Escargot otorga tres caracoles y medio al restaurante City Chef’s Gourmet

Un sitio que promete

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City Chef es un lugar con mobiliario y decoración agradable y un menú original. Abrió hace poco tiempo en Escazú y hasta ahí llegamos con el novelista Warren Ulloa, escritor que ha dado mucho que hablar desde la aparición de su primera novela. El ambiente tranquilo fue un buen marco para la amena entrevista con Ulloa.

Entradas

Fish and chips a la inglesa. Filete de dorado frito al estilo inglés, con papas fritas y salsa tártara. De veras trae recuerdos de Londres.

Cajun fries. Papas fritas al estilo de Nueva Orleans, con pollo mechado, queso derretido y natilla. Generosa ración, con picante al gusto.

Trucha salmonada fresca ahumada en casa. Con ensalada cítrica de hinojo, crostinis con ajo y crema fresca. Lo mejor de la primera visita y bello emplatado.

Crema de papa, puerros y trufa blanca. Bien lograda. Se había ordenado la de hongos, pero trajeron esta por error y ante la opción de esperar, preferimos conformarnos. Valió la pena.

Higos rellenos con gorgonzola dulce, envueltos en prosciutto. Quizás lo más original de la carta. Ricos y emplatados con éxito.

Platos fuertes

Lomito italiano , con lechuga romana a las brasas y palitos de polenta con compota de tomate y salsa al romero. Suave y gustoso. La lechuga adquiere protagonismo, por su sabor especial. Lamentablemente, en la primera visita era el único corte disponible, aunque la carta ofrece cuatro.

Rib-eye italiano. Una porción generosa y de buen gusto.

Pasta a la vodka. Tagliatelli con crema de tomate con vodka, hierbas frescas y parmesano reggiano. El vodka, imperceptible.

Risotto con hongos salvajes. Arroz arborio, hongos salvajes, parmesano, hierbas frescas y crema de hongos. Con suficientes hongos, en porciones estimables, no esa crema con minitrocitos a que nos tienen acostumbrados en otros lugares.

Corvina reina al cartoccio. Horneada y montada sobre cama de risotto con parmesano y pimienta negra. Delicada y buena combinación de sabores. El risotto , agradable, debió haber estado más caliente.

Postres

Manjar tropical. Queque de banano (con poco sabor a esta fruta) coronado con fresas, rodajas de banano y pulpa de maracuyá. La presentación muy buena; el sabor no tanto.

Pastel de chocolate. Acompañado de crema chantillí. Sabroso.

Mousse de chocolate. Con chocolate negro y chocolate blanco, abundantes fresas y moras encima. Delicado, aunque la consistencia podría ser un poquito más cremosa.

Delikatessen

Varios tonos de verde

—Ser vegetariano ya no es sinónimo de masoquismo, ni los restaurantes que se anuncian como tales suelen espantar a los carnívoros, que los visitan de tanto en tanto.

—En varios países con fuertes culturas gastronómicas, como Francia, comer verde ha pasado a ser bien visto, porque es bueno para la salud y para el planeta, y también porque es apetecible y sabroso.

—Ahora hay flexitarianos (casi casi vegetarianos, pero no del todo); vegetarianos (no consumen carne ni pescado); vegetalianos (no comen ningún producto de origen animal); y veganos (que ni los comen ni usan ningún elemento de vestir de origen animal).

A tomar en cuenta:

Para el establecimiento—Hay que cuidar más el abastecimiento. Si no se puede tener siempre lo necesario para tantos platos, pareciera aconsejable reducir la carta y hacer la oferta más especializada.—Habría que utilizar portavasos; por la ausencia de manteles el vapor de copas y vasos se acumula sobre la mesa, lo que no es agradable a la vista y es incómodo.—El restaurante tiene mucho potencial, pero para tomar vuelo quizás debería concentrarse en definir una carta fija más corta y manejar platos especiales fuera de menú. También sería útil fortalecer la oferta de postres.Para los clientes—El lugar es muy bonito, buena comida y el servicio amable.—Los platos de autor merecen destacarse: son imaginativos y consistentes, además de estar estéticamente emplatados.—Hay un menú ejecutivo al mediodía que está muy razonable.

Restaurante City Chef’s Gourmet

Calificación Final: Tres caracoles y medio   /  Dirección:Escazú al lado de veterinaria La Vete, frente a Friday’s.Teléfono:4702-2381

El otro menú

Warren Ulloa: a las puertas de su segunda novela 

Por Marjorie Ross  / marjorie@marjorieross.com

Warren Ulloa ha sido visto, desde la publicación de su primera novela, “Bajo la Dios no existe”, como un enfant terrible de la literatura costarricense. Muchos lo recibieron como una joven revelación y se convirtieron en sus seguidores, mientras algunos otros quisieron crucificarlo por atreverse a mover el cotarro de la aldea y por poner a sus personajes a hablar como lo hacen muchos jóvenes que andan por la calle. “Irrespetuoso” fue el adjetivo más suave que le aplicaron. Cuando le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura Aquileo Echeverría por esa obra, de igual manera las aguas se partieron a favor y en contra, con el resultado de que la novela se convirtió en un éxito de venta y en libro de culto entre la juventud.

