Pocos proyectos de inversión en el país han impedido un mayor dinamismo de estos departamentos

Por: Sergio Morales Chavarría y César Augusto Brenes Quirós 1 diciembre, 2013
 El fideicomiso de administración del Estadio Nacional lo maneja precisamente la división de banca de inversión del Banco Nacional de Costa Rica. Este tipo de servicio es lo que más impulsa la banca estatal.
El fideicomiso de administración del Estadio Nacional lo maneja precisamente la división de banca de inversión del Banco Nacional de Costa Rica. Este tipo de servicio es lo que más impulsa la banca estatal.

El negocio de la banca de inversión es un reflejo de lo que pasa en el mercado de valores costarricense: apenas camina y tiene un avance mínimo.

Las expectativas para este negocio son buenas, pero algunos de sus participantes admiten que uno de los problemas que enfrenta es la carencia de proyectos realizables.

La banca de inversión es la que se encarga de asesorar a empresas en la búsqueda de financiamiento para proyectos, fusiones o adquisiciones de otras empresas. La estructuración de productos financieros ha sido una labor tradicional para estas empresas en Costa Rica.

La principal deficiencia alegada, en este momento, es la falta de desarrollo y variedad de proyectos de inversión que se gestan por medio de estos departamentos.

La actividad de la banca de inversión se ha centrado en la estructuración de emisiones de deuda y en los proyectos de titularización de obras públicas.

La mayoría de estos últimos están en manos de los bancos del Estado.

Óscar Luis Chaves, director de Aldesa, es uno de quienes considera que las unidades de banca de inversión no han estado tan involucradas en el desarrollo y acompañamiento de nuevos modelos de negocios que sean financiados por capital o por deuda y de diferentes fuentes, es decir, públicas o privadas.

Finanzas Estructuradas es una de las firma privadas que se dedica a la banca de inversión.

Su presidente, Marco Vinicio Garro, reconoció que no es sencillo definir la situación para esta actividad, pues en el país se desarrolló de una manera diferentede como tradicionalmente se le conoce en el resto del mundo.

Localmente, se estableció como una asesoría especializada que da asistencia a las empresas que se encuentran en procesos de unión o adquisición, así como en la búsqueda de recursos. En otros países, los bancos de inversión tienden a tener más actividades e, incluso, realizan inversiones de diferente tipo.

Otra de las opiniones se centra en un problema en la generación de proyectos. La limitación consiste en que se carece de capacidad de generar planes realizables, dijo Jorge Porras Zamora, asesor especializado en titularizaciones.

Para Porras, en el país existen los elementos básicos para que funcione la banca de inversión: hay necesidades, propuestas de proyectos y recursos que se pueden destinar a esas inversiones.

Sin embargo, la mayor deficiencia a su criterio es la falta de capacidad en el planteamiento de los proyectos, pues este paso necesita refinarse. Porras se refirió, específicamente, a que las propuestas se deben presentar con todos los detalles necesarios, como estudios de factibilidad y detalles de la ejecución de las obras.

Agregó que estas deficiencias son, en ocasiones, lo que se trae abajo los proyectos, pues a los potenciales inversionistas no les llega la suficiente información y terminan por retirar sus ofertas.

Una situación diferente

Desde el Banco Nacional de Costa Rica (BNCR) la perspectiva es diferente. El director general de banca de inversión de esta entidad, Mario Jiménez, calificó al segmento como pujante dentro del mercado financiero.

Para él, el negocio también incluye otras actividades con una exposición más discreta, pero productiva, o sea, la elaboración de soluciones financieras que no requieren la emisión de valores por medio de oferta pública.

El BNCR optó por apuntar sus servicios al sector público y, puntualmente, tomó el camino de la conformación de fideicomisos de obra pública. Por otro lado, ha atendido a clientes corporativos para varios negocios sin la necesidad de inscribir y emitir valores, dijo Jiménez.

Entre los proyectos que maneja el BNCR están el fideicomiso para edificios del Ministerio de Educación Pública (MEP), el de gestión de los programas de Fondo Nacional de Telecomunicaciones (Fonatel), la estructuración para una torre del Hospital Nacional de Niños y uno más para el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU).

Expectativas

Existe esperanza para que este negocio crezca. Según Garro, hay potencial y oportunidades disponibles, pero mencionó que como condición antes deben estar presentes la voluntad de las autoridades para propiciar regulaciones más flexibles.

Se debe determinar, agregó, cuáles son las limitaciones u obstáculos que tiene la banca de inversión y sus instrumentos con el fin de eliminarlos y de esa manera agilizar los resultados de estas entidades.

Si el proceso para que la banca de inversión entregue resultados son largos e inciertos, entonces se elevarán los costos para las empresas interesadas y se recurrirán a otras opciones como el financiamiento bancario.

Para Chaves, también hay buenas posibilidades en Costa Rica para la banca de inversión. Su objeción está dirigida a que la cultura del inversionista limita el ámbito de acción y coincidió con que la regulación carece de flexibilidad.

Además, es posible explorar otros campos como la transformación y apertura de empresas familiares hacia el mercado de valores y la creación de nuevos vehículos financieros como fondos de inversión de capital.

Las necesidades de infraestructura pública en el corto y largo plazo dan un futuro claro de que la banca de inversión se necesita y puede surgir, detalló Jiménez, máxime si el Estado no resuelve su situación fiscal, pues de esa manera tiene que hacer uso de formas alternativas para financiar obras.