Exposición de zapatos cuenta historias de placer y suplicio


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Londres. Durante siglos, mujeres y hombres han encerrado sus pies en zapatos a veces demasiado pequeños o demasiado altos con el fin de sentirse atractivos o mostrar su riqueza y estatus.

Su sacrificio no fue en vano: una gran exposición sobre zapatos en el museo Victoria and Albert, de Londres, les hace justicia.

La muestra se llama “Zapatos: placer y dolor”, se inauguró el sábado 13 de junio y estará en cartel hasta el 31 de enero de 2016.

Desde un par de sandalias de oro egipcias de hace 2.000 años hasta las zapatillas chinas que aprisionaban los pies vendados de las mujeres para que no crecieran, pasando por unos zapatos de tacón de aguja de Christian Louboutin, los 250 objetos expuestos revelan cómo los zapatos de moda han servido siempre para algo más que cubrirse los pies.

“La exposición se centra en la obsesión con los zapatos. Se ve el poder de los zapatos, cómo pueden hablar de estatus y privilegios”, dijo la curadora Helen Persson.

Para ricos y ociosos

Los zapatos de lujo fueron durante mucho tiempo dominio exclusivo de los ricos y los ociosos. Dejando su coste al margen, los tacones altos, los tejidos suntuosos y los diseños delicados no cabían en el campo o en la fábrica, ni siquiera cuando hay que correr para atrapar el autobús.

Si las mujeres tienen en la actualidad zapatos de las marcas Manolo Blahnik o Jimmy Choo, las damas venecianas del siglo XVII tenían que apoyarse en sus criadas para mantener el equilibrio sobre sus imponentes chapines de plataforma.

Los avances en la ingeniería han hecho los zapatos mucho más cómodos, pero también permitieron a los diseñadores hacerlos más altos y extravagantes, algo ejemplificado en los zapatos de tacón –de más de 20 centímetros– del japonés Noritaka Tatehana que tanto gustan a la cantante Lady Gaga.

“A pesar de ser tan extremos y no parecer hechos para ser llevados, fueron diseñados para ello”, dijo Persson.

“Es esa cosa tan intrigante... Aceptamos que los zapatos son fuente de placer, pero también que nos causen un poco de dolor. Y parece que los hemos aceptado durante 2.000 años”, agregó.

Como curiosidad, la discusión sobre estos accesorios y su mensaje de estatus, coincide con una señal en sentido contrario: la marca Mattel presentó la primera Barbie que no usa zapatos de tacón.

Entre ficción y realidad

La exposición se inicia con el zapato más emblemático de todos, el de Cenicienta. Fabricado por Swarovski para la reciente película de Disney, es un testimonio del poder del calzado para cambiar la vida de la persona que lo lleva.

Junto a esta pieza de cristal hay un zapato del excapitán de la selección inglesa de fútbol David Beckham, un chico de clase obrera convertido en superestrella mundial, personalizado con el nombre de su hijo Brooklyn.

Hay muchos que pertenecieron a celebridades como la reina Victoria o la actriz Marilyn Monroe, obra de grandes diseñadores, como Alexander McQueen o Vivienne Westwood.

“Los zapatos que hay aquí nos dicen ‘soy importante, pertenezco a la capa más alta de la sociedad, no siento ninguna preocupación por la vida normal’”, dijo Persson.

Hay zapatos adornados con pieles, plumas, placa de oro y bordados extraordinarios, que prueban aquello de que un buen zapato es una “joya para los pies”.

Ícono del consumo deja los tacones

Una nueva línea de Barbies le ha dado a la muñeca de 56 años zapatos planos por primera vez.

El productor de juguetes Mattel sacó versiones más diversas de la muñeca desde enero hasta la semana pasada, con el objetivo de que Barbie representara mejor al mundo.

Hay 23 nuevas Barbie Fashionista que muestran 14 diferentes apariencias faciales, ocho tonos de piel, 18 colores de ojos, 22 estilos de cabello y 23 colores de cabello.

El cambio de tacones a zapatos planos es un esfuerzo por darle accesorios a los estilos de calle que Barbie utiliza en la nueva línea, dijo Mattel.

Algunas Barbies con orientación profesional vienen tanto con tacones como con zapatos planos.

Barbie ha estado de puntillas desde su lanzamiento en 1959, para que le acomoden los tacones.

Fuente AP

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