
glenn jampol Para EF
Café sostenible, bien cotizado
En Costa Rica, hay 6.714 hectáreas ya certificadas; precio del grano es $10 mayor que el convencional
Edición 849En Naranjo de Alajuela, el beneficio Santa Anita cosecha buenos frutos desde que decidió, hace cuatro años, acogerse a las normas de producción sostenible.
No solo logra colocar 5.500 quintales al año de grano certificado a un precio superior en $10 (por quintal) al del café convencional, sino que mantiene buenas prácticas agrícolas, capacita a su personal y beneficia a toda la comunidad.
Su administrador, Rony Salas, sabe que el hecho de nacer como una empresa tecnificada con constantes muestreos de suelos, foliares, plagas y enfermedades, les abrió las puertas para obtener un sello con reconocimiento mundial.
En el 2007, sus fincas Santa Anita y Oaxaca (esta ubicada en San Pablo de Heredia) fueron certificadas con el sello de la organización Rainforest Alliance (RA). Ambas fincas son propiedad de Agrícola El Cántaro.
“Buscábamos un reconocimiento que garantizara a nuestros clientes, vecinos y a nosotros mismos que nuestra producción es sostenible en el tiempo desde el punto de vista agronómico, medioambiental y económico”, contó Salas.
En el país, 31 caficultores han seguido los pasos de Santa Anita y tienen un sello RA por su café.
Mercado en crecimiento
En Santa María de Dota, 100 productores asociados a la cooperativa local tiene sus fincas certificadas –en total 500 hectáreas– bajo el sello de café sostenible.
No es un proceso nuevo. Roberto Mata, director ejecutivo de Coopedota, reconoce que es un camino que vienen recorriendo desde hace 15 años. En el 2006, logró la primera certificación para un grupo de 25 productores.
“Vimos una nueva oportunidad de mercadear nuestro café en un sector del mercado que es responsable de lo que consume”, dijo.
Coopedota aplica las políticas de sostenibilidad para el 100% de sus asociados, aunque solo el 30% se ha logrado certificar, dado que es un acto voluntario.
Al otro extremo, en Santa Bárbara de Heredia, Glenn Jampol y su esposa compraron el primer cafetal, en el 2004, con la idea de detener las urbanizaciones que se desarrollaban en la zona, donde ambos operan sus cafetales y el hotel Finca Rosa Blanca.
“Queríamos conservar la tradición agrícola y la tranquilidad, el aire fresco y aportar lo nuestro en la reducción de la contaminación sónica, automovilística y de aguas negras”, detalló.
Hoy, tienen 11 hectáreas, todas con diferentes certificaciones en lo orgánico, lo sostenible y de sombra. El Instituto del Café de Costa Rica (Icafé) los certifica para café sostenible y de exportación; Rainforest Alliance lo hace para café de sombra y sostenible, y la firma BCS OKO Garantie, para lo orgánico.
Tres pilares inseparables
Una finca agrícola que busca la sostenibilidad deberá mantener tres aspectos en equilibrio: lo ambiental, lo social y lo económico.
Por ejemplo, si detecta una plaga que arriesgue su rentabilidad, podrá combatirla con un producto que no esté prohibido por la Norma de la Red de Agricultura Sostenible (RAS).
Así lo explicó Ana Lucía Corrales, administradora de Servicios de Auditorías de Agricultura Sostenible de RA. Para el café, no se permite mezclar uno con sello y otro convencional.
Esta entidad trabaja con 442 fincas y ha otorgado 31 certificados en suelo tico.
12.000
quintales de café al año beneficia Agrícola El Cántaro; vende 5.500 quintales certificados.
2.000.000
de kilogramos de café sostenible adquiere anualmente la compañía Caribou Coffee.
El sello RA es reconocido a escala mundial y abarca, además de café, al té, cacao, flores tropicales y azúcar frutas, entre otros, comentó Leif Pedersen, gerente senior de Café Sostenible.
RA compite con otros reconocimientos en el campo de la sostenibilidad, entre ellos, Iseal Alliance, UTZ Certified, Utz Kapeh, FLO, Bird Friendly y 4C.
