Claves para apoyar a los amigos con padecimientos graves

¿Cuál debe ser su conducta cuando un ser querido es diagnosticado con enfermedades complicadas?

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Se dice que los verdaderos amigos están en las buenas y en las malas. Pero apoyar a los seres queridos cuando se presentan vicisitudes puede ser más complejo de lo que parece.

Muchas personas tienden a alejarse de sus amigos enfermos en momentos en que más los necesitan por no saber manejar esta situación. Y las que tratan de apoyarlos, muchas veces dicen o hacen cosas que son contraproducentes.

Adoptar una actitud que implique “yo estoy aquí con vos para lo que querás”, en la cual se basen todas las demás, es la primera recomendación que hace para estos casos Marianela Castés, inmunóloga y directora de la organización Creando Salud.

“Y hay que recalcar el ‘lo que vos querás’, porque muchas veces las personas quieren imponer lo que piensan que debería hacer el amigo enfermo y eso genera nudos de comunicación”, explica Castés.

No obstante, las personas gravemente enfermas no suelen verbalizar lo que necesitan o desean, por eso hay que insistir en que lo expresen de manera abierta.

La escucha atenta y compasiva, sin juicios, es otra recomendación. Dentro de esa escucha debe haber incluso tiempo para que el amigo pueda hablar de su muerte. Hablar de la muerte no va a acelerar ese proceso, pero sí es una carga sumamente negativa; se consume mucha energía tratando de reprimir ese miedo.

Sin negatividad

La sicóloga de la asociación venezolana SenosAyuda, Blanca Siso, coincide en la importancia de estar sin imposiciones, y describe al amigo como un observador imparcial que es proactivo cuando es necesario y que siempre respeta las necesidades del paciente.

Siso indica que cada ser humano es único y vive la experiencia de una forma muy particular; “pero en general podría decirse que esperan una o varias de las siguientes condiciones: apoyo, protección, cariño, ser escuchados y respetados en sus opiniones. Ser vistos como seres humanos y no como una enfermedad”.

La experta recomienda evitar la sobreprotección, pues hace sentir minimizado al paciente, e incluso anulado en su capacidad como ser humano.

Esta sicóloga también destaca la necesidad de promover pensamientos nutritivos que permitan al amigo enfermo sentirse tranquilo, confiado e incluso feliz en ciertos momentos.

“Hay técnicas que se enseñan al paciente y sus allegados, como por ejemplo pivotear, eso significa buscar el opuesto de un pensamiento que te genera emociones negativas”, explica.

No es fácil apoyar a las personas con padecimientos graves, pero hacerlo es reconfortante.

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