La cartera de préstamos en cobro judicial creció 12,9% el año pasado en todo el sistema financiero

Por: María Fernanda Cisneros 27 marzo, 2016

Los préstamos más deteriorados crecieron con más velocidad en las mutuales y las financieras, durante el 2015 en relación con el año anterior.

Estas deudas son aquellas que luego de amplios periodos de atraso deben hacer fila en los juzgados por impago, es decir, llegan a cobro judicial.

El crecimiento de estas cuentas ha mostrado resultados variados en los últimos cuatro años, pero aumentaron más en las financieras y las cooperativas, con excepción del año pasado, cuando subieron con más fuerza en las mutuales.

Al otro lado de la acera, están los bancos del Estado, que acaparan la mayor porción absoluta de estos créditos, pero presentan menor movimiento cada año.

Una deuda llega a esta etapa cuando la entidad agotó todas las vías administrativas posibles para cobrarle al cliente. Es el escenario menos buscado por la industria.

En 2015, la cartera crediticia que llegó a la vía judicial creció un 12,9% en el Sistema Financiero Nacional (SFN), tras alcanzar los ¢212.355 millones, de acuerdo con cifras de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).

El dinamismo de esta cuenta no ha seguido una tendencia específica en los últimos cuatro años y su crecimiento se ha dado en medio de condiciones económicas particulares que han detonado repuntes.

Carteras más atrasadas

El año pasado, las mutuales mostraron el mayor repunte en esta cartera. Su portafolio alcanzó los ¢10.717 millones, luego de un crecimiento interanual de 31,9%, 18,7 puntos más que tres años antes.

El giro del negocio de estas entidades es el financiamiento de vivienda y hay dos participantes, Grupo Mutual y Mutual Cartago de Ahorro y Préstamos (Mucap).

Grupo Mutual ha mantenido un crecimiento en esa cartera en el orden del 23%, en los últimos dos años y Mucap tuvo un repunte de 44,6% en el 2015, casi el doble de lo que creció en el 2014.

Según Eugenia Meza, gerenta de Mucap, la entidad reproduce el alza que se presentó en todo el mercado. Además, a finales del 2015, ejecutó un cambio en sus políticas de cobro que traslada más temprano las operaciones morosas a cobro judicial, lo que engrosó esta clasificación de mora.

El grueso de los créditos que otorga esta mutual se concentra en la clase media-baja, que está más propensa a enfrentar dificultades cuando la economía crece menos, como ocurrió durante gran parte del año pasado.

De seguido, las financieras ocuparon el segundo puesto en el alza de los créditos en cobro judicial el año pasado, con una aceleración más pronunciada respecto del periodo previo.

Las cuatro entidades del sector concluyeron el 2015 con una cartera de ¢2.873 millones, cifra 21,1% más alta que un año atrás.

Desyfin fue la única del grupo que registró un aumento en estas cuentas, mientras las otras tres mostraron disminuciones.

Esta financiera es la más grande del mercado y alcanzó los ¢2.051 millones en préstamos por cobro judicial, con un crecimiento de 53,4% en el 2015, por encima de la cifra registrada en el periodo anterior.

El repunte está asociado al dinamismo de la cartera general de créditos, que repuntó 15% el año pasado, aseguró Silvio Lacayo, gerente de Desyfin.

Los préstamos que llegaron a esta categoría son de garantías hipotecaria y prendaria de vehículos, por lo que la entidad espera recuperar la deuda total, una vez que se remate y venda el bien.

Cafsa, Comeca y G&T Continental percibieron reducciones en estas carteras, la primera en mayor medida.

Una de las razones de esa disminución fue la inversión en infraestructura tecnológica, con el objetivo de mejorar los procesos de cobro.

Cafsa (brazo financiero de Purdy Motor) ha mantenido un buen ritmo de crecimiento en los negocios sin necesidad de asumir mayores riesgos.

Un factor a favor es el enfoque especializado del negocio en el nicho automotor, al que han apostado con una diversificación de productos dirigidos a distintos tipos de públicos, comentó Luis Ángel González, gerente de Cafsa.

Los bancos privados también están en la lista de grupos financieros con mayor repunte en esas cuentas. Reportaron un crecimiento de casi 20% en el último año y alcanzaron los ¢29.880 millones, mayor al 6% registrado en el periodo anterior.

En contraparte, las cooperativas tuvieron un alza del 10%, por debajo del resultado de todo el sistema financiero, a pesar de que hace un par de años el crecimiento rondaba aproximadamente el 70%.

El resultado parece positivo para estas compañías que están concentradas en créditos de consumo, sin embargo, sí han tenido que aumentar sus reservas y estimaciones por el mayor riesgo en los créditos.

Jorge Solano, gerente de Coopeme, comentó que en los últimos años, las carteras se han dinamizado y algunas entidades han optado por asumir mayores riesgos a la hora de ofrecer productos crediticios, de modo que la morosidad ha aumentado.

Entre tanto, los atrasos en los pagos estarán determinados tanto por el manejo de las finanzas personales, como por la situación económica nacional.

Lo usual es que el cliente que llega a la vía judicial haya sido afectado por cambios en su negocio, baja en ventas, mala planificación y un entorno económico que afectó la capacidad de pago.

La normativa de la Sugef establece que la morosidad de una entidad (que incluye desde los créditos con más de 90 días de atraso) no deben pasar el 3% del total.

En el caso de las mutuales, financieras y cooperativas, ninguno de estos grupos sobrepasó este techo en el 2015.