¿Recesión o especulación?
Diferentes criterios dividen a especialistas acerca de la posibilidad de una caída en la producción de Estados Unidos
Edición 831Para algunos, la economía de Estados Unidos solo necesita una zancadilla y eso sería suficiente para que cayera de tropezón en una nuevo periodo recesivo.
Por el lado de los optimistas, eso no sucederá; aunque sea renqueando, Estados Unidos evitará caer en el hueco del decrecimiento y de las cifras negativas.
El caso es que existen argumentos para que cualquiera de los dos escenarios pueda suceder.
“Habrá que esperar” es una de las frases más usadas en estos días por los que analizan el mercado. Eso significa que están a la espera de más evidencias que les permita hacer una aseveración con más seguridad.
Mientras tanto, las economías del Atlántico Norte, entiéndase Estados Unidos y las europeas, caminan de manera endeble al tiempo que el resto del mundo observa y está a la espera de lo que pasará en los próximos meses.
Además, la semana pasada se sumó una inusual volatilidad de los mercados accionarios alrededor del mundo. Caídas estrepitosas en las bolsas un día y recuperaciones al día siguiente.
Zancadillas
Todo ocurrió después de que la firma calificadora de riesgo Standard & Poor’s degradara la calificación de la deuda estadounidense de AAA a AA+.
Días antes, el 2 de agosto, el Congreso de Estados Unidos había aprobado el aumento del límite de endeudamiento de ese país al filo de tiempo permitido.
Todo esto fue interpretado como una mala señal y un signo de la incapacidad política y la falta de liderazgo para lidiar con los actuales problemas económicos.
En tanto, al otro lado del Atlántico, el Viejo Continente también está preocupado por un tropiezo ocasionado por los problemas de alto endeudamiento de sus países periféricos y su eventual contagio a naciones más grandes.
No obstante, para calmar los ánimos, el Banco Central Europeo salió al mercado a comprar bonos de España e Italia.
Los temores de una nueva crisis económica también llegaron a Costa Rica. El pasado 9 de agosto, las autoridades económicas del Gobierno reconocieron que el país carece de capacidad para enfrentar un decrecimiento y que la única solución es hacer una reforma fiscal y aumentar la carga tributaria.
Por el momento, los indicadores que lleva el Banco Central de Costa Rica demuestran un crecimiento de la producción alejado de los números negativos.
Sin embargo, a lo interno de los hogares, las condiciones actuales y las expectativas no son de un alegre caminar.
En una encuesta de julio pasado, se determinó que el 76% de los costarricenses considera que aún están en crisis y el Índice de Confianza del Consumidor de julio confirmó que los consumidores tienen este año mayor desconfianza que en el 2010.
Criterios divididos
Entre especialistas consultados por EF existen criterios divididos, pues algunos encuentran con facilidad razones suficientes para que los países se vayan de bruces en la recesión.
Otros hallan difícil una recaída y más bien ven síntomas de más fortaleza económica en comparación con el periodo previo a la crisis del 2008.
Para Mark Weisbrot, codirector del Centro para Investigaciones en Política y Economía en Washington, capital estadounidense, las acciones de la Reserva Federal y la ausencia de síntomas similares a las de crisis anteriores, como la burbuja inmobiliaria, alejan la idea de la recesión económica.
El criterio de Weisbrot es distinto para Europa, región a la que considera más cerca de caer en problemas porque no siguieron políticas para estimular el crecimiento económico.
Boris Segura, estratega para América Latina de la firma Nomura Securities, es otro de los que respalda la idea de que se evitará una caída de la producción en Estados Unidos.
Aunque reconoce que los porcentajes de avance son anémicos y que los niveles de desempleo son elevados, sostiene que EE.UU. mantiene una capacidad productiva ociosa importante que puede respaldar el crecimiento, aunque este sea débil.
Segura explicó que, además, para este segundo semestre no se presentarán condiciones que se vieron en la primera parte del año y que de una u otra manera afectaron el desempeño de los estadounidenses.
Entre ellas, por ejemplo, un invierno severo, un fuerte impacto de las tormentas con tornados en varias ciudades y el golpe del terremoto en Japón a las cadenas de suministro industriales.
Las cifras que se tienen hasta ahora, incluido el mismo Producto Interno Bruto (PIB), los resultados de ganancias de las empresas y los indicadores de demanda interna son la evidencia para saber que no se llegará a la recesión, afirmó Douglas Montero, gerente de negocios internacionales de Mercado de Valores.
Al contrario, el economista costarricense Ennio Rodríguez, quien es asesor para un organismo multilateral, es uno de los que considera que sí nos enrumbamos a una caída.
Aspectos cómo el recorte de los estímulos y consumidores altamente endeudados son parte de la zancadilla que llevará al suelo a la producción.
Un criterio similar tiene Juan Carlos Hidalgo, coordinador de proyectos para Latinoamérica del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global, quien considera que ahora está en duda la capacidad política de los estadounidenses para generar soluciones.
Según Hidalgo, si la generación de empleo sigue deprimida y no se controlan elementos como la deuda y el déficit fiscal, pronto aparecerán los números por debajo de cero.
La prueba para tener mejores elementos de juicio y comprobar si la economía logró dar el paso o cayó llegará en octubre próximo, cuando se revele la cifra de producción del tercer trimestre de Estados Unidos.