Además, existen sellos para el café orgánico y de comercio justo; este último beneficia a agricultores en desventaja con un precio garantizado.
Entre las empresas ticas que tienen uno o más de estos sellos están Cafetalera Tirra, Coopeatenas, Hacienda La Luisa, Beneficiadora Santa Elena, Volcafé y Capris, Coopelibertad, Coopeagri, Coricafé y Gatún.
Las normas RAS permiten mejorar prácticas en las fincas, una mayor eficiencia y da a los productores más conocimiento sobre cómo aumentar rentabilidad y cultivo inteligente.
RA espera un rápido crecimiento en este mercado, superior al 15% anual, tanto en Estados Unidos como en Europa, debido a acuerdos con tostadores y a incrementos en compromisos de los compradores actuales, según revela un estudio realizado en el 2006 por el Centro de Inteligencia sobre Mercados Sostenibles.
Y si de precios se trata...
En todas estas historias de producción y venta de un grano de oro más amigable, destaca el factor del precio diferenciado que reciben por su producto.
Coopedota obtiene un premio entre los $10 y $20 por cada paquete de 46 kilogramos. Su café es adquirido por Starbucks Coffee, Peet’s Coffee, Allegro Coffee, Caribou Coffee y Green Mountain Coffee Roasters.
Agrícola El Cántaro se beneficia con unos $10 por quintal adicional. Salas comentó que le venden a Neumann Kaffee Gruppe para distribuirlo en EE. UU.
También comercian con Allegro Coffee y, para cafés especiales, lo hace a través de Exclusive Coffee, firma con la que llega hasta Australia. En Japón, lo hace por medio de Wataro & Co. y en las cafeterías de Caffe Bontain.
Finca Rosa Blanca, por su parte, no lo exporta, al menos directamente. Lo vende en aquellos hoteles, tiendas, restaurantes, con interés de tener “café de calidad, de sombra, certificado y orgánico que le indica al huésped el compromiso de sostenibilidad y calidad”, recordó Jampol.
Vende aproximadamente 120 quintales al año (unos 5.500 kilos) con un diferencial del 20% más.
¿Por qué este precio premio? Para Chad Trewick, director senior de la firma de café y te Caribou Coffee, se debe a dos factores: la demanda en el mercado por cafés certificados (que varía en cada país) y el costo de las modificaciones que ha hecho la finca para cumplir con la certificación.
Esta compañía inició en el 2003 un programa para aumentar el consumo de café con sello Rainforest Alliance, el cual incluye a Costa Rica.
Aquí, explicó Trewick, trabaja con varios cooperativas y fincas medianas para una compra de dos millones de kilos al año.
En general, Caribou Coffee logró, para el 2011, que el 100% de sus compras sean Rainforest Alliance Certified.
La esperanza de este comprador es que ese reconocimiento de un 30% que registran los consumidores en Estados Unidos por este sello, se traduzca en el mismo porcentaje de ventas.
Leif Pedersen, de RA, dice que el precio depende de dónde logra colocar el producto pero sabe que, en la mayoría de casos, los caficultores pueden obtener entre $0,08 y $0,15 adicionales por libra.
La ventana está abierta para los caficultores ticos que quieran cultivar un café bondadoso con el ambiente, con la comunidad y por supuesto, con su bolsillo.
Ventajas: El café sostenible permite mejorar prácticas en fincas y una mayor eficiencia en la operación; se vuelven más competitivas y productivas.
Requisito: Una finca certificada por Rainforest Alliance puede comercializar el grano como café sostenible siempre que su producción y procesamiento haya seguido las normas RAS (Red de Agricultura Sostenible).
Oportunidad: Costa Rica no registra fincas certificadas con el sello Bird Friendly Coffee Farms, del Smithsonian Migratory Bird Center.
Oferta: Los mercados sostenibles son fuertes en EE. UU., Europa y Japón. El origen del café viene de Brasil, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Honduras y México, entre otros, siendo el más fuerte el café orgánico.
Fuente Entrevistas e Internet.






