REFORMA FISCAL

Parlamento salvadoreño aprueba nuevos impuestos a empresas y transferencias

 El Salvador tiene dos nuevos impuestos, uno sobre las transferencias financieras incluido en un plan fiscal del Gobierno y otro que grava los activos netos de las empresas, la totalidad de la reforma dotará a la gestión de Salvador Sánchez de unos $1.320 millones. Este país centroamericano registra un déficit fiscal superior al 4,1% del producto interno bruto.


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La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó este jueves dos nuevos impuestos, uno sobre las transferencias financieras incluido en un plan fiscal del Gobierno y otro que grava los activos netos de las empresas, que no era parte de ese paquete, que totalizaba más de $1.320 millones.

El Parlamento, de 84 escaños, aprobó los nuevos impuestos esta madrugada con 44 votos del gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional  (FMLN) y del partido minoritario de derecha Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA) .

Los partidos Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, principal de la oposición) , Democracia Cristiana y Partido de Conciliación Nacional  (PCN) abandonaron la sesión en rechazo a los impuestos.

El jefe de la bancada de ARENA, Donato Vaquerano, argumentó, entre otras cosas, que los tributos no habían sido discutidos previamente en la Comisión de Hacienda del Legislativo y que afectarían a la mayoría de la población salvadoreña.

El FMLN introdujo los proyectos de decreto por la vía de la modificación de la agenda de la plenaria y, ante las protestas de ARENA, tuvo que suspenderse la sesión para entregarles copias a los diputados porque desconocían su contenido.

Uno de los nuevos impuestos establece una tasa del 0,25 % sobre las transacciones financieras superiores a $1.000 hechas mediante cheques, tarjetas o transferencias electrónicas, excepto pagos salariales, remesas familiares, servicios públicos, aportes a fondos de pensiones o cuotas de préstamos, entre otras.

La propuesta original, incluida en el paquete fiscal enviado a la Asamblea el 15 de mayo pasado por el entonces presidente salvadoreño, Mauricio Funes, establecía que se aplicaría dicho impuesto a operaciones superiores a $750.

El otro tributo aprobado establece un pago mínimo del impuesto sobre la renta del 1 % sobre los activos netos de empresas que tienen más de $150.000 de ventas al año.

Este impuesto no estaba contemplado en el paquete fiscal enviado por Funes, que también incluía una tasa sobre los bienes inmuebles suntuarios, como casas de playa o de lujo, pero que por ahora no fue discutida por la Asamblea Legislativa.

También se aprobaron hoy unas reformas del Código Tributario que introducen mecanismos de transparencia en el pago de impuestos, uno de ellos publicar nombres de evasores fiscales, algo prohibido por una antigua disposición.

Según la propuesta original, con los nuevos impuestos y reformas tributarias el Gobierno pretendía obtener unos $170 millones, pero el Ejecutivo no precisa si esa meta se modifica dado que se cambió el paquete a última hora.

El grueso de la propuesta lo constituían dos emisiones de bonos, que se aprobaron el 12 de junio pasado, por un total de $1.156,2 millones, para totalizar más de $1.320 millones.

Una emisión de bonos por $800 millones es para pagar Letras del Tesoro de la República de El Salvador y la otra, por 356,2 millones, para cubrir unos bonos que emitió el Gobierno de Elías Antonio Saca hace cinco años.

El entonces Gobierno saliente envió el plan fiscal con el propósito de que la nueva Administración, que asumió el 1 de junio, equilibrara las finanzas públicas, pero desde un principio chocó con el rechazo en el Parlamento y de los gremios empresariales.

Funes dejó un crecimiento económico del 1,9 %, un déficit fiscal superior al 4,2 % y una deuda pública equivalente al 56,2 % del producto interior bruto registrados en 2013, según datos oficiales.

Los nuevos impuestos y la reforma del Código Tributario entrarán en vigor ocho días después de su publicación en el Diario Oficial, una vez que sean sancionados por el presidente Salvador Sánchez Cerén.

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