Entidad compró unos ¢140.000 millones entre noviembre de 2015 y el arranque de diciembre de 2016

Por: María Fernanda Cisneros 25 diciembre, 2016
TPM subió por segunda vez durante el mes de abril.
TPM subió por segunda vez durante el mes de abril.

El Banco Central de Costa Rica (BCCR) logró imprimirle liquidez a algunos de sus instrumentos con la utilización de un método que anunció hace poco más de un año: la compra de sus propios títulos valores estandarizados, en el mercado secundario.

La autoridad monetaria acumuló un total de ¢147.902 millones en esa gestión, al corte del 7 de diciembre de este 2016.

Además, ha comprado títulos de unas 29 series, pero fueron 10 series las que capturaron el 81% del valor transado.

Participación en el mercado secundario
Participación en el mercado secundario

“Las operaciones de mercado secundario han favorecido la liquidez de las emisiones del BCCR y han contribuido a fortalecer el mecanismo de trasmisión de tasas de interés en la economía”, afirmó Eduardo Prado, gerente del Central.

Para él, ese es el principal beneficio de la participación de la entidad, al mismo tiempo que fue lo que los impulsó a ingresar a ese mercado.

Los participantes de la industria comparten esa percepción. Coinciden en que el Central ha logrado sus objetivos de liquidez en el mercado.

Además, plantean a discusión la posibilidad de que el BCCR también pueda adquirir valores emitidos por el Ministerio de Hacienda, de modo que esto pueda generar un mayor volumen transado en el secundario.

Por ahora, los beneficios generados son razón suficiente para pensar que es previsible que continúen efectuando este tipo de operaciones durante el año que se aproxima, explicó Prado.

Lo anterior, considerando que el Central tiene un tope de inversión en títulos propios.

El límite que no debe sobrepasar en la compra de títulos propios en el secundario equivale al 6,5% del saldo de la base monetaria, a final del año anterior. Actualmente son ¢151.586 millones.

Este monto se estableció luego de aplicar una variación en el tercer mes de 2016, ya que originalmente se posicionó en ¢150.000 millones y ahora depende del grueso de la base monetaria.

La aplicación de este método no es novedad. En los mercados internacionales, este tipo de medidas es común y ha sido utilizada por muchos bancos centrales a lo largo del mundo, según había dado a conocer el BCCR cuando anunció que se habilitaría la compra de sus propios títulos.

Medida surte efecto

A mediados de octubre de 2015, la junta directiva del BCCR acordó modificar las políticas generales para la administración de pasivos, de modo que se autorizara la participación de esta entidad en el mercado secundario organizado, mediante la compra de emisiones estandarizas emitidas por sí misma.

En ese momento, la junta valoró que esas operaciones dotarían al Central de mecanismos adicionales en pro de la política monetaria en el control de la inflación.

“Específicamente, podría facilitar la gestión del perfil de la deuda del Banco, posibilitar la reducción en la concentración de vencimientos, favorecer la liquidez de las emisiones del Banco Central y fortalecer el mecanismo de trasmisión de tasas de interés en la economía”, indicó la autoridad monetaria.

Así, arrancó la utilización de esta medida el 18 de noviembre de 2015 y desde ahí ha mantenido bastante actividad.

En 2015, el valor transado fue de ¢43.783 millones, con un valor facial de ¢39.709 millones.

Durante el 2016, la autoridad monetaria aumentó la cifra –al tratarse de un periodo más amplio– alcanzando un monto transado de ¢104.119 millones (¢97.864 millones en valor facial).

La serie más transada es la BCFIJA201119 (¢20.799 millones) y a esta le sigue la BCCERO110117 (¢20.165 millones).

Al retomar el objetivo inicial con el que se abrió la posibilidad de que el Central comprara sus propios títulos estandarizados en el mercado secundario, la industria coincide con que los resultados han sido positivos y el mecanismo está surtiendo el efecto deseado.

El primero era generar una mayor liquidez y se ha logrado.

Para un mercado secundario que ha enfrentado dificultades como la aplicación de Tesoro Directo, por parte de Hacienda, es positivo contar con un comprador activo dispuesto a pagar en momentos de iliquidez. Esto da oxígeno en momentos de escasez de compradores.

Al mismo tiempo, se logra reacomodar la deuda de modo tal que se reduzcan las necesidades de corto plazo, dijo Johnny Mora, gestor de portafolios de Acobo Puesto de Bolsa.

Las series compradas por el Central obtuvieron más liquidez, además de una formación de precio de acuerdo a sus necesidades.

“El que los particpantes en el mercado conozcan que el BCCR puede adquirir sus propios instrumentos genera una deseabilidad relativa sobre estos instrumentos porque podrían tener una liquidez potencial mayor que, por ejemplo, los del Ministerio de Hacienda, que no están incorporados aún en ese programa”, dijo Mario Vásquez, director de Tesorería de Scotiabank.

Es claro que este fin está en la estrategia del BCCR también por otros frentes.

Recientemente, se reactivaron las subastas de inyección de liquidez dentro del Mercado Integrado de Liquidez, mecanismo que no se utilizaba desde setiembre del 2014. Mediante la puesta en marcha de este proceso, “se puede también observar que el BCCR está utilizando el instrumental disponible para proveer la liquidez que considera apropiada”, añadió Vásquez.

Por el lado del efecto en la trasmisión de las tasas de interés, la valoración es un tanto distinta. Se destaca la necesidad de mejorar la competencia en el mercado financiero para que el efecto de la reducción de tasas sea más efectivo, como es el caso de la Tasa de Política Monetaria (TPM).