La ciencia del regalo perfecto

Estudios explican cómo elegir con éxito

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¿Qué ha hecho que un obsequio se vuelva inolvidable para nosotros? Una explicación evidente es recibir lo que estaba esperando.

“Todo el mundo ha dado o recibido regalos en el pasado. A pesar de saber cómo se sienten esos roles, la gente no suele recordar la experiencia de ser receptor cuando está comprando un regalo para otro”, dice Francis Flynn, profesor de comportamiento organizacional de la Universidad de Stanford, quien ha realizado investigaciones en este campo.

Nicholas Epley, de la Universidad de Chicago, hizo un estudio al respecto y plantea que las personas están más agradecidas cuando reciben un regalo que han solicitado expresamente. “Al final no es la intención lo que cuenta, sino el regalo”. Aunque suene poco romántico, Epley agrega que “según nuestros experimentos, es equivocada la creencia de que quien recibe nuestro regalo valora el tiempo que uno pasó pensando en él”.

Si la idea es no matar el factor sorpresa, la clave está en poner atención cuando la otra persona dice qué desea, escribirlo y luego comprarlo cuando sea el momento. Otra opción, cuando el tiempo apremia, es averiguar solapadamente lo que quiere o necesita.

Esto tiene relación con la empatía y con ponerse en el lugar del otro, un tema que la ciencia hoy asocia con las llamadas neuronas espejo. “Son las que nos permiten sintonizar con lo que al otro le pasa y con lo que lo hace sentir bien”, explica el doctor Lister Rossel, siquiatra de la Clínica Las Condes.

Eso puede ayudar a descubrir que a veces no es necesario regalar algo material. Una investigación del 2009 publicada en el Journal of Experimental Social Psychology plantea que gastar más dinero en un regalo no necesariamente se traduce en un mayor aprecio. “Regalar es algo muy de la esencia humana, de la naturaleza interactiva, dependiente y necesitada entre unos y otros. Un vínculo que necesita ser revitalizado continuamente. Regalar es algo más simbólico y emocional que práctico; significa mostrarle al otro que estoy pensando en él”. Es por ello que en un regalo hay en juego de factores que van más allá del objeto mismo.

“Si nos sorprenden es porque es más de lo que esperábamos, y eso invariablemente se interpreta como un acto de amor”, dice el sicólogo Francisco Carvajal.

La intuición sumada a la experiencia puede ser de ayuda. “¿Qué sé yo de mi pareja? es una buena pregunta para dar con lo que el otro espera”, dice Michael Pratt, sicólogo del Boston College.

Beneficio propio

La forma de elegir regalos da pistas sobre la personalidad de cada uno. Por ejemplo, hay estudios que coinciden en que en regalos muy planificados se observa un dejo de narcisismo en la medida en que la persona busca transmitir una parte de sí mismo en el obsequio elegido.

Además, se ha comprobado que obsequiar es una experiencia positiva capaz de aumentar la autoestima y activar en el cerebro áreas asociadas al bienestar (más que cuando se recibe un regalo).

Los especialistas en sicología concuerdan en que una persona valora mucho que conozcan sus gustos o necesidades.

Fuente El Mercurio/GDA/Chile.

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