Proyecto quiere modernizar el anticuado entramado industrial de China, especialmente en el sobredimensionado sector público, potenciar la innovación y diseñar políticas de distribución de mano de obra, tecnología y capital

Por:  16 marzo, 2016
Los grandes líderes chinos aplauden durante la clausura de la Asamblea Popular Nacional, este 16 de marzo, entre ellos, el presidente, Xi Jinping, y el primer ministro, Li Keqiang, ambos en el centro.
Los grandes líderes chinos aplauden durante la clausura de la Asamblea Popular Nacional, este 16 de marzo, entre ellos, el presidente, Xi Jinping, y el primer ministro, Li Keqiang, ambos en el centro.

Pekín. El Legislativo chino aprobó este miércoles 16 de marzo un nuevo plan quinquenal que establece como objetivo prioritario crecer un 6,5% anual entre 2016 y 2020, al tiempo que el primer ministro, Li Keqiang, envió un mensaje esperanzador sobre la economía del país.

En su única rueda de prensa del año en China, tras la clausura del pleno de la Asamblea Nacional Popular (Legislativo), Li también aseguró que el gigante asiático mantendrá sus relaciones actuales con Estados Unidos sin importar quién entre en la Casa Blanca, aunque advirtió de que "no titubeará" al defender su soberanía.

El Parlamento chino dio el visto bueno al documento que fija las líneas de actuación del Gobierno en el quinquenio 2016-2020, un plan que tiene como meta un crecimiento mínimo del 6,5% anual con vistas a doblar en 2020 el producto interior bruto (PIB) y la renta per cápita que el país tenía en 2010.

Para este año, Pekín se ha propuesto un crecimiento del PIB de entre un 6,5 y un 7%, un objetivo que el primer ministro chino consideró "imposible" que se incumpla.

"Hay tanto dificultades como esperanzas para la economía de China, pero, dadas las tendencias subyacentes y los fundamentos, hay más esperanzas que dificultades", subrayó Li.

El dirigente chino citó entre las amenazas que se ciernen sobre estas metas la "debilidad" del crecimiento económico global y los "problemas profundamente arraigados" en el país que se han agudizado con el tiempo.

Sobre estos riesgos estructurales incide el plan quinquenal, que busca modernizar el anticuado entramado industrial de China, especialmente en el sobredimensionado sector público, mientras reserva un lugar central a la innovación y diseña políticas de distribución de mano de obra, tecnología y capital para potenciarla.

"En algunos sectores, hay un problema serio de exceso de capacidad (...). Hemos escogido el sector del carbón y el acero para empezar con nuestros esfuerzos para reducir el exceso de capacidad y evitaremos un número masivo de despedidos", explicó Li.

Con estas palabras, el primer ministro intentó tranquilizar a la sociedad china que, en un gesto poco habitual en el país, ya ha salido a las calles a exigir compensaciones por los cierres de fábricas.

El primer ministro confió en que esta reforma libere el potencial de crecimiento de la economía china y en que los empleos perdidos en la reestructuración industrial (1,8 millones en los sectores siderúrgico y del carbón, según el Gobierno) serán absorbidos por los sectores emergentes.

En este sentido, el plan quinquenal incluye objetivos como el de crear 50 millones de empleos urbanos y conseguir que un 60% de la población china viva en ciudades.

Li también minimizó los riesgos procedentes de los mercados financieros y aseguró que el Gobierno redactará regulaciones más efectivas para mitigar la volatilidad.

"Aún estamos en una buena posición para desactivar los riesgos financieros", zanjó Li.

En otros temas como la lucha contra la contaminación, el plan quinquenal aprueba un límite al consumo de energía anual para el periodo 2016-2020, en su búsqueda por reducir la dependencia del carbón.

Así, el país mantendrá el consumo de energía por debajo de 5.000 millones de toneladas de carbón estándar anuales en ese periodo, 700 millones menos que lo consumido en 2015, según el borrador del plan hecho público en la apertura del plenario.

En su rueda de prensa, Li afirmó que China "no titubeará en su determinación de defender su soberanía e integridad territorial", en plenas tensiones entre Pekín con Estados Unidos y algunos de sus vecinos por el de Marzo de China Meridional, a pesar de reiterar su compromiso con "su camino de desarrollo pacífico".

"Ambas cosas no están en conflicto", dijo el primer ministro chino, quien también instó a los países vecinos y a EE. UU. a esforzarse para "mantener la estabilidad regional y la armonía" en la región.

Li manifestó también que, a su juicio, EE. UU. "nunca ha dejado la región".

Mientras Estados Unidos está inmerso en las elecciones primarias para las presidenciales de noviembre, el dirigente chino predijo que "no importa quién entre en la Casa Blanca, la tendencia actual (de las relaciones con EE. UU.) no cambiará".