros, tendrían que ser reetiquetados y venderse bajo otra descripción si Centroamérica acepta la solicitud de la UE.
Jorge arce archivo grupo nacion ef

Quesos y bebidas a debate con UE

Víctor Umaña, economista e investigador, Clads / Incae

Las indicaciones geográficas (IG) se asoman como uno de los temas de mayor conflicto previo a la conclusión de las negociaciones del Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea.

En un escenario extremo, de prevalecer la posición europea de aumentar la protección a las indicaciones más allá de lo acordado en la Organización Mundial de Comercio, industrias del sector agroalimentario corren el riesgo de que les expropien las marcas que han formado parte de su portafolio comercial por décadas.

Por ejemplo, en el caso de los productos lácteos, quesos producidos en Costa Rica del tipo manchego, gouda, parmesano, edam y camembert, entre otros, tendrían que ser reetiquetados y venderse bajo otra descripción, evitando por ley el uso de esos descriptores.

Al mismo tiempo, existen algunos productos de la región que podrían beneficiarse de la protección de las indicaciones como el café y el ron, entre otros.

Hasta ahora la posición de Centroamérica ha sido aceptar el reconocimiento a las indicaciones para vinos y bebidas espirituosas, a solicitud de la UE, y rechazar el aumento de la protección a una gran lista de quesos, embutidos y aceites.

¿Para qué sirven?

Las IG son derechos de propiedad intelectual que identifican a un bien originado en cierto territorio donde su calidad, reputación u otra característica es atribuible a dicho origen geográfico.

Brinda derechos monopólicos sobre la producción y venta producto. Por ejemplo, si Turrialba fuera una indicación geográfica para queso, solo el queso originario en ese cantón podría venderse con ese topónimo, evitando que un queso con similares características pero producido en Zarcero se llamase Turrialba.

A diferencia de las marcas registradas, el monopolio está en función del producto y es propiedad de una colectividad.

En términos económicos, las indicaciones son la respuesta a una falla de mercado llamada “asimetría de información”.

En presencia de esta falla, los consumidores son incapaces de evaluar la calidad de los productos, y esto impide que se materialicen las transacciones. Esta incertidumbre, a su vez, disminuye los incentivos de las empresas a invertir en calidad.

A la ofensiva: Ron y café

Expertos citan al café y al ron como productos con potencial para aprovechar las indicaciones.

El café es un producto de larga tradición, cultivado hace casi 200 años y con reconocida reputación en el mercado mundial.

La adaptación del café al medio geográfico, el uso de técnicas autóctonas de producción, transformación, clasificación y envasado pueden ligarse con el origen y diferenciar al café tico en cuanto a su composición química, física, microbiológica y a sus características organolépticas.

“Algunas industrias agroalimentarias corren el riesgo de que les expropien las marcas”.

Son conocidos los casos de la usurpación de nombres asociados al café costarricense en el mercado europeo en donde la protección de la indicación geográfica podría resultar beneficiosa.

La industria del ron, en el contexto regional, también tiene la oportunidad de que a través de las indicaciones la UE reconozca y proteja las técnicas de producción, añejamiento y mezclas, propias de la región.

Este reconocimiento podría posicionar mejor al ron centroamericano frente a sus competidores del Caribe, armonizaría los parámetros para medir la calidad y evitaría la confusión del consumidor respecto al origen, composición y fabricación del producto.

A la defensiva: Quesos

Los proponentes de un aumento de la protección de las indicaciones sostienen que los productores incrementarán sus ganancias al aumentar los precios (producto de las rentas monopólicas), la expansión de su producción y ventas, el aprovechamiento de economías de escala, mejoras en la calidad, la preservación de los conocimientos tradicionales y sobre todo la promoción del desarrollo rural.

No es de extrañar que en Centroamérica varios proyectos de cooperación de la Unión Europea y de organismos internacionales, promuevan el uso de las IG.

Por el contrario, quienes adversan la protección de las indicaciones al nivel que pretende la Unión Europea sostienen que esa maniobra es una forma disfrazada de proteccionismo.

Consideran que la protección adicional eliminará la competencia, nuevos productores no podrán entrar al mercado y elevará los precios al consumidor.

El reetiquetado de los productos que usaban una indicación protegida sería una consecuencia lógica, que aumentaría los costos de comercialización de las empresas y crearía confusión entre los consumidores.

Los posibles beneficios en el mercado europeo serían escasos en vista de los altos costos para crear la indicación, y lo oneroso y complicado que resulta el registro y su defensa efectiva en la UE.

La indicación no necesariamente crea una ventaja per se en el mercado, pues su valor real depende del posicionamiento internacional del bien. Puede ser un buen instrumento para mantener intacta la reputación de un producto, pero no necesariamente contribuyen a crearla.

Lo que está en juego

Las empresas deben hacer sus números. Primero, hay que estimar el monto de las pérdidas. Para ubicarnos, el queso representa un 17% de la producción total de leche procesada por la industria. Una fracción por estimar de este monto corresponde a quesos que compiten con los europeos y que en un caso extremo serían sujetos a la expropiación.

Segundo, las posibles ganancias producto del reconocimiento de las indicaciones geográficas deben calcularse. Sin embargo, dadas las condiciones requeridas para establecer y dar a conocer la reputación de una indicación, no se vislumbran beneficios significativos, salvo para algunos casos muy específicos.

Tercero, se debe entender que su negociación se da en el marco de una discusión más amplia y compleja, tanto a nivel del Acuerdo de Asociación como de la Ronda Doha, donde este tema podría ser una ficha de cambio con otros asuntos no relacionados.

Cuarto, quedan por analizar las implicaciones de la legislación vigente en Costa Rica con lo que disponga el Acuerdo de Asociación. LaLey de marcas y otros signos distintivos y su reglamento prevén el registro de indicaciones geográficas nacionales o extranjeras y la protección de indicaciones homónimas.

La negociación con la UE se reiniciará este 22 de febrero, pero este tema será uno de los últimos en resolverse.

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