¿Cuál es el rol del jefe en las fiestas?


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En esta época del año abundan las fiestas y mientras la planificación y conducta adecuadas del gerente pueden generar beneficios para su gestión de recursos humanos, cometer errores o caer en excesos también puede dañar su reputación y, sobre todo, su capacidad para ser líder.

El consenso de los asesores en coaching consultados por EF es que la participación del gerente y demás jefaturas debe ser una extensión de su conducta en la oficina, agregándole nada más el tono relajado y social que corresponde a las celebraciones.

Sin embargo, sí hay consideraciones básicas que pueden servirle para afinar su desempeño y obtener resultados positivos para usted y su equipo durante los festejos de fin de año.

Para cumplir correctamente su papel, debe comenzar con el vestuario correcto, una hora de llegada adecuada y permanecer el tiempo necesario. Oria García-Ordás, presidente de la Escuela Internacional de Protocolo y Marketing, recomienda comportarse “como gerente, siempre guardando ciertas distancias”.

Oportunidad para construir

“Los equipos más sólidos en la parte organizacional no solo crecen en la empresa, sino también fuera de ella, que es donde las personas terminan de conocerse más allá de la presión y el estrés del trabajo. Por eso es muy recomendable que los jefes, gerentes o directores disfruten ocasionalmente con sus colaboradores una fiesta de Navidad o cualquier otra actividad social”, recomienda Alexánder Aguilar, director de la empresa consultora Humano.

Para este asesor, este es el estilo de la nueva gestión del talento en estructuras organizacionales que “son cada vez más horizontales, donde el gerente ya no es aquel o aquella que está en la cumbre y con los que no se puede hablar otra cosa que no sea de trabajo”. Y eso es fundamental también: las fiestas no son para hablar de trabajo.

“En general, las fiestas deben ser espacios sociales, con el foco en los empleados, su labor y sus deseos y metas personales, no los de la empresa. Es una excelente oportunidad de generar una cohesión social con toda la empresa, recargar baterías y promover metas inspiradoras (no económicas). Lo más importante es que el interés por los empleados sea auténtico, mostrarse falso, o con una agenda laboral detrás de la actividad, es una manera de desvalorarla y convertir los posibles efectos positivos en negativos”, aclara Jack Raifer, master coach de RyR Consultores.

Las fiestas suelen permitir una actitud más relajada y el gerente debe aprovechar todos los espacios para generar un ambiente positivo que repercuta en lo laboral.

“Tener una conducta adecuada en los espacios fuera de la jornada laboral permite un mayor acercamiento, y le da un matiz más humano a su gestión, la gente puede sentir su presencia y verlo en una faceta distinta, esos espacios son una oportunidad para acercarse a personas que en el día a día lo ven muy lejano”, explica Roberto Rabouin, director del programa de habilidades directivas de ADEN Business School.

Rabouin agrega que la llegada puntual es relevante, pues “es una señal de respeto y de servicio, además de que realza la importancia que da al evento”.

El tipo de festejo da mensajes estratégicos sobre el tipo de conjunto y de relaciones que se quiere desarrollar. Sea cual sea el tiempo que invierta en compartir con sus colaboradores, lo ideal es participar en igualdad de condiciones, con el mismo menú y en mesas o espacios iguales o similares a los de los demás.

“Esa actitud del superior se agradece y se valora enormemente por los colaboradores, generándose así un fuerte empuje hacia el crecimiento como equipo. Pero mucha atención, porque debe ser un comportamiento genuino y natural del gerente hacia compartir con sus compañeros de equipo; de lo contrario su gente lo notará de inmediato”, comenta Aguilar.

Para Raifer, el comportamiento en actividades sociales tiene la misma importancia y debe ser tan correcto como en la jornada laboral. “Aunque sea social, y las relaciones que se fortalecen sean primordialmente sociales, no se debe perder el comportamiento adecuado”, argumenta.

El liderazgo es frágil

¿Por qué el jefe no debería beber en exceso o participar en bromas pesadas si el resto de su equipo lo hace? La razón está lejos de ser moralista, más bien apunta a proteger un valor fundamental de la gestión gerencial: el liderazgo.

“Debe divertirse e integrarse, pero no cometer excesos, mucho cuidado con el alcohol, es muy triste un gerente general alcoholizado, la gente lo recuerda todo el año siguiente, la investidura se debe preservar y se debe ser un ejemplo en todo momento, bromas soeces o coqueteos con colaboradoras es algo en lo cual no debe caerse nunca. Recuerde que liderazgo es ejemplo”, sentencia Rabouin.

Cuando es conocido que los colaboradores utilizan estas actividades como válvula de escape, lo mejor es que usted no lo impida. “Si generalmente es un gerente ausente y su presencia en la fiesta puede disminuir el disfrute para su equipo, entonces debe llegar temprano e irse temprano. Si su equipo espera pasar un tiempo fuera del trabajo con él, debe llegar a tiempo y dedicar su tiempo a socializar”, añade Raifer.

Con estilo

• El vestuario adecuado para el gerente debe ser elegante, aunque informal. Puede ir vestido de estilo sport (pantalón y camisa), siempre con gusto y adecuado a la ocasión (considere si es en interiores o exteriores).

• Debe ser puntual, no olvidemos que es el anfitrión del evento.

• Debería permanecer hasta que termine la cena o comida por lo menos, lo ideal sería que se quedara un tiempito más para interactuar con la gente que no estaba sentada en su mesa.

• Si el evento fuera de pie, debería pasar un tiempo con cada uno de sus empleados, para felicitarles y desearles Feliz Navidad y Feliz Año.

• Debe ser cordial, amable y sociable. Que se note que está relajado.

Fuente Oria García-Ordás, etiqueta y protocolo.

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