“Según su propia experiencia personal, ¿el escritor nace o se hace?”.

—“Se hace. Con mucha lectura, se hace”, dice enfáticamente. “No puede haber escritor sin que detrás haya un lector. Creo que se deben leer muchos libros, no digo mil, pero sí muchos y de calidad, antes de sentarse a escribir y publicar. Por ello, en lo personal, creo que el autor se hace”.

Ha trabajado usted en publicidad, pero ha escogido dedicarse totalmente a la literatura y a la gestión cultural.  ¿Está contento con esa decisión?”.

—“Intenté trabajar en publicidad, porque creí que era un área donde un escritor enfermo de literatura, como yo, podía estar, pero fracasé, no me adapté. Recuerdo a un publicista director que me dijo que escogiera, entre la literatura y la publicidad, y bueno acá estamos, escribiendo y a punto de publicar una nueva novela. La publicidad fue una posibilidad para que un autodidacta como yo se ganara la vida con cierta dignidad en este país tecnócrata”.

Escribió su primera novela ‘Bajo la lluvia dios no existe’ y esta le mereció un premio nacional, en el 2011, cuando contaba usted con treinta años. ¿Es peligroso ser premiado con la ópera prima? ¿No afecta negativamente la  creatividad?”.

—“Pues es un asunto de hasta dónde quiere llegar uno como escritor. Lo dije y lo mantengo, un Premio Nacional es un puerto de llegada, no de salida y era una forma de dar antes un salto fuera del país y ¡vaya que esta novela dio de qué hablar! Surgieron desde enemigos insospechados, que no estuvieron a la altura del conflicto, hasta la doble moral del país. Fue muy divertido. Me parece curioso que para muchos escritores un premio nacional sea lo que más desean en esta vida”.

¿Qué consejo le daría a los jóvenes escritores?”

—“Les diría que lean, aunque esto sea un cliché y lugar común. Pero más que leer, que vean buenas series televisivas, como True Detective, The Wire, Mad Men, Braking Bad, por citar ejemplos de series de televisión que muy en el fondo son literatura. Analizar los guiones y desmenuzarlos es un trabajo literario. Claro, no solo de tele vive el escritor..” [ríe].

—“¿Cómo surgió la idea de su revista en línea, Literofilia?”

—"En el ámbito literario costarricense sentí que había un espacio en blanco para la promoción literaria. Siempre había soñado con dirigir una revista de corte literario, como Paris Review o McSweeney's, algo por el estilo, y aprovechando la era digital quise hacerlo y ahí hemos ido. Creo que he hecho bien las cosas”.

En qué difiere el trabajo realizado para la primera obra, con respecto al de la segunda, su novela ‘Elefantes de grafito’, próxima a publicarse?”.

—“Pues con ‘Bajo la lluvia Dios no existe’ era más joven, quería solo contar una historia, con ciertos códigos narrativos y más lineal. Ahora con ‘Elefantes de grafito’ me siento un escritor más maduro, más ambicioso y más arriesgado. Es una novela policial con muchas capas superpuestas y muchos ríos subterráneos. Tres personajes protagónicos, que me llevan a jugar con la estructura. Al final, el destino de los tres se junta. Falta poco para que salga; espero que sea en julio o agosto”.

“Cuál es el tema de esta nueva novela?”.

—“’Elefantes de grafito’ versa sobre una historia compleja, difícil e inconveniente de resumir, por el género de que se trata, pero de la que se puede adelantar aquí un breve bocado. Aparece el agregado cultural norteamericano, degollado en un hostal de montaña. Hay un solo testigo, el guarda del hostal, un nicaragüense mayor, que hace un retrato hablado del asesino y un dibujante que dibuja elefantes… Lo demás, lo dejamos para que los lectores lo vayan descubriendo”.

“¿Y ahora qué sigue en la vida de Warren Ulloa?”.

—“Bueno, por el momento, terminar de apuntalar ‘Elefantes de grafito’, que tiene muchas puertas abiertas, pero que me reservaré hasta que se concreten. Luego, seguir haciendo crecer a www.literofilia.com y he empezado a esbozar los primeros párrafos de una novela sobre el agua. La idea se va amasando, ahí va. Igual, paralelamente, quiero escribir cuentos y crónicas, además de un proyecto de taller literario y otro en una radioemisora, que igualmente está ligado a la revista”.

Siempre lleno de entusiasmo, pero mucho más maduro, este Warren Ulloa con el que almorzamos sin duda dará de qué hablar nuevamente con su próxima novela. Y esperamos que su literofilia.com seguirá creciendo y ampliando su caja de resonancia mucho más allá de nuestras fronteras.

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