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El riesgo de usar un detector de mentiras
No se justifica despido por su resultado
Edición 755La supuesta cura puede hacer más daño que la enfermedad.
Contratar servicios de detección de mentiras en la empresa por la pérdida de confianza en el personal implica el riesgo de entrar en un lío legal de grandes dimensiones, quizás mayores y más costosas que el problema que las justificó inicialmente.
Un empleado puede aceptar voluntariamente que se le apliquen estas pruebas. El patrono puede solicitarlas si, por ejemplo, sospecha que alguien de la organización cometió un hurto, pero los resultados de la prueba –si detectaran una mentira– no son justificante válido de un despido ante los tribunales o la aplicación de una sanción disciplinaria.
El motivo es que, con base en jurisprudencia penal de la Sala Tercera, la Sala Segunda, (de materia laboral) ha considerado que estos métodos implícitamente llevan a que el sospechoso declare en su contra, lo que es violatorio de derechos fundamentales, advierte Alejandro Trejos, abogado laboralista de la firma BDS Asesores.
La terminación del contrato se tendría que realizar con plena responsabilidad patronal, haciendo uso de la libertad de despido, claramente establecida en el ordenamiento jurídico.
Sin embargo, acá viene otro problema: alegar el despido con base en los resultados de la prueba –aunque el patrono indemnice– puede dar lugar a un recurso de amparo, a una restitución en el cargo y a una demanda por daños y perjuicios.
Dadas las circunstancias, y si el patrono insiste en meterse en aguas turbias de los detectores de mentiras, lo que Trejos recomienda es simplemente alegar que la empresa quiere prescindir de los servicios del empleado, sin decir que el motivo del despido fue el resultado de la prueba.
De igual forma debería procederse en el proceso de reclutamiento de personal. Es decir, no es válido justificar una negativa de contratación con base en lo que diga la prueba.
Tenga muy claro que ninguna persona está obligada a someterse a ninguna de estas pruebas, y que el hecho de que un empleado se niegue abiertamente a aplicárselas justifica un despido o una sanción.
Además, toda cláusula contractual en la que se establezca que el empleado acepta que los resultados justifiquen un despido y una sanción disciplinaria son nulas.
Esto no se hace
La firma Corporate Security Consultants es contratada por empresas para que detecten mentiras con un polígrafo o analizando la voz grabada de los empleados.
Según cuenta su encargado de ventas, Rafael Ledezma, en algunos casos las empresas que sospechan que algún trabajador robó algo someten a entrevistas a los sospechosos asegurándoles que lo que desean es actualizar los datos de sus expedientes, y conforme avanza la conversación, que se graba, hacen cuestionamientos ligados al hurto.
La grabación es sometida a pruebas de detección de alteraciones en la voz, junto con lo que el entrevistador perciba, se utilizan para determinar si el empleado mintió o no al respecto o se mostró tenso o nervioso.
Esa forma de proceder de los patronos resulta altamente riesgosa, asegura el abogado Trejos, pues evidencia mala fe en el patrono y abiertamente violenta la privacidad del trabajador.
“Esto es un abuso y esto invalida la prueba para un uso legal. Eventualmente si se pone una sanción disciplinaria con base en esta información, esta sería nula, y así también un despido basado en esa sanción”, aseguró Trejos.
Por más confiables que sean, si pretende recurrir a los detectores de mentiras, asesórese bien y nunca trate de engañar a sus trabajadores.
Existen muchos métodos utilizados para detectar inquietud o tensión en persona, lo que indicaría que se está mintiendo.
Voz. Con entrevistadores expertos y una aplicación que analiza la voz es posible detectar mentiras. Los precios varían, pero someter a prueba a cuatro personas ronda los $45.
Polígrafo. Los polígrafos pueden detectar pulsaciones alteradas, sudoración y otras variables. Someter a la herramienta a cuatro personas ronda los $900.
Fuente Corporate Security Consultant.