El Banco Interamericano de Desarrollo destaca al país en temas de acceso financiero

Por: María Fernanda Cisneros 2 octubre, 2016
 El 65% de los costarricenses mayores a los 15 años tienen una cuenta bancaria abierta, pero solo el 24% tiene ahorros. Falta mayor uso del resto de productos y servicios que ofrecen el sistema financiero. La inclusión es incipiente.
El 65% de los costarricenses mayores a los 15 años tienen una cuenta bancaria abierta, pero solo el 24% tiene ahorros. Falta mayor uso del resto de productos y servicios que ofrecen el sistema financiero. La inclusión es incipiente.

En Costa Rica, hay poco más de 5,3 millones de cuentas corrientes y de ahorro, una cifra que refleja altos niveles de bancarización pero que está lejos de evidenciar una mayor inclusión financiera, un tema aún incipiente en el diálogo nacional.

Mientras la bancarización evalúa únicamente la posibilidad o acceso que tiene la población de abrir una cuenta bancaria, la inclusión va mucho más allá: es el acceso pleno a los productos y servicios financieros, así como la calidad de estos.

Todo esto, bajo la sombrilla de un sistema financiero que garantice esquemas de protección al consumidor y promueva la educación financiera para mejorar las capacidades de la población de utilizarlos correctamente.

En este lado de la acera, Costa Rica tiene muchos pendientes.

Como punto de partida, nuestro país carece de una política pública sobre inclusión y educación financiera, algo que en países como Colombia y México ya se materializó.

Este es el principal punto de mejora, ya que a partir de un proyecto país, se pueden integrar diversas estrategias que permitan mapear el nivel de inclusión en la población y acciones para mejorar los indicadores.

Como parte de los grandes pendientes del país, que podrían llegar a abarcar una estrategia de este tipo, estarían aspectos como una infraestructura apropiada para divulgar y respetar los derechos y deberes de los consumidores, según Javier Cascante, superintendente de Entidades Financieras.

Al mismo tiempo, debería incluir el fomento a la educación financiera con una visión de largo plazo, la creación de una base de datos que pueda seguirle el rastro a la inclusión financiera y la promoción de los servicios digitales como medio de pago, entre otros tantos aspectos, añadió Cascante.

Hay también una necesidad de facilitar al sistema financiero la adopción de nuevos modelos de negocio que permitan llevar a toda la población servicios de calidad y que se propicie una regulación equilibrada en pro de la inclusión financiera sostenible, comentó María Isabel, directora ejecutiva de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC).

El acceso al sistema financiero

Entrando en cifras, diversas entidades internacionales han calificado el nivel de avance de la bancarización y la inclusión financiera en América Latina, también incluidas cifras de Costa Rica.

El más reciente es el informe “Inclusión Financiera en América Latina: hechos, obstáculos y problemas de las políticas de bancos centrales”, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), publicado en junio pasado.

La investigación destaca el alto nivel de inclusión financiera (en relación con otros países), lo que no se puede atribuir a la sostenida estabilidad macroeconómica sino a otros factores que están detrás de estos avances.

La calidad de las instituciones financieras forma parte de la explicación.

“Comparemos Chile y Costa Rica, con México y Honduras. Los cuatro países tienen un grado similar de concentración bancaria, pero la calidad de instituciones es mucho mayor en el primer grupo de países que en el último”, cita el texto.

La buena imagen también es explicada por algunos esfuerzos.

Por un lado, la banca, aunque no está en cada cantón del país, sí tiene buen posicionamiento en todas las provincias.

También, el Sistema Nacional de Pagos Electrónicos (Sinpe), llegó para fomentar la seguridad y un menor uso del efectivo. A su lado, han surgido novedades como Sinpe Móvil y la apertura de las Cuentas de Expediente Simplificadas (CES).

Sin duda, la buena percepción se enaltece por la cantidad de ahorrantes y de personas con una cuenta bancaria.

Según el informe, solo en tres países de América Latina (Brasil, Chile y Costa Rica), más de la mitad de la población adulta tiene una cuenta bancaria.

El análisis del BID utiliza datos del Global Findex, del Banco Mundial y la base de datos más amplia en la medición de la población que utiliza servicios financieros, a lo largo del tiempo y en distintos países.

Las cifras muestran que el 65% de la población costarricense, mayor de 15 años, tiene una cuenta. Sin embargo, solo el 24% tiene ahorros formales y el 13% tiene préstamos.

Al detallar el registro de cuentas corrientes y de ahorro que lleva la Sugef, ambos sumaban 5.352.219 a agosto pasado, un 10,5% más un año atrás.

Hace 12 meses, el crecimiento fue de 6,4%.

Si se observa el crecimiento en tarjetas de débito, por ejemplo, a julio del presente año, el registro del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) contabilizaba 5.437.043 plásticos titulares, 18,7% más que en 2010.

Una cuenta corriente o de ahorro sin duda puede ser el trampolín de una persona hacia la inclusión financiera, pero es apenas el inicio del camino al mundo de la banca.

Efectivamente, muchas personas tienen una cuenta bancaria, pero no hacen uso de otros productos o servicios que ofrece el sistema financiero. Por ejemplo, algunas personas abren una cuenta para recibir el salario, pero retiran el dinero en un cajero y pagan en efectivo.

Avance en cuentas bancarias

Cantidad de acreedores por tipo de cuenta, a agosto de cada año.

Cuentas de ahorro

Cuentas corrientes

2014

2015

2016

2014

2015

2016

Bancos comerciales del Estado

2.669.607

2.783.415

3.025.840

233.704

234.176

266.897

Bancos creados leyes especiales

471.264

542.497

632.260

5.678

5.683

6.158

Bancos privados

625.668

705.709

795.384

157.335

162.482

195.536

Cooperativas

391.352

410.612

430.144

Total

4.157.891

4.442.233

4.883.628

396.717

402.341

468.591