Los riesgos que atentan con la estabilidad financiera han aumentado y la deuda pública crece sin pausa

Por: María Fernanda Cisneros 13 abril, 2016
Según el FMI, la turbulencia experimentada a inicio de año debe ser un recordatorio de que la situación económica no está dando espacio para una pausa en el manejo de las finanzas.
Según el FMI, la turbulencia experimentada a inicio de año debe ser un recordatorio de que la situación económica no está dando espacio para una pausa en el manejo de las finanzas.

Washington. Los riesgos que atentan contra la estabilidad financiera global han aumentado y en medio de un entorno convulso, las políticas fiscales de los distintos países deben atender rápidamente la situación en pro del crecimiento económico y la reducción las vulnerabilidades.

Este fue el enfoque de los reportes de estabilidad financiera y fiscal presentados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) la mañana de este miércoles 13 de abril.

De primera entrada, el Reporte de Estabilidad Financiera Global apunta a que los riesgos aumentaron pero algunos factores como el mercado accionario y los precios del petróleo muestran mejores señales que las observads hace seis meses, cuando el FMI y el Banco Mundial realizaron la reunión anual de sus juntas de gobernadores.

Por otro lado, el Monitor Fiscal destaca la necesidad de apostar por los cambios estructurales para tratar una creciente deuda pública, que arrastra un legado de la crisis económica mundial. Además, al cierre de este año, ese débito se ubicaría, en el caso de los mercados emergentes, en niveles superiores a los vistos al arranque de la crisis financiera mundial.

Entrando en detalle al reporte de estabilidad financiera, la lista de los tres principales riesgos que destaca el FMI es encabezada por una mirada más débil e incierta en el crecimiento macroeconómico y en el desarrollo.

Como segundo punto, está la caída del precio de las materias primas y la preocupación por China que, en conjunto, presionan los mercados emergentes y los mercados crediticios de economías avanzadas.

Por último, se encuentra la preocupación sobre la capacidad que tienen las políticas monetarias "sobrecargadas", para compensar el impacto de los mayores riesgos económicos y políticos.

Al inicio del 2016, las reacciones a este panorama no fueron las mejores. De hecho, las acciones cayeron, la volatilidad aumentó, la alerta de la recesión en economías avanzadas subió de tono, y los precios de las acciones bancarias sucumbieron a la presión.

A mediados del cuarto mes del año, el ambiente financiero pareciera estar más claro, pero el futuro continúa siendo incierto.

Las acciones de los mercados accionarios recuperaron mucho de sus pérdidas y los precios del petróleo percibieron una ligera recupera, mientras la volatilidad sigue estando presente.

Aunado a esto, el Banco Central Europeo intensifó las acciones políticas, al mismo tiempo que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos asumió una posición de cautela respecto al alza de los tipos de interés, hechos con los que el FMI está de acuerdo.

En la misma línea, China endureció los esfuerzos para fortalecer su marco de políticas, para así agudizar el crecimiento y estabilizar el tipo de cambio.

Según José Viñals, consejero financiero del FMI, aún con estos esfuerzos, se necesita hacer más para asegurar la estabilidad financiero global.

De lo contrario, el mundo podría percibir una contracción del 4% en los próximos cinco años, lo que sería equivalente a renunciar a un año de crecimiento global en ese periodo, de acuerdo a estimaciones del FMI.

Las condiciones financieras que predominarían en un panorama así serían más restrictivas, con un aumento de cargas de la deuda y crecimiento débil.

Los pendientes recaen en que el legado de la crisis económica no se ha abordado, y la turbulencia experimentada a inicio de año debe ser un recordatorio de este trabajo sin pausa, comentó Viñals.

Hacer frente a los desafíos, permitiría expandir la producción mundian hasta en 1,7% en los próximos cinco años, asegurando un año adicional de crecimiento.

El reto de los mercados avanzados está directamente ligado a los bancos, que deben jugar un rol de financiamiento, ya que en medio de un crecimiento mundial débil e incierto, percibirán presiones.

La estimación del FMI dicta que el 15% de los bancos del mundo enfrentan importantes retos de modelo de negocio.

En esa línea, Centroamérica no está exento a estos riesgos en sus entidades bancarias.

"La región centroamericana está expuesta a los mismos riesgos internacionales que otras regiones, además de tener ciertas vulenaribilidades internas y, por tanto, la recomendación es seguir robusteciendo los fundamentos macroeconómicos internos, proceder a políticas fiscales prudentes, mantener la inflación bajo control (ni muy alta, ni muy baja) y al mismo tiempo reforzar la solvencia de los sistema bancarios", comentó Viñals.

Entre tanto, en los mercados emergentes, el reto continúa siendo seguirle el trazo a las materias primas, que se conjugan con un crecimiento económico débil, condiciones crediticias ajustadas, y flujos volátiles de capitales.

De estas naciones, China es la más importante, y se encuentra en transición hacia un crecimiento más bajo pero balanceado.

Situación fiscal se agudiza

Al afinar el lápiz en la revisión del informe fiscal, destaca que la deuda pública está creciendo como parte del Producto Interno Bruto (PIB) en todo el mundo, y el déficit aumentó en el 2015 en la mayoría de países.

Desde abril del año pasado –cuando se presentaron las perspectivas económicas en la reunión anual del FMI con el Banco Mundial–, la situación fiscal ha empeorado.

Muchos países han revisado al alza los coeficientes de deuda pública, aún más en los mercados emergentes y de ingreso medio, donde el déficit fiscal para el periodo 2015-2016 alcanzaría cifras superiores a las observadas a principios de la crisis financiera mundial.

Las naciones más castigadas serán las exportadoras de materias primas.

Las economías avanzadas, que cuentan con una deuda pública que supera el 100% del PIB, en promedio, son vulnerables a la baja inflación y el crecimiento débil.

Las débiles perspectivas de crecimiento, aumentan la probabilidad de que se materialicen pasivos contingentes.

Por el lado del ingreso, dos tercios de los países del mundo tuvieron una relación ingreso fiscal-PIB más baja entre 2014 y 2016.

En los países de bajo ingreso, la capacidad tributaria mínima es de 15% (ingreso vs PIB).

Esa recaudación mínima está establecida en función de contrubuir al desarrollo y crecimiento, explicó Victor Gaspar, director del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI.

Las tasas de referencia se ubican cerca de cero en muchas economías avanzadas, por lo que la política fiscal debería estar preparada para apuntalar la demanda y dar impulso a la política monetaria cuando sea necesario y haya margen de maniobra, explica el informe fiscal del FMI.

En economías emergentes los desafíos están en línea son la creación de espacio presupuestario para responder a un aumento de la demanda de servicios públicos, mejorar la prestación de servicios de salud y educación, así como desarrollar infraestructura.

La productividad pasó a ocupar el primer lugar en la agenda de la política fiscal, por lo que promover la investigación y desarrollo, transferencia tecnológicas e iniciativa empresarial son los mensajes clave del FMI.