Columna Clase Ejecutiva: Un compositor excepcional


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Antonio de Cabezón es un tecladista y compositor español, nacido en 1510. Debido a que fue contratado por Carlos V para dar clases al príncipe Felipe y sus hermanas, tuvo la oportunidad de viajar con ellos. Durante cuatro años viajó con sus jóvenes alumnos a Milán, Nápoles y por lo que hoy conocemos como Alemania y Holanda.

En este viaje tuvo la oportunidad de conocer la obra de los compositores franco-flamencos, entre ellos el conocido Josquin des Prés, pero también de dar a conocer la suya, en una época en que esto era realmente complicado.

Posteriormente fue parte del grupo que acompañó al príncipe a Londres, cuando este iba a casarse con la princesa María Tudor. En esta ciudad residió por un año y la técnica de variación que él utilizaba en sus piezas causó tal impresión, que luego de su visita algunos compositores ingleses, como William Byrd, empezaron a utilizarla.

A su regreso, fue parte de la capilla real, o sea del grupo musical del rey, hasta su muerte, en 1566.

Cabezón compuso numerosas piezas que puede ser tocadas en diversos instrumentos como arpa, vihuela (guitarra barroca), órgano o clavecín. Pero también pueden ser interpretadas por agrupaciones integradas por instrumentos de cuerda y de viento. Luego de su muerte, su hijo Hernando agrupó casi toda la obra de su padre y la publicó, en 1578, bajo el nombre de Obras de música para tecla, arpa y vihuela . Esta edición consiste en dos volúmenes que reúnen más de 200 piezas del compositor.

Muchas piezas son contrapuntísticas, o sea están compuestas a varias voces que se imitan, y basadas en melodías eclesiásticas. Pero también hay gran cantidad de piezas sobre temas populares en la época, en las que el compositor despliega diversos tipos de variaciones y de ornamentaciones.

Lo que es impresionante es que Antonio de Cabezón perdió la vista siendo niño.

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