A pie por los recuerdos josefinos
EF recorrió el centro de la capital con el ojo entrenado de una investigadora en historia
Afine la mirada, aliste un buen zapato, bloqueador y gorra y tómese media hora para caminar, después del almuerzo, o en el momento en el que tenga tranquilidad, para lanzarse en busca de las huellas arquitectónicas del San José de ayer.
En medio de las ventas ambulantes, la melodía del acordeón de un músico que pide una moneda, se esconden las huellas de un San José de principios de siglo XX, que cuenta relatos de política, amor, negocios y hasta muerte.
Nosotros invitamos a recorrer San José a Ana Isabel Herrera, investigadora de temas históricos (acaba de publicar un libro sobre los viajes pastorales de Monseñor Thiel, y conoce, como pocos, todos los detalles de la historia de la Catedral Metropolitana).
Ella fue destapando el pasado arquitectónico art nouveau y oculto por edificios más recientes o parqueos.
Del Morazán a Catedral
La capital tiene muchos recorridos interesantes. En esta ocasión le proponemos el corazón de la ciudad. Nosotros empezamos en el Parque Morazán.
“Esto fue una laguna en el periodo colonial. De aquí sacaban el barro para hacer los adobes de las casas josefinas”, cuenta Herrera.
Fue a finales del siglo XIX cuando la zona se convirtió en parque. Allí se fundó un barrio residencial de personas influyentes. Dos casas sobreviven: Las Acacias, frente al costado sureste del Parque Morazán, y la casa de Cecil Lindo, donde hoy está el bar Key Largo.
Calle de por medio con esta mansión, está el edificio de la Escuela República del Perú. En la mitad de esa propiedad, estuvo la casa del presidente Cleto González Víquez. Era un barrio de gente influyente.
Abandonamos el barrio y nos dirigimos hacia el sur, en dirección a la Avenida Central. Doña Ana Isabel se detiene a señalar detalles en los marcos de las puertas, gradas de mármol, mosaicos antiguos. Allí encontramos la casa de don Manuel Jiménez, hoy en lamentable estado de abandono.
Es una cuadra llena de recuerdos: la Biblioteca Nacional y la cuadra en donde estuvo el periódicoLa Información , incendiada durante una manifestación en contra del gobierno de los Tinoco, en 1919.
Los pasos se vuelven más lentos al llegar a la Avenida Central, justo en la esquina del Hotel Costa Rica. Allí hay recuerdos cada seis metros.
“Antes del Hotel Costa Rica, se ubicó allí el Hotel Francés, pionero en el país. De principios de siglo quedan en esta cuadra el edificio Knohr, el antiguo Banco Anglo, en frente de la Lehmann y el de dicha librería”, cuenta Herrera.
Donde hoy se ubica el restaurante Wendy’s estuvo la casa de Vicente Aguilar, ex socio de Juan Rafael Mora Porras y quien se convirtió en uno de sus más enconados enemigos.
Muy cerca de allí estuvo el primer cafetal de Costa Rica. Hoy hay una placa que recuerda este dato curioso.
“Donde están todas las tiendas, en frente de Manolo’s, era un cementerio. La ciudad de San José empezó donde hoy está Scaglietti. Allí había una ermita con una imagen de San José que todavía existe, pero la tienen bien guardada en la Catedral Metropolitana”, relata Herrera.

