FMI advierte que controles sobre ingreso de capital no eliminan necesidad de ajustes estructurales

Atención al déficit fiscal y flexibilización cambiara son las dos recomendaciones del Fondo



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En un ejercicio de diplomacia, Naoyuki Shinohara, subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional, alabó hoy jueves el compromiso con la contención del gasto por parte de un Gobierno que espera este año un déficit fiscal equivalente al 4,9% de la producción nacional, superior al 4,4% registrado en 2012 y el 4,1% del 2011, pero sí fue enfático en recordar la necesidad de atacar el desbalance en las finanzas públicas a mediano plazo.

Hubo elogios también para la determinación de las autoridades del Banco Central de Costa Rica (BCCR) de proteger la estabilidad en los precios. Durante febrero el Índice de Precios al Consumidor (IPC) experimentó un crecimiento interanual de 6,5%, rebasando la meta inflacionaria del ente emisor.

Durante su alocución, Shinohara hizo una única y breve mención sobre la necesidad de flexibilizar el tipo de cambio.

"Compartimos la inquietud de las autoridades en torno a los riesgos que plantean las grandes afluencias de capital privado observadas a lo largo del último año. Para mitigar esos riesgos, es necesario ajustar las políticas; entre otras cosas, adoptando una orientación fiscal más restrictiva, manteniendo la vigilancia de la política monetaria y flexibilizando más el tipo el cambio", dijo el economista graduado en la Universidad de Tokio.

Si Shinohara dedicó poco de su discurso a la flexibilización del tipo de cambio, la prensa invirtió parte importante de sus preguntas en el tema. La principal interrogante: ¿Para cuándo? ¿Para cuándo? ¿Para cuándo?

Un anzuelo que Shinohara se negó a morder, pues se limitó a predicar las bondades de un tipo de cambio flexible. "Es importante pues crea espacio de maniobra para la política monetaria. Cómo y cuándo son cosas que las autoridades deben decidir, pero es muy importante", aseguró.

¿Para cuándo? Rodrigo Bolaños, presidente del Banco Central, tampoco mordió el anzuelo y repitió el ya notorio "discurso del loro". "El anuncio sobre la flexibilización cambiaria se dará el día el mismo día en que se ejecute el cambio", recitó el presidente de la Autoridad Monetaria. 

Mucho más enfático fue Shinohara con respecto a la necesidad de lograr un acuerdo nacional que permita ejecutar una estrategia de consolidación fiscal a mediano plazo, de manera que se reduzca el déficit fiscal, y se estabilice la relación entre la producción y la deuda pública.

Estos cambios serían en realidad la vacuna contra los efectos negativos que pueda traer a la economía importantes afluencias de capital externo como la experimentada durante 2012 y principios de 2013. Durante ese periodo, el Banco Central debió destinar cerca de $1.500 millones a la defensa del límite inferior de la banda cambiaria.

Actualmente, la Asamblea Legislativa debate un proyecto de ley que pretende dotar al Banco Central y al Gobierno de armas para desestimular el ingreso de capital extranjero. Entre las acciones está la capacidad de aumentar hasta en 30 puntos porcentuales el impuesto sobre los rendimientos de inversiones realizadas por personas no domiciliadas en Costa Rica.

"Sabemos que los controles a los capitales deben ser transitorios y que funcionan mejor cuando las economías realizan las reformas estructurales necesarias", afirmó el subdirector del Fondo.

Si hubo llamados de atención, o  exortaciones a la flexibilización cambiaria y la reforma tributaria, eso quedó detrás de las paredes del Banco Central y Casa Presidencial. Frente a los reflectores, las palabras fueron suaves, las frases de elogio, y los criterios coincidentes.

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