Hay apetito por la nueva emisión

Mercado internacional  espera con ansias bonos de Costa Rica luego de ocho años de ausencia


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Costa Rica vuelve a pisar Wall Street luego de ocho años de ausencia, y lo hace con una oferta que, sin haberse puesto sobre la mesa, ya despertó el apetito del mercado internacional.

La nueva emisión de deuda externa de Costa Rica, que se prevé rondará unos $750 millones, será bien recibida, aunque eso solo se pueda asegurar en el mismo momento en que salga al mercado.

Antes se activará un proceso acelerado pero cuidadoso que terminará con el sonido campanilla de apertura de una sesión, un día cualquiera, dentro de dos meses.

Para entonces, se sabrá la tasa que los inversionistas globales estarán dispuestos a aceptar por la deuda costarricense. Algunos analistas piensan que rondará el 5%. .

De momento, hay demanda. El viceministro de Inversión y Crédito Público del Ministerio de Hacienda, Juan Carlos Pacheco, asegura que cerca de 10 grandes bancos de inversión han mostrado insistente interés en estructurar la próxima emisión de deuda.

¿Cuáles? ¿Goldman Sachs, JP Morgan, Morgan Stanley, Citigroup, Bank of America, UBS, Barclays y Deutsche Bank? Sí, según el viceministro, todos los reconocidos bancos de inversión en Estados Unidos, Europa y Asia han llamado.

Ellos quieren ofrecer a Costa Rica a sus clientes y las razones no son difíciles de comprender. El país ofrece un buen rendimiento a un riesgo moderado.

Hoy, el bono de deuda externa costarricense al 2020 (Bd20) rinde un 4,7%, mientras que un bono del Tesoro apenas ofrece 1,5%.

Además, tendrá un precio accesible (las nuevas emisiones se colocan a precio relativo de 100), mientras que hoy el Bd20, emitido en el 2000, tiene un precio más elevado, 134.

Costa Rica es un país pequeño de larga tradición de estabilidad política y económica, con holgada atracción de inversión extranjera y con poca deuda externa, que, además, tiene grado de inversión por parte de Moody’s, características suficientes para levantar miradas.

Empero, hay otros factores: en el mercado sobra liquidez, un tema que ayuda a la colocación de cualquier instrumento, y el riesgo sistémico aún está más relacionado con las economías desarrolladas.

Los flujos de inversión se mueven más a las economías latinoamericanas, según lo menciona el análisis de perspectivas globales que realiza BBVA Research y que se publicó a inicios de agosto.

Ese criterio supondría que activos de deuda emergente pueden ser consideradas, incluso, un refugio, aunque la teoría lo niegue.

Cuidados

El ambiente es bueno para la emisión, pero no exime de la tarea de dar una atención cuidadosa al proceso.

A criterio de la exviceministra de Hacienda, Edna Camacho, el Gobierno se debe esforzar por presentar un panorama positivo sobre las perspectivas futuras del país, dado que los inversionistas que comprarán los bonos estarán interesados en valorar la capacidad de pago.

También se debe levantar una alta demanda, porque eso incidirá en la tasa de interés que se pague. “En el pasado se logró tener demanda muy por encima del monto de la colocación y eso permitió colocar los bonos a tasas de interés muy favorables”, recuerda Camacho.

Ella también recomienda un plazo lo más largo posible, sin embargo, la emisión no podrá exceder los 30 años, el plazo máximo establecido en la ley que autorizó la colocación aprobada por la Asamblea Legislativa.

Sobra dinero

“Hay un océano de efectivo en los mercados”, comenta Douglas Montero, gerente de mercados internacionales del puesto de bolsa Mercado de Valores, al recordar que el pasado 24 de agosto el banco BBVA Continental de Perú colocó deuda por $500 millones y recibió una demanda por $7.500 millones.

El ejemplo clarifica la necesidad de opciones atractivas de inversión en los mercados internacionales y es ese el ambiente que podría recibir a Costa Rica en su próxima emisión.

También hay demanda local. Los grandes inversionistas institucionales, como los fondos de pensiones, están interesados.

Alejandro Solórzano, gerente general de Vida Plena, explica que esta emisión se espera como una opción más de diversificación de los portafolios.

Toda demanda aumentará las posibilidades de que a Hacienda le resulte más barata la deuda, por eso el viceministro asegura que no hay interés en restringir la emisión a los compradores locales. ”.

De vuelta

La primera emisión de deuda externa de Costa Rica se realizó en 1999, durante la administración de Miguel Ángel Rodríguez.

La historia se repitió cada año y hasta el 2004 para un total emitido de $1.550 millones.

Después de ocho años, el país vuelve con el permiso de emitir hasta $4.000 millones, a un máximo de $1.000 por año, un monto que vuelve a poner al país a la vista de inversionistas globales.

Con bonos frescos en el extranjero, de nuevo se podrá dimensionar en el mercado local el precio y tasa de la deuda externa nacional.

Hoy, en el Ministerio de Hacienda se estima que un 50% de la emisión de $250 millones en bonos de deuda externa Bd20 se encuentran en suelo nacional, por lo que el precio actual de esa emisión se forma casi en su totalidad en el mercado local.

Cuando el país y sus calidades se pongan de nuevo en la balanza internacional las cosas podrían cambiar.

De hecho, los participantes del mercado saben que el rendimiento que logre ofrecer la próxima emisión podría ser menor de lo que actualmente ofrece el país.

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