Opinión

Energía limpia + energía juvenil > economía verde

Roberto Jiménez

RobertoJiménez

La seguridad energética, el cambio climático y la reducción de la inflación son las principales razones para impulsar el ahorro energético y el desarrollo de energías renovables en pequeña escala.

Costa Rica depende de una gestión efectiva de las energías renovables y de la participación de los jóvenes para avanzar hacia un desarrollo más sostenible.

La demanda energética nacional sigue incrementándose como consecuencia del crecimiento poblacional y el desarrollo económico de la sociedad.

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) estima que se debe duplicar la capacidad de generación eléctrica en los próximos 10 años a más de 4.000 megavatios (MW), lo que constituye un enorme reto.

Para ponerlo en perspectiva, el país tardó 60 años construyendo los 2.000 MW que hoy tiene.

Sin embargo, el crecimiento de la oferta energética continúa limitado por factores financieros, políticos y ambientales. Los megaproyectos de energía hídrica van a ser limitados.

Por eso, este año el ICE comenzó la operación de la planta térmica Garabito.

El costo de un kilovatio producido en Garabito es diez veces más caro que un kilovatio de energía limpia. Además, según el ingeniero Jorge Villalobos, nuevo presidente de Recope, esa planta causará “un impacto negativo en la aspiración de ser el primer país carbono neutral.”

Camino natural

Las tecnologías limpias ofrecen una solución natural para el país. El banco HSBC estima que el sector de tecnologías limpias va a crecer en 300% en los próximos 10 años. Los europeos, estadounidense, chinos, hindúes y brasileños están comenzando a utilizar este sector como motor de crecimiento.

Javier Núñez, un emprendedor español que invierte en la industria solar de Costa Rica comenta que el país debe tomar pasos “que realmente pueden marcar la diferencia entre crear una industria o no crearla; entre ser líderes en la región en energías renovables o no serlo.”

Aunque no se empieza de cero, hay mucho que hacer para avanzar en las tecnologías limpias. Por ejemplo, hace casi diez años, se derogó un artículo de la Ley 7447 que brindaba exoneraciones fiscales a los equipos de energía renovable. Se espera que la nueva Asamblea Legislativa apruebe el expediente 17096 para reestablecer esos beneficios.

Ese cambio en la ley impulsará la venta de calentadores solares de agua, luminarias eficientes y cabezales economizadores para duchas. También levantará el gravamen de 70% que tienen las baterías de ciclo profundo, componentes críticos para el funcionamiento de paneles fotovoltaicos, turbinas eólicas y autos eléctricos. El tiempo de recuperación de la inversión para esos equipos se reducirá en 25%.

Además, existe un amplio potencial energético para explotar. Por ejemplo, menos de 0,01% de las casas y comercios en Costa Rica generan energía renovable para reducir su consumo eléctrico. De los 2.000 MW de capacidad eléctrica que tenemos, solo 0,5 MW vienen de energía solar. El ingeniero Shyman Nandwani de la Universidad Nacional estima que el potencial teórico para la energía solar es de 25.000.000 MW.

Agregar medidores de doble dirección como propone Teófilo de la Torre, nuevo titular del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (Minaet), le daría doble beneficio al país: reducción de demanda e incremento de oferta. Si el 25% de los abonados del Valle Central usaran energía renovable en horas pico, se podría mitigar hasta 100.000 toneladas de CO2 por año.

El Expediente 17096 es un buen primer paso para abrir el potencial energético de nuestra naturaleza y gente. Ahora, demos más. Tenemos una oportunidad histórica para “surfear” la ola de las tecnologías limpias y lograr nuestra meta-país de carbono neutralidad. Hay que encaminar más ajustes legislativos para avanzar hacia una economía verde y progresiva.

En 1950, con apenas 32 años de edad, el ingeniero Jorge Manuel Dengo y un pequeño grupo de profesionales jóvenes se dieron a la tarea de construir un sector eléctrico seguro, limpio y que incitara el crecimiento económico. Increíblemente, lo lograron.

Estamos en una coyuntura para otra revolución energética. Es hora que nosotros, los jóvenes, tengamos la visión y el coraje para hacer evolucionar nuestro sistema energético y activar el desarrollo que queremos.

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