Tener auto aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas

Tren y bicicletas obligan a hacer ejercicio diario y mejoran calidad de vida

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China, Holanda, Francia y ahora también Estados Unidos tienen sus principales ciudades repletas de bicicletas, como respuesta a los embotellamientos, pero también son la opción de quienes buscan nuevos espacios y formas de combatir el sedentarismo y tener una vida saludable.

De acuerdo con Mauricio Leandro, investigador en el tema de movilidad activa para el Instituto de Investigaciones Psicológicas de la Universidad de Costa Rica (UCR), cada media hora transportándose en automóvil aumenta en un 3% el riesgo de infarto.

“Este es un tema de salud, la gente deja de morir por cambiar su medio de transporte”, asegura el experto.

En los últimos años, múltiples estudios señalan esta relación, con mayor o mejor porcentaje de riesgo, pero siempre aumentando las posibilidades de un mal cardiaco, en relación con quienes pasan menos tiempo en el automóvil.

Por ejemplo, en 2012, la revista European Heart Journal publicó que tener un televisor y automóvil se asocian –cada uno– con un mayor riesgo cardiovascular.

Si bien la revista no señala un porcentaje de aumento en el riesgo, sí concluye, con indicadores especializados, que quienes viajan en auto tienen más riesgo de infarto que quienes no tienen carro.

Los resultados del estudio se pueden consultar en la dirección http://eurheartj.oxfordjournals. org .

De acuerdo con la sicóloga Adriana Sánchez, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UCR, en Costa Rica esta información es conocida, pero ciertas conductas sociales hace que se prioricen otros temas por encima de la salud.

“Los estereotipos promueven que se repita el círculo vicioso de las conductas temerarias y autodestructivas, y generan sentimientos de inseguridad y un clima poco propicio para aprender a ser mejor conductor o peatón. También hacen sentir que como automovilista estoy más seguro y soy más exitoso que como peatón. Primero porque me justifica irrespetar la vida y el espacio del peatón. Segundo porque me conlleva a utilizar irrestrictamente el automóvil en perjuicio de mi salud física y del ambiente”, explica.

Motivación

El reto para conseguir la motivación y bajarse del carro está relacionado con múltiples factores, pero se puede comenzar, por ejemplo, separando la velocidad de la calidad: es cierto que en auto se llega más rápido a muchos destinos, ¿pero cómo es la experiencia del viaje?

Para el abogado y empresario Pedro Oller, la rapidez no compensa el mal rato de conducir desde Belén hasta el centro de San José, donde está su oficina.

Por eso, desde la reapertura del tren urbano viaja a su trabajo por este medio de transporte, aunque esto le obligue a coordinar sus llegadas y salidas con el horario del tren, y le agregue una caminata de más de un centenar de metros.

“Uso el tren con mucha frecuencia y es una maravilla. Tardo muchísimo menos en llegar de aquí (su oficina) a la estación de Belén que de ahí a mi casa”, asegura Oller.

Y para quienes no tienen su destino en las rutas del tren, la opción adaptable a casi todos los casos es la bicicleta.

Al corazón

El principal efecto de la actividad física regular implica tanto la prevención de la daño endotelial como la promoción de los mecanismos de reparación, que finalmente restauran la integridad del endotelio y estimulan la angiogénesis.

En segundo plano , y más indirectamente, la práctica de ejercicio modula la mayor parte de los factores de riesgo cardiovascular.

Por último, los esfuerzos para promover la actividad física, por ejemplo, el transporte de bicicletas, pueden tener consecuencias ambientales favorables.

Fuente European Heart Journal.

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