Viajar para ver las auroras boreales: el camino a las luces del norte

Los vivos colores de las auroras boreales cautivan la mirada de cientos, su observación con fines turísticos de este espectáculo está en boga


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Las auroras boreales, hay algo en ellas que parece trascendental. Los algonquinos, nativos de Canadá, encontraban confort en estas luces, ya que eran fuegos creados por su héroe, Nanahbozho, para hacerles saber que estaba pensando en ellos. Para otros, sin embargo, el brillo en la noche era detonador del miedo. Tal es el caso de los inuit, esquimales de la bahía de Hudson, quienes creían que eran las linternas de los demonios que perseguían las almas perdidas.

Historias como las anteriores se cuentan ahora como mitos, pero lo cierto es que seguimos levantando la vista a la oscuridad del cielo nocturno para maravillarnos con estos resplandores de la naturaleza. Tal privilegio no está reservado para los científicos: la observación con fines de turísticos de auroras boreales está en boga, y usted también puede emprender una aventura camino a las luces del norte.

Belleza eléctrica

Para hacer una valoración sobre los mejores lugares para observar este fenómeno, es necesario comprenderlo. Las auroras son polares, porque ocurren en ambos polos magnéticos de la Tierra. Cuando se habla de auroras boreales se hace referencia al Ártico, es decir al norte. Por otro lado, las auroras australes son las que ocurren cerca de la Antártida, en las latitudes al sur del planeta.

Las auroras son luminiscencias provocadas por la interacción entre la ionosfera del planeta y partículas cargadas eléctricamente provenientes del Sol. Eric Sánchez Camacho, instructor del Planetario de San José, de la Universidad de Costa Rica, afirma que el fenómeno ocurre a más de 100 kilómetros de altura sobre la superficie terrestre, en los hemisferios norte y sur. "La causa es que las líneas magnéticas de nuestro planeta desvían las partículas hacia los polos".

En la zona ártica de América hay posibilidades de observarlas cómodamente entre las latitudes 40º y 45º norte, es decir, al norte de Canadá, Alaska y Groenlandia. Por su parte, en el continente europeo, para tener oportunidades de observarlas hay que ubicarse entre las latitudes 66º y 69º norte, donde se encuentran países como Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia.

Cuando nos dirigimos al sur, las cosas se complican. "En el hemisferio sur es posible observarlas en la Antártida o en Tasmania, lugares poco accesibles. En el norte es más fácil encontrar lugares porque el polo magnético está alineado con las masas terrestres que presentan alta densidad de población. En el sur no ocurre así, ya que el polo magnético está inclinado", explica Sánchez.

El Sol expulsa partículas constantemente durante todo el año, pero, tomando en cuenta los picos de actividad solar y el clima, los meses ideales para observar las auroras son de octubre a marzo, desde finales de otoño hasta inicios de primavera en las latitudes del norte.

De tour

La ruta a las luces es el norte. La travesía puede realizarse de forma independiente –con mucha planificación y conocimiento del fenómeno–, o por medio de agencias de viajes especializadas, como Nothern Tales Travel Services, en Canadá, y The Aurora Zone, la cual opera en Londres, Inglaterra.

Laura Ramírez Elizondo y su esposo, José Mora, son dos costarricenses que se animaron a realizar el viaje de manera independiente. Ellos, junto con familiares y amigos, han viajado en dos ocasiones a Porjus, Lapland (norte de Suecia), a observar el fenómeno.

"Ambos viajes los realizamos en marzo, ya que es uno de los meses con más actividad solar, según las estadísticas. Además, el clima se presenta un poco más agradable: noches menos largas, temperaturas no tan bajas, menos nevadas. Aun así, la temperatura bajó a 17º bajo cero", afirma Ramírez.

Laura y José viven actualmente en los Países Bajos, por lo que su viaje inició en Ámsterdam. De ahí viajaron a Estocolmo y luego a Porjus; todo esto por avión.

En su segundo viaje optaron por hacer un recorrido de cerca de 1.000 kilómetros en un tren nocturno de Estocolmo a Gallivare, cerca de Porjus.

En Porjus, los costarricenses estuvieron cinco días. Se hospedaron en Porjus Northern Lights Apartments, los cuales se encuentran al lado de un lago congelado con vista a las auroras. Los apartamentos están completamente equipados; uno para cuatro personas ronda los $180 por noche.

