CLASE EJECUTIVA

Columna Clase ejecutiva: Matamos a sus seres queridos


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Juan de los Muertos , de Alejandro Brugués (Cuba, 2011), ganadora del premio Goya a la mejor película iberoamericana, fue presentada dentro del marco del Décimo Aniversario de Cinergia, sin embargo, tuvo tal éxito que el cine Magaly la exhibió una semana más.

El filme es parte de una ola de cine joven, independiente, crítico e irreverente y se presenta como una parodia al estatismo de la Revolución. Juan, un hombre de cuarenta años que ha vivido sin hacer nada salvo tomar ron y seducir mujeres, descubre que de La Habana ha sido invadida por zombies. La televisión oficial anuncia que estos seres pueden ser enviados del imperialismo yanqui o disidentes. Sin embargo, Juan y su pandilla se dan cuenta de que se trata de los mismos ciudadanos, de los vecinos, incluso de sus amigos y parientes. ¿Es que el pueblo se ha transformado en un estado de muertos vivientes?

Ingeniosamente, el equipo de producción del filme, encubre su crítica enmarcándole en el género de comedia de horror, lo que permitió su exhibición en la isla.

El filme se encuentra colmado de intertextos a otras películas o géneros –del cine de Hollywood– con efectos especiales (en versión tercer mundo), alusiones a James Bond y a Matrix , entre otros.

Pero, Juan de los muertos también toma como intertexto a la que se ha considerado la mejor película cubana de todos los tiempos: Memorias del subdesarrollo (Tomás Gutiérrez Alea, 1968).

Juan vive en una terraza desde donde mira la ciudad, recordándonos a Sergio, el emblemático personaje del clásico de Gutiérrez Alea. Desde la azotea de su apartamento de joven adinerado, Sergio observa con un telescopio, el triunfo de la Revolución.

A más de cincuenta años de la insurrección, Juan observa, también con un telescopio y desde una terraza sucia, repleta de botellas de ron vacías, el derrumbe de La Habana.

Sin embargo, Juan y sus amigos quieren sobrevivir y ante el apocalipsis cubano se plantean la pregunta fundamental: ¿huir de la isla o seguir resistiendo?

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