CLASE EJECUTIVA

Columna Clase Ejecutiva: El Chavo y sus pantallas


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En estos tiempos de variados receptores audiovisuales –desde la gran pantalla de la sala tradicional hasta la micropantalla del teléfono celular– han surgido textos audiovisuales pensados para diversas plataformas y soportes textuales. Es lo que se ha llamado narrativa transmedia . Películas como Star Wars, Matrix y Harry Potter son ejemplo.

En Latinoamérica, el gran referente es la célebre serie de televisión El Chavo del ocho , aparecida en 1971.

Ante su inesperada popularidad –350 millones de televidentes–, el elenco viajó por el continente presentando sketches teatrales. Surgieron también las historietas impresas: El Chavo del ocho y La vecindad del Chavo .

En enero de 1980 se emitió el último episodio, lo que no ha impedido que la serie se siga transmitiendo.

Más historias en otros formatos surgieron, como fotonovelas y obras de teatro. En el 2006, Gómez Bolaños lanzó una versión animada del programa, para la televisión.

La mercadotecnia incluyó desde álbumes de postales, pasando por camisetas, artículos escolares y para fiestas infantiles, pastelería y cuánto chunche uno pueda consumir.

Con internet surgieron los sitios web, los blogs y juegos en red, así como los viejos capítulos, entrevistas a los actores, parodias y cualquier video morboso en torno a los conflictos del elenco. Facebook permitió el surgimiento de páginas de fans y diversas aplicaciones. En la web encontramos desde un cuento realista hasta un cómic pornográfico.

En el 2011, para celebrar el cuarenta aniversario del programa, el gobierno mexicano imprimió estampillas con imágenes de El Chavo y El Chapulín Colorado.

Este año se espera un videojuego para Wii, un espectáculo musical y se ha anunciado el interés del director Roberto Orci de llevar la historia a la pantalla grande.

El chavo es el producto latinoamericano más diversificado hasta hoy. No en vano Chespirito tiene más de dos millones de seguidores en Twitter, como las superestrellas de Hollywood.

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