Retratos de los 100 personajes estadounidenses más cool se exhibirán hasta setiembre en Estados Unidos

Es abrumadoramente mayoritaria la presencia de imágenes de actores y músicos 


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Una exposición reúne en Washington los retratos de los cien personajes estadounidenses más cool, con el fin de contribuir a aclarar el significado de lo que casi se puede considerar un producto de exportación de EE.UU.

En American Cool, que se exhibe en la Galería Nacional de Retratos del Instituto Smithsonian de Washington hasta el 7 de setiembre, están presentes, entre otros, Elvis Presley, Audrey Hepburn, Ernest Hemingway, Andy Warhol, Michael Jordan, Madonna, James Dean, Marlon Brando o Bruce Springsteen, y no hay un solo político.

Cómo es difícil definir qué es ser “cool” los comisarios han optado por mostrar a quienes definitivamente lo son a partir de una fórmula propia que contempla cuatro factores.

“Habían de tener una visión artística original, algún tipo de rebelión o transgresión generacional, un reconocimiento visual instantáneo –ser un ícono de forma que inmediatamente se les identificara– y un legado cultural perceptible”, dijo Frank Goodyear, comisario de la exposición junto a Joel Dinerstein.

En una muestra con muchos más hombres que mujeres, es abrumadoramente mayoritaria la presencia de imágenes de actores  (Jack Nicholson, Paul Newman, Gary Cooper, John Wayne...) y músicos, sobre todo del jazz y del rock  (Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Thelonius Monk, Lou Reed, Jimi Hendrix...).

Tres hispanos aparecen retratados en American Cool: el cineasta Benicio del Toro, el músico Carlos Santana y la cantante Selena.

También figuran algunos pocos escritores (como Jack Kerouac), artistas plásticos (Jackson Pollock) y deportistas (Muhammad Ali)  pero sólo un empresario (Steve Jobs) y ningún político, aunque sí dos activistas: Malcom X Angela Davis.

El resultado de esta selección es un repaso, con instantáneas de Robert Capa, Annie Leibovitz, Henri Cartier-Bresson o Richard Avedon, a lo que los comisarios denominan “rebeldes exitosos”: personas que iban contra las convenciones, pero que acabaron haciendo que la corriente mayoritaria siguiera sus puntos de vista.

El término cool nació en el entorno del jazz, en la década de los años 40, y se atribuye su popularización al saxofonista Lester Young, quien actuaba de noche y en locales cerrados con gafas de sol para transmitir que estaba en un ambiente relajado.

Sin embargo, ya había gente cool antes de que naciera el concepto, por lo que la primera de las cuatro secciones cronológicas de American Cool está dedicada a los predecesores.

Los primeros antecedentes se remontan al siglo XIX, cuando ya hubo dos escritores, Walt Whitman y Frederick Douglas, que fueron cool por ser, respectivamente, el primer bohemio estadounidense y el creador de la imagen de los afroamericanos.

Otros cool precursores fueron Fred Astaire, Greta Garbo, Buster Keaton y Bessie Smith.

A continuación llegaron los primeros autodenominados coolYoung, Gillespie o Duke Ellington, contemporáneos de otros, como Humphrey Bogart o Lauren Bacall, que lo eran sin decirlo, porque el término durante los años 40 y 50 se circunscribía al jazz.

Durante los 60 y los 70, el concepto se asoció a la contracultura y, a juicio de Joel Dinerstein, nadie representa el significado de cool en esta época como Bob Dylan.

En los últimos años los aspirantes a cool  han tenido que superar la amenaza de la publicidad, que utiliza el concepto para estimular el consumo.

Los cool más modernos son personajes como Prince, Kurt Cobain, Quentin Tarantino o Tony Hawk.

Al final de la muestra hay una lista con los nombres de la actriz Angelina Jolie, la cantante Nina Simone, el escritor Norman Mailer, el pintor Dennis Hopper y de otras 96 personas que estuvieron  cerca de estar entre el centenar más cool y al final se quedaron fuera.

Conscientes de que puede haber discrepancias sobre su elección, los comisarios esperan también abrir un debate, según Goodyear, no sólo sobre quién es cool, sino sobre la importancia de este término.

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