Buen resultado de 2013 y cambio en presiones cambiarias abren espacio para reducir el rango meta

Por: Eugenia Soto Morales 2 febrero, 2014
 El aumento en los precios al consumidor no debería sobrepasar el 5% según las estimaciones del Banco Central de Costa Rica en su Programa Macroeconómico, que está apuntando a una meta del 4% en promedio.
El aumento en los precios al consumidor no debería sobrepasar el 5% según las estimaciones del Banco Central de Costa Rica en su Programa Macroeconómico, que está apuntando a una meta del 4% en promedio.

Al observar los indicadores sobre el tablero de la economía nacional, Rodrigo Bolaños y la junta directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) estimaron que las fichas están acomodadas para reducir el rango meta de inflación entre 3% y 5% para el 2014.

La decisión, sobre la cual se especulaba desde diciembre, se oficializó el viernes 31 de enero, cuando Bolaños dio a conocer su último Programa Macroeconómico como presidente de la autoridad monetaria.

El recorte llega a modificar un rango meta que se mantenía invariable desde 2009 (entre 4% y 6%).

“Le permite al país irse acercando a la meta de más largo plazo de tener una inflación similar a las de sus socios comerciales, que en estos tiempos se estima en un 3%”, aseguró Bolaños.

Sin embargo, lograr ese objetivo requerirá de que la entidad logre mover ágilmente sus fichas durante los próximos 12 meses y que algunos riesgos sean minimizados o no aparezcan del todo.

Viento a favor

El principal factor a favor del Banco Central en su apuesta por mantener la inflación dentro del nuevo rango meta es el buen resultado obtenido en el 2013.

El año pasado cerró con la menor variación en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de los últimos 40 años (3,68%).

La parte más importante de este incremento se presentó en los primeros meses del año pasado debido a los ajustes en los precios de bienes regulados por el Estado. Pero, después de febrero, las variaciones mensuales del IPC se mantuvieron por debajo del 1%.

La proyección de la autoridad monetaria es que la inflación durante los primeros tres meses de este año ronde el 3% y luego tienda a acercarse a la meta del 4%.

“Con la inflación baja del año pasado hay una razón importante para tratar de reducir la de este año. Me parece razonable ir a un 4%”, estimó Eduardo Lizano, expresidente del Banco Central.

El comportamiento esperado del mercado cambiario es otra ficha jugando a favor del Central.

El año pasado, el bajo nivel del tipo de cambio obligó al BCCR a adquirir más de $900 millones para defender el piso de la banda cambiaria.

Con la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de reducir sus inyecciones de liquidez en la economía estadounidense, las presiones sobre el tipo de cambio se revertirán este año, y el colón tendería a devaluarse.

Desde el punto de vista monetario, la presión al alza en las tasas de interés también podrían ayudar al control de la liquidez por parte del Central. Banqueros como Mario Rivera, gerente del Banco de Costa Rica (BCR), esperan que las tasas pasivas experimenten un ajuste de entre 100 y 200 puntos base este año.

El Programa Macroeconómico 2014-2015 prevé que los agregados monetarios y crediticios crezcan a una velocidad menor que la experimentada durante el año pasado.

Así, el crédito al sector privado pasaría de crecer un 12,3% en el 2013, a 11,1% este año.

El contexto externo también se alineó con el plan del BCCR.

“En el 2014 nadie prevé presiones inflacionarias externas, más bien hay preocupación por la posibilidad de deflación en economías como las europeas. Los precios de las materias primas están estables y eso también contribuye”, comentó José Luis Arce, economista de Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa).

Riesgos

Aunque hay fichas bien posicionadas pero un movimiento imprevisto podría complicarle el panorama al Banco Central.

Una devaluación más alta de las prevista impactaría las compras de los importadores, quienes podrían trasladar parte del ajuste a los consumidores.

No obstante, Bolaños aseguró que ese efecto de traslación a los precios ya no es tan directo ni tan fuerte como lo era bajo el sistema de minidevaluaciones que rigió anteriormente en el país.

Los precios regulados podrían ser otra fuente de preocupación en caso de que las tarifas de servicios públicos repitan la escalada de principios del año pasado, una posibilidad que parece lejana en las estimaciones del Banco Central de que la inflación entre enero y marzo será del 3%.

Asimismo, la aceleración esperada en la actividad económica no alcanzaría para estimular con fuerza la demanda interna.

Tal vez la principal amenaza a la meta de reducir la inflación a más largo plazo es el creciente déficit en las finanzas del Gobierno.

Las estimaciones del Central apuntan a que este faltante en el 2014 sea de un monto equivalente al 6% de la producción local; esto si no se toman medidas para controlar su crecimiento.

La presión que el déficit ejerce sobre las tasas de interés no representa una amenaza inmediata para el cumplimiento de la meta, explicó Arce, debido a que el peso de los costos financieros dentro del IPC es pequeño. Sin embargo, a largo plazo, el panorama puede complicarse.

“Atacar el déficit fiscal es fundamental para la sostenibilidad de la meta de inflación no durante estos dos años, sino a mediano y largo plazo. Cumplir el nuevo rango es difícil si no se corrige esta situación”, advirtió Bolaños.