Japan Airlines (JAL) en quiebra, Toyota obligada a retirar millones de vehículos defectuosos: en pocas semanas, se resquebrajaron dos empresas emblemáticas de la potencia japonesa , acentuando la sensación de desazón en una economía que está a punto de perder su segundo rango mundial.
"Para los japoneses, que JAL se declarara en quiebra era ya inimaginable. Toyota fue un segundo impacto", reconoce Tatsuya Mizuno, analista del sector automovilístico de Mizuno Credit Advisory.
Los dos casos son diferentes a priori: JAL , que nunca se desprendió de la influencia del Estado desde su privatización, en 1987, se declaró en quiebra en enero a raíz de sus pérdidas y de sus enormes deudas.
Por su lado, Toyota debió retirar ocho millones de vehículos distribuidos en todo el mundo a raíz de defectos técnicos, pero sigue siendo una de las empresas más sólidad del mundo.
" Japón es sinónimo de excelencia tecnológica , y Toyota se encuentra en la cumbre de la montaña", explica Noriko Hama, economista de la Doshisha Business School de Kyoto. Después del caso de los automóviles defectuosos, "la imagen de la economía japonesa va a sufrir considerablemente. Habrá mucha desilusión", agrega.
Los problemas de JAL y de Toyota se producen en el momento en que Japón, en retroceso demográfico y afectado por una profunda deflación, está a punto de perder, en beneficio de China, su condición de segunda economía mundial, conquistada en 1968.