Control a capitales con flanco abierto

Brecha entre ingresos y gastos del Gobierno limita accionar en guerra contra capital especulativo

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En su guerra contra el ingreso de capital especulativo, el Gobierno se prepara para blindar la economía con controles como encajes e impuestos, pero se le escapó el enemigo que tiene adentro: el déficit fiscal.

Lo anterior significa que el abanico de opciones que quedan en la gaveta es bastante limitado.

El ingreso de dinero buscando sacar provecho del diferencial de tasas de interés, que ronda los ocho puntos porcentuales, obligó al Banco Central (BCCR) a destinar $1.500 millones a defender el límite inferior de la banda cambiaria entre el 2012 y lo que va de este año.

Las alarmas repicaron con fuerza el 5 de diciembre del año pasado cuando más de $138 millones se tranzaron en el mercado mayorista Monex.

Casi un mes después, el vicepresidente Luis Liberman delineó la estrategia basada en recargar los impuestos que pagan los rendimientos que pretenden estos capitales, crear encajes, y disminuir las tasas.

Entre los puntos débiles está la ausencia de medidas para reducir la brecha entre los ingresos y gastos del Gobierno Central. Este déficit le pone un piso a las tasas y conspira contra los esfuerzos de la misma administración.

Cría cuervos

El déficit fiscal alcanzó los ¢1.003.098 durante 2012, esto representa un 4,4% del PIB.

La historia se repetirá este año, pues el Ministerio de Hacienda proyecta que el déficit crezca ligeramente hasta el 4,9% del PIB.

Este incremento estará espoleado por los gastos totales que aumentarán casi en un punto porcentual. Los ingresos también crecerán (0,3 puntos) pero no lo suficiente para poner en azul las finanzas públicas.

La necesidad de financiamiento del Gobierno le pone un límite a la capacidad del Ministerio de Hacienda de disminuir su demanda de dinero en el mercado interno.

Después de varios descensos, la Tasa Básica Pasiva (TBP) se ubicó la semana pasada en 8,90%, todavía siete puntos porcentuales por encima de los rendimientos en el mercado estadounidense.

“La necesidad de financiamiento está ahí. Sin embargo, creemos que podemos bajar las tasas lo suficiente para desincentivar a esos inversionistas. Nadie invierte en Costa Rica por ganarse dos puntos en diferencial de tasas”, estimó Édgar Ayales, ministro de Hacienda.

Esa seguridad dista de ser generalizada. Por el momento, ni las autoridades de gobierno ni economistas logran proyectar el efecto que podrían tener las acciones de Hacienda y la directriz dirigida a los bancos del Estado. Tampoco hay un número cabalístico que ahuyente a los capitales no deseados.

“Debemos estar preparados por si estas medidas no surten todo el efecto que deseamos”, advirtió Eduardo Lizano, expresidente del BCCR.

¿Qué queda por hacer?

El abanico de opciones para controlar el ingreso de capitales a los que podría echar mano el Gobierno está compuesto fundamentalmente por creación de más impuestos y encajes pero con objetivos más específicos.

Entre estos están los impuestos a las transferencias de fondos y los encajes al endeudamiento en el exterior de los bancos sugirió Jorge Madrigal, exdirector de la División Económica del Banco Central.

También se pueden limitar las transacciones en moneda extranjera o requerir el registro de los capitales entrantes.

Brasil, por su parte, implementó varios impuestos en su larga “guerra de monedas”.

A Uruguay le bastaron unos meses y aplicar un encaje al 40% de los nuevos fondos de inversores no residentes en el país destinados a la compra de títulos del Banco Central.

La historia de la guerra de Costa Rica versus el capital especulativo está por escribirse.

Reserva

Estos son controles a los que el Gobierno podría recurrir.

1.  Acción en las bandas: lntroducir variabilidad en las bandas cambiarias a partir de un piso mínimo de ¢500 por dólar.

2.  Instrumentos en la mira: Establecer un encaje a los fideicomisos y otros medios de inversión financiera .

3.  Tobin: Establecer un impuesto específico a las remesas enviadas al exterior.

4.  Transferencias: Imponer tarigas a las transferencias de fondos.

5.  Fondeo foráneo: Crear un encaje al endeudamiento en el exterior de los bancos locales.

6.  Visto bueno: Establercer permisos o licencias a las transacciones en moneda extranjera.

7.  Registro: Obligar al registro de los ingresos de capital superiores a un piso establecido.

Fuente Consultas y propuestas Uccaep.

Ganadores y perdedores

Los ahorrantes locales resentirán el descenso en los intereses.

-Directriz a la banca pública e instituciones públicas:  Disminuir la tasas de interés. Además, afectará los ingresos de instituciones como el Instituto Nacional de Seguros y la CCSS que recibirán menos por sus depósitos. La banca estatal se ve beneficada pues capta fondos a menor precio.

-Menor presión de Hacienda sobre la tasa de interés Disminuir tasas de interés: El gran ganador es Hacienda porque reduce el costo de su financiamiento, y los perdedores serían los inversionistas que recibirían menos réditos y los motivaría a consumir más.

-Encaje e impuesto: Desincentivar la llegada de capital que desestabilice la economía. El riesgo es que los parámetros sean difusos y terminen ahuyentando dinero que la economía sí requiere.

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