ANÁLISIS

¿Por qué el Banco Central bajó la Tasa de Política Monetaria?

Habrá que ver si esta señal se traduce en un impacto tangible en la producción


  • Facebook (Compartir)
  • Tweetea!
  •  
  • Imágenes

En las útimas semanas, días y horas se conjugaron una serie de elementos, a nivel local e internacional, que le permitieron al Banco Central tomar una decisión que hasta hace 48 horas no se esperaba: bajar su Tasa de Política de Monetaria (TPM) de 5% a 4% para tratar de reactivar la producción.

Fue algo insospechado si se toma en cuenta que, en esta administración, el Banco Central ha dejado más que claro que su principal objetivo es reducir la inflación. Sin embargo, ahora habrá que ver si esta medida logra enviar un mensaje de confianza a las empresas y familias para estimular el consumo.

En ese sentido, se pueden contabilizar cinco elementos que se conjugaron para el Central tomara su decisión:

1. La actividad económica está estancada. Más allá de que hubo un error en el procesamiento de algunos datos de exportaciones, que redujó la actividad económica en un punto porcentual, la economía local no crece desde diciembre. El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) no aumentó en los primeros cuatro meses del año, y tiene una variación negativa tomando en cuenta solo la producción local. El presidente del Central, Rodrigo Bolaños, anunció el martes pasado que el país no crecerá el 4% real que habían estimado en enero, pero no se atrevió a dar una nueva cifra.

2. La inflación de mayo volvió a los rediles de la meta del Central (entre 4% y 6% para este año) y bajó un punto en relación a abril. Además, la inflación subyacente se ha mantenido en un rango entre el 2% y 3% en los últimos meses. Aunque las expectativas todavía están levemente por encima del 6%, el Central confía en que empiecen a bajar, tomando en cuenta que no se esperan más incrementos en los precios de los productos regulados. Además, si la economía crece poco o nada, es difícil que los precios, en general, tiendan a subir.

3. Las tasas de interés siguen bajando y el tipo de cambio está establece, y por ahora no presiona la banda cambiaria. Para empezar, la Tasa Básica Pasiva (TBP) sigue retrocediendo y este miércoles quedó en 6,60%, el nivel más bajo en cinco años. Eso le indica al Central que el incentivo para los inversionistas extranjeros de traer dólares y cambiarlos por colones es cada vez menor, más ahora que la tasa de interés de real prácticamente es de un 1%. Paralelmente, la venta de dólares ha bajado en el mercado y en lo que va del mes la Autoridad Monetaria no ha tenido que comprar divisas para defender el piso de la banda, lo que le da confianza de que no va a alborotar la inflación.

4. El déficit fiscal sigue creciendo, pero el Ministerio de Hacienda ya anunció que, gracias a la colocación de eurobonos en abril, tiene recursos para financiar al Gobierno hasta que termine esta administración. En otras palabras, no habrá mayor presión sobre las tasas en colones en el mercado, al menos de parte de Hacienda.

5. Finalmente, el elemento que terminó de empujar al Central a reducir la TPM fue la decisión de la Reserva Federal de mantener su política expansionista un tiempo más y de no modificar sus tasas de interés. Esto envia dos señales: por un lado, no hay certeza de que nuestras exportaciones a EE. UU. repunten de forma significativa en los próximos meses y ayuden a jalar con fuerza la producción local. Por otro lado, aunque las tasas de interés en dólares seguirán bajas un tiempo más, si la tasas en colones siguen bajando, no habrá mayor incentivo para el ingreso de capital golondrina.

A pesar de que estos elementos jueguen a favor del Central, no hay garantía de que un ajuste en la TPM tendrá un impacto en los rendimientos del mercado y, por lo tanto, en el consumo. El crédito total ha crecido un 0,4% en lo que va del año y más bien la entidad no ha dado señales de que vaya a eliminar la restricción al crédito antes de lo previsto.

Además, la Tasa de Política de Monetaria (TPM) aun no da muestra de que no sea un indicador meramente decorativo. Si bien el Central puede bajar sus rendimientos de corto plazo en su ventanilla electrónica (como ya lo hizo) y en sus bonos, los bancos se guían por otros referentes para ajustar sus tasas, entre ellas, los rendimientos de Hacienda y el apetito de captación de inversionistas institucionales.

La última vez que el Central ajustó su TPM, el 2 de junio del 2011 (bajó del 6,50% al 5,50%), las tasas de interés del mercado más bien arrancaron una carrera alcista que terminó en octubre pasado.

De momento, a menos de que los consumidores y empresas empiecen a ganar confianza (elemento que más bien ha venido retrocediendo), es difícil que el mensaje del Central se traduzca en el empujón que la economía requiere.

Sostenbilidad y financiamiento