Además de vigilar el cielo nocturno en búsqueda de luces, Laura y sus compañeros de viaje disfrutaron de otras actividades que pueden acompañar toda expedición en búsqueda de auroras: viajes en trineo tirado por perros y esquí por los parajes nevados. Tales actividades son comunes en otras zonas de Suecia, Noruega, Islandia, Groenlandia y Canadá. En Porjus, el viaje en trineo tiene un costo cercano a los $120.

Una acotación importante del viaje de Laura es que no pudieron verse auroras todas las noches. El fenómeno se pronostica, pero solo parcialmente: la naturaleza es indomable y siempre entre en juego el azar. Eric Sánchez, del Planetario, argumenta:

"Cuando ocurren tormentas solares se calcula un intervalo de días en que las partículas expulsadas interactuarán con la ionosfera, entonces puede tenerse expectativa de observar auroras. El pronóstico no tiene la máxima precisión; se habla de posibilidades. Otro problema son las estaciones: en el verano, las noches son muy cortas; en el invierno, hay mal clima".

Opciones

La incertidumbre que rodea a las auroras boreales es reiterada una y otra vez cuando se compra un paquete turístico. Por ejemplo, el sitio web de la agencia de viajes The Aurora Zone describe su método de creación de experiencias turísticas como una "caza de auroras".

La agencia ofrece paquetes de viajes que incluyen hospedaje, transporte, tiquetes de avión –todos desde Londres hasta el lugar de destino–, un guía local para la observación de auroras y actividades complementarias. Tales sitios se caracterizan por la poca contaminación lumínica, lo que quiere decir que se encuentran alejados de las ciudades, y por ser elegidos tomando en cuenta el índice Kp (el cual estima la actividad geomagnética de la Tierra creada por la interacción con partículas solares). Además, la agencia funciona bajo el principio de "movilidad", es decir: si el clima afecta el avistamiento de las luces, se proporciona transporte para trasladar al turista a un lugar cercano con mejores condiciones.

Uno de los paquetes atractivos que ofrece The Aurora Zone es el de Islandia. El viaje es de cuatro noches a Reykjavik, y está disponible entre octubre del 2015 y marzo del 2016. Incluye: tiquetes de avión, el hospedaje en dos hoteles, desayunos y cenas para la mayor parte de los días, expediciones guiadas para la observación de auroras –incluye el equipo necesario–, un tour en automóvil por los géiseres Gulfoss y Geysir, una visita a la costa sur del país y entradas al famoso spa Blue Lagoon. La agencia permite la personalización del paquete –agregar o eliminar actividades–, y el precio ronda entre los $3.400 y $3.500.

The Aurora Zone ofrece experiencias similares, con un mismo rango de precios, en otros lugares notables para la observación de auroras: Finlandia (Torassieppi, Nellim, Menesjärvi, Muotka, Luosto y Harriniva), Noruega (Sortland) y Suecia (Abisko, Lapland).

Por otra parte, Yukón, pequeña ciudad de Canadá, es un destino ideal y accesible para apreciar las auroras boreales en el continente americano. Sin tomar en cuenta los tiquetes de avión para el arribo a la ciudad, Nothern Tales Travel Services ofrece paquetes básicos de cuatro noches para la observación de las luces del norte a $650 dólares; esto entre agosto del 2015 y abril del 2016. El costo incluye el hospedaje en un hotel de 3,5 estrellas, expediciones guiadas, un tour por la ciudad y meriendas. Se excluyen las tres comidas diarias.

Asimismo, Nothern Tales permite la adición al paquete de actividades paralelas a la observación de auroras. Entre ellas se encuentran pesca en el hielo, excursiones en trineos con perros, paseos en motocicletas de nieve, caminatas por la naturaleza y entradas a centros de aguas termales. El precio de tales complementos ronda entre los $100 y los $300.

Hay muchos caminos a las auroras boreales, pero ellas, hijas de la naturaleza, son esquivas. Parte de lo que hace a esta travesía única es esa incertidumbre: el hecho de que viajar a ver las luces del norte puede resultar en una aventura de observar un cielo nocturno apagado. Empero, como explica Laura Ramírez, la aventura de "cazar" estos brillos, visitar estas pequeñas locaciones que rebozan en belleza y departir con nuevos y viejos conocidos, vale por sí misma.

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