Chinchilla apuesta por experiencia
Marco Vargas: El álter ego de la Presidenta
Edición 760Más que el hombre de confianza, el coordinador de las acciones, el vínculo con la Asamblea Legislativa y los sectores... el Ministro de la Presidencia debe ser el álter ego de todo mandatario.
Así lo describen varios exministros de esa cartera, al tener que recopilar las características de ese cargo.
El primer punto es ser de la total confianza de la Presidenta, al punto que hable a su nombre, sin tener que llamarla para consultar las decisiones.
También debe tener una buena relación con la oposición, con los sectores sociales. Y si no la tiene, construirla, debe mostrarse conciliador, negociador, flexible en los detalles, pero firme en el fondo, comentó Rolando Laclé, quien fue ministro de 1991 a 1994.
Se requiere que esté informado, no solo del contexto, sino también de los procedimientos en la Asamblea, en los diferentes organismos. “Debe ir siempre adelante, conocer las molestias de grupos y evitar que exploten”, comentó Roberto Tovar, ministro de 1998 a 1999.
Adicionalmente, debe tener madurez política para relacionarse con sectores e incluso entender que no se trata de figurar. “No puede ser arrogante, debe saber en qué puede ser firme y en qué no”, comentó Rodrigo Oreamuno, quien ocupó la cartera de 1995 a 1996.
En silencio es mejor
Los exministros coinciden que a veces la relación más difícil es con la misma fracción oficialista, porque también hay que canalizar sus inquietudes.
“Primará la concertación en la conducción del ministerio, el diálogo que busca resultados”. Marco Vargas, minsitro de Presidencia designado
No debe olvidar su función de coordinar a los ministros, pero tratarlos como iguales.
Debe ser diplomático, bombero político, equilibrista. Y también estratega, agrega el actual ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias.
“Debe tener una estrategia clara, en lo administrativo y lo legislativo, adaptarse a los cambios que la realidad impone al Gobierno, y voluntad de diálogo, sin agendas ocultas, sin descalificaciones ni condicionamientos previos”, afirmó.
Todo esto condicionado a lograr resultados. De 1990 al 2006, nueve pasaron por esa silla caliente: un promedio de dos por Gobierno que solo la última administración pudo romper con la relación fraternal de los Arias.
La huella de Vargas
Vargas ya estuvo en esta posición, por eso Oreamuno considera que está calificado para volver a desempeñarla.
“El es un empresario, que sin embargo no tenía conocimiento del mundo agrícola; su paso por el MAG le dará ese contacto que le permitirá mayor experiencia”.
Entretanto, Vargas declaró, como lo hizo en 1996, que no pretenderá copiar un estilo. Y tiene una agenda definida.
Chinchilla lo conoció en el Gabinete de José María Figueres, en 1994. Ahora le da la confianza para que se convierta en el responsable de la negociación con sectores. En su álter ego.
En la agenda de Vargas ya hay tareas anotadas en cinco áreas:
1
Infraestructura: Además de continuar la modernización portuaria, falta ejecutar créditos externos en esta área.
2
Asamblea: No se ha definido nueva agenda, pero ha externado interés por seguridad, energías limpias y consensos.
3
Relación con sectores: Hay que reconstruir la confianza, poner a andar los consejos consultivos.
4
Competitividad: En este campo, Chinchilla delineó que quiere una comisión de sectores para lograr avances.
5
Reactivación: La coordinación con otras carteras para concretar reacciones adecuadas será clave.
Fuente Archivo y consultas de EF.
Ruta de Vargas
Hombre de confianza Con poca trayectoria política, Marco Vargas ha sido pieza clave de dos presidentes y lo será de nuevo.
Debut en política
El empresario. Debutó como ministro de Economía en 1994 con José María Figueres, por su labor como empresario.
Primera incursión
El vocero. En 1996, Figueres lo nombró ministro de la Presidencia, con el encargo de mejorar la relación con los sectores.
De nuevo a Zapote
Retorno. Volvió con Óscar Arias en el 2006, en la cartera de Coordinación Institucional, con el encargo especial de Limón.
El comodín
Al rescate. Funcionó como ministro emergente, con los recargos de Economía, Agricultura y el MOPT.
El apagafuegos
Presidencia de nuevo Chinchilla lo presentó como un “apagafuegos” de la política que siempre logra salir adelante.




