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El Financiero

Las pequeñas también quieren RSE

Cuatro pymes ticas se autoevaluaron

Alberto Borbón, gerente general de Hulera Costarricense, no tardó mucho tiempo en darse cuenta de que involucrarse en procesos de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) traería beneficios para el negocio.

El año pasado, licitando para una venta donde otro competidor ofrecía un precio menor, el cliente se decidió a comprarle a Hulera Costarricense porque demostró que es una empresa seria, que no explota a sus trabajadores, que paga sus impuestos y que la calidad es un elemento vital.

El otro oferente, contó Borbón, era extranjero, de reputación desconocida, y que opera en el país aprovechando presuntamente un mercado negro de materiales y de trabajo informal.

Apenas unos meses antes, Hulera Costarricense había decidido autoevaluarse en RSE por primera vez, bajo la metodología que desarrolla la Asociación Empresarial para el Desarrollo (AED).

Se trata de un sistema de medición puesto en práctica en el 2006, creado por el Incae Business School y financiado por la firma Hivos.

El sistema evalúa aspectos como la transparencia, valores y prácticas anticorrupción, fortalecimiento institucional, colaboradores, consumidores, proveedores, comunidad, sostenibilidad económica y medio ambiente.

Pequeñas entran a jugar

Las autoevaluaciones habían sido, hasta el año pasado, un tema exclusivo de grandes compañías que eran que las participaban.

Sin embargo, varias organizaciones vinculadas a la RSE a escala regional y nacional (entre ellas AED y el Consejo Consultivo Nacional de RSE) han venido promoviendo proyectos de incorporación de las pequeñas y medianas empresas (pymes) y adaptando la medición a sus características.

Olga Sauma, directora de Desarrollo Empresarial de AED, enfatizó que la RSE es aplicable a cualquier sector productivo sin importar su escala en la medida que su gestión esté orientada a prácticas de valor económico, social y ambiental.

Las pymes sin duda son estratégicas, dijo, porque representan el 30% del parque empresarial, y las microempresas, el 68%.

La posición de AED es que la autoevaluación les permite reflexionar sobre la forma como gestionan sus operaciones y en conformar un plan de mejora que se acople a sus necesidades.

68%

del parque industrial nacional está compuesto por microempresas y el 30% son pequeñas y medianas.

De hecho, ayuda a subir el nivel de competitividad interna en cuanto a reducción de costos, minimizar riesgos y aumentar productividad, y la externa por la posibilidad de que consumidores foráneos las prefieran por sus buenas prácticas.

AED en unión con Integración Centroamericana por la Responsabilidad Social Empresarial (Integrarse) trabajan en un proyecto para mejorar la competitividad de las pymes y lograr mejoras en sus sistemas de calidad, ambiente, salud y seguridad ocupacional con énfasis en RSE.

De las 22 pymes centroamericanas evaluadas, cuatro son ticas: Hulera Costarricense, Laboratorios Lisan, Florex y Artinsoft.

Florex, que fabrica productos de limpieza amigables con el ambiente en su planta en San Ramón de Alajuela, ha emprendido varias acciones.

Su vicepresidenta, Silvia Chaves, comentó que las acciones van desde la certificación de la calidad y gestión ambiental, hasta la protección del ambiente y de los recursos, capacitación de sus clientes sobre la producción de materia prima amigable y encadenamientos con otras empresas locales.

En el caso de Laboratorios Lisan, su primera autoevaluación la realizó en agosto del 2009.

Su interés, dijo Ocliver Rojas, coordinador de RSE, es ser consecuentes con su compromiso de mejora continua y de disminuir el impacto de sus procesos.

La medición les permitió identificar dos áreas para mejorar: ambiente y calidad.

Para la primera, están trabajando en el diseño de una política de gestión ambiental, la promoción de una cultura de ahorro y el monitoreo de indicadores de ecoeficiencia para consumo energético, papel y agua.

En cuanto a calidad, se elaborará una herramienta que ayude a determinar la variabilidad de los procesos productivos, cuantificar eventos, evaluar factores como mano de obra, maquinaria y materiales.

Hulera Costarricense trabaja en un área que considera crítica: el ambiente. Para eso incorporó a su misión y plan estratégico, objetivos ambientales para ir más allá de lo que exige la ley.

Los primeros esfuerzos se han dirigido a dedicar horas laborales a la limpieza del río que pasa cerca de la planta e implementar programas de reciclaje de desechos de planta y oficinas.

“Tener la RSE como un área específica de atención en la empresa es difícil en una pyme, por eso estamos enfocados en desarrollar políticas generales en todas nuestras áreas funcionales”, dijo Borbón.

Múltiples ventajas

Algunas ganancias tangibles y no tangibles de la RSE:

1

Corto plazo: Es un buen negocio en todos los plazos, no hay que esperar mucho tiempo para ver resultados.

2

Confianza: Da confianza a los socios de que el negocio opera bien ante Tributación, Salud, Trabajo y Seguro Social.

3

Prácticas: Permite generar buenas prácticas, desarrollar mejoras continuas y minimizar rotación de personal.

4

Beneficio: De sectores estratégicos para la empresa como proveedores, accionistas, distribuidores y comunidad.

5

Relaciones: Crea cultura de transparencia, mejora relaciones público-privadas e impacta en políticas públicas.

Fuente Alberto Borbón y Ocliver Rojas.